sábado 27 de febrero de 2021

Gremios docentes porteños mantienen sus objeciones para que el ciclo lectivo se inicie con clases presenciales

Luego de una reunión con autoridades del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, reiteraron que ese paso depende de las condiciones epidemiológicas, que hoy están complicadas en la zona del AMBA. La gestión mantiene su intención de abrir las escuelas el 17 de febrero. Denuncian que no permitieron que todos los sindicatos participen de la cumbre de este viernes.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

El inicio del ciclo lectivo 2021 en la Ciudad de Buenos Aires está previsto para el próximo 17 de febrero, en un cronograma que incluye la apertura de las escuelas para la actividad presencial. La idea de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta se mantiene pese al aumento de casos de coronavirus, que complica la situación epidemiológica, lo que genera resistencia entre los gremios docentes. Por eso, este viernes hubo una cumbre entre las partes, donde cada uno se mantuvo en su postura. Hasta ahora, la idea es volver a los colegios ese día, según destacaron desde el Ministerio de Salud porteño. Pero la dirigencia sindical pide tener en cuenta el avance de la pandemia, y entre otras cosas propusieron un sistema que permita definir si están dadas las condiciones sanitarias para reabrir las aulas.

Antes de la reunión, hubo polémica por la decisión de las autoridades de no permitirle el ingreso a los representantes de Ademys, lo que fue relacionado con la idea de dividir a los gremios que resisten la presencialidad. A nivel mundial, muchos países muestran experiencias exitosas respecto de la apertura de escuelas, y un estudio realizado en el Reino Unido afirma que el nivel de contagio en el sector educativo es similar al comunitario, es decir, los colegios no se volvieron fotos de contagio.

La reunión entre funcionarios educativos porteños y los gremios docentes se realizó en medio del aumento de la tensión que se da en la Ciudad de Buenos Aires y el país por la presencialidad del ciclo lectivo 2021. Manuel Vidal, subsecretario de carrera docente del ministerio, recibió a los referentes de la mayoría de los gremios, y ratifi8có su idea de iniciar de forma presencial las clases el 17 de febrero.

En tanto, los sindicatos pusieron sus reparos, y llevaron propuestas varias para garantizar la seguridad de trabajadores y alumnos. UTE, uno de los sindicatos mayoritarios de la Ciudad de Buenos Aires, llevó al encuentro un proyecto concreto: establecer un índice para la apertura de los edificios escolares y la presencialidad.

El mismo es similar al que se impuso en Estados Unidos, que plantea “una escala en base a tres puntos principales para entender el grado de circulación del virus: la cantidad de contagios diarios en un promedio de 14 días, el porcentaje de positividad y movimiento de la curva en ese mismo lapso”.

La propuesta, a la que tuvo acceso Gestión Sindical, crea una especia de semáforo, que “califica como ‘rojo’ o de alto riesgo cuando hubiera 200 casos cada 100 mil habitantes cada 14 días o una positividad mayor al 10 por ciento; ‘amarillo’ o riesgo moderado a los 50-200 casos cada 100 mil habitantes cada 14 días y una positividad de entre el 8 y el 10 por ciento de casos; y ‘verde’ o bajo riesgo cuando hubiera menos de 50 casos cada 100 mil habitantes cada 14 días y una positividad menor al 8 por ciento”.

En general, según se supo luego de la reunión, los gremios fueron pesimistas sobre la presencialidad, y remarcaron que la dinámica de la pandemia no permite tomar decisiones con tanta antelación.

En tanto, el gobierno porteño ratificó que las clases hasta ahora dentro del cronograma establecido, y manifestó a los representantes sindicales que “la presencialidad es una prioridad absoluta”. En ese sentido, se reafirmó que “si todos nos cuidamos y respetamos los protocolos, la escuela es un lugar seguro”.

Durante la reunión, los funcionarios plantearon que “se está realizando un trabajo conjunto con el Ministerio de Salud porteño para avanzar en la vuelta a clases con protocolos seguros y todas las medidas de higiene y seguridad”. El encuentro se dio en el marco del proceso participativo que está llevando a cabo el Ministerio de Educación de la Ciudad por el que se dialogó con especialistas, ONG, gremios docentes, y durante enero también serán convocados padres y alumnos de escuelas porteñas.

En la previa del encuentro, el gremio Ademys denunció que no pudo participar de la reunión, ya que le impidieron ser parte de la cumbre, y expresar sus opiniones. “Buscan claramente separar a los sindicatos docentes que nos oponemos a la vuelta a clases presenciales por la grave situación epidemiológica”, le informaron a Gestión Sindical desde el gremio, que pidió “una gran reunión con la totalidad de las organizaciones y la comunidad educativa para tomar una resolución conjunta del tema”.

En 2020, Ademys junto a la UTE fueron los principales opositores a la reapertura de aulas, que se comenzó a ensayar en el segundo semestre del año. En ese momento, ambos gremios denunciaron que el inicio trajo varios casos de coronavirus, y llevaron su reclamo a la justicia.

En tanto, la discusión sobre las repercusiones de abrir las escuelas en la pandemia sigue abierta, y no hay pruebas contundentes que la medida provoque focos de contagios, aunque no hay certidumbre que sea inocua en materia sanitaria. Los trabajos en el mundo son variados, y deben entenderse en su contexto. Hace un tiempo, se publicó uno de los estudios más extendidos, realizado en Londres, que afirma que lo que sucede en las escuelas “es un reflejo” de lo que pasa sus comunidades, descartando de alguna manera focos adicionales de infección.

El estudio estuvo a cargo de la Schools Infection Study (SIS), una asociación entre distintos organismos educativos británicos, y evaluó a casi 10 mil estudiantes y personal docente en toda Inglaterra en noviembre del 2020. El mismo encontró que “el 1,24 por ciento de los alumnos y el 1,29 por ciento del personal examinado durante las visitas escolares en noviembre dieron positivo por Covid-19”. “Las tasas de infección entre los estudiantes y el personal de las escuelas se vincularon con las que se encontraron en la comunidad en general en el pico de la segunda ola”, concluyó el trabajo, al que tuvo acceso Gestión Sindical.

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