En lo que va de 2026, Electrolux despidió al 80% de sus trabajadores.
La planta de Electrolux en Rosario solo fabricará freezers y lavarropas. La empresa importará de China todo lo demás.
El anuncio de la empresa Frimetal acerca de que dejará de fabricar heladeras de la marca Electrolux vino acompañada por la confirmación de números impactantes en lo que respecta a despidos y reducción de personal de la fábrica ubicada en la ciudad de Rosario.
Con el cese de producción de heladeras ya definido, continúa un proceso de desguace productivo que ya había terminado con la fabricación de cocinas en enero.
De acuerdo con datos de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), entre ambos achiques, Electrolux pasó de los 750 trabajadores que tenía, a una dotación que de ahora en más será de 150: un 80% menos en los pocos meses que van de 2026.
Esos 150 empleados de Frimetal estarán abocados a la exclusiva producción de freezers y lavarropas. El resto de los electrodomésticos, Electrolux los importará de China.
En marzo, la empresa ya había ejecutado un plan de retiros voluntarios que superó las expectativas iniciales de reducción de personal. Debido a la incertidumbre reinante por la reforma laboral, más de 130 operarios aceptaron irse ante el temor de recibir indemnizaciones aún menores en un futuro cercano.
Electrolux, una fábrica que ya no fabrica
La decisión estratégica de la firma de origen sueco implica una reconversión peligrosa para la soberanía industrial: la planta de Rosario dejará de ser un centro de producción integral para transformarse en un centro de operaciones mínimas y logística, mayormente dedicado a la importación de productos terminados.

«Ya no se fabrican más acá», admitieron directivos de la empresa al referirse a los productos emblemáticos que antes salían de las líneas locales.
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Si bien se informó que se seguirán fabricando freezers y lavarropas, aunque fuentes internas y gremiales miran con desconfianza la sostenibilidad de estas áreas ante la apertura indiscriminada del mercado.
El diagnóstico que surge desde los sectores industriales y gremiales coincide con el escenario macroeconómico nacional. La combinación de una caída vertical del consumo y el incentivo al ingreso de bienes extranjeros está asfixiando a las empresas de línea blanca.
El fin de los electrodomésticos argentinos
Electrolux ya venía dando señales de alerta desde octubre de 2025, cuando implementó suspensiones rotativas para 400 trabajadores debido a la acumulación de stock que no encontraba salida en las góndolas.
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Sin embargo, el caso de Frimetal es solo la punta del iceberg de un sector en terapia intensiva, ya que la información económica de los últimos meses revela un verdadero cementerio de empresas.
Mientras Whirlpool cerró definitivamente su planta de lavarropas en Pilar tras una inversión que apenas tenía tres años de vida, la firma Mabe implementó despidos masivos y clausuró una de sus unidades productivas.
A su vez, Aires del Sur (Electra y Eskabe) solicitó la quiebra hace pocas semanas y Goldmund (Peabody) debió entrar en concurso preventivo para intentar reorganizar una deuda que se volvió impagable por el desplome de las ventas.
La UOM se enfrenta, así, con un esquema de negocios que está migrando hacia un modelo de «comercializadoras», en el que las marcas prefieren traer el producto terminado de afuera antes que sostener el empleo local.
Desde la conducción de las empresas que aún resisten, el tono también es de pesimismo absoluto. Dante Do Sun Choi, titular de Peabody, graficó la situación señalando una «profunda tristeza» por el devenir industrial y opinó que «es muy ingrato ser empresario en la Argentina» bajo estas condiciones de inestabilidad.




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