miércoles 28 de octubre de 2020
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Triste y lamentable: murió de coronavirus un trabajador de Coto

Se trata de Jorge Alcaraz empleado de la sucursal 235 de Quilmes y ex delegado gremial de la tienda 22, ubicada en Belgrano. Bronca contra la empresa y críticas a Ramón Muerza, referente sindical en la cadena.

El sábado pasado Gestión Sindical dio cuenta de la muerte por Covid-19 de la mujer de un trabajador de Coto, que había sido contagiada por su marido. Sus compañeros habían denunciado que era obligado a ir a trabajar con síntomas y no le querían hacer el hisopado. Ahora la tragedia provocada por la desidia de la cadena de supermercados alcanzó directamente a un trabajador de la propia empresa: este martes falleció por coronavirus Jorge Alcaraz, quien estaba cubriendo un puesto en la sucursal 235, ubicada en Humberto Primo 165, en Quilmes. Su mujer aún espera los resultados del hisopado, mientras transita un cuadro respiratorio.

Con 25 años de trayectoria en la empresa, Alcaraz se desempeñaba habitualmente en el sector carnes en la sucursal 22 del barrio porteño de Belgrano (Av. Elcano 3002), donde era delegado hasta que se distanció de Ramón Muerza, referente gremial en la cadena.

La Agrupación Trabajadores de Comercio Federales salió a comunicar el deceso a través de un posteo en su cuenta de Facebook, y justamente apuntó en muy duros términos contra Muerza, la empresa y el propio Alfredo Coto.

“Nadie desde su lugar de trabajo, Supermercados Coto, controló su evolución y quien fue su referente sindical (por Muerza) se olvidó que la vida no tiene colores y que ese compañero no era solo un voto…”

Y agrega: “’El grandote’ (N de R: así lo llaman a Alcaraz) le cuidó la espalda y lo acompañó, pero tanto el patrón (por Alfredo Coto) como ‘el dirigente’ (nuevamente en alusión a Muerza), se olvidaron de los años vividos, el acompañamiento y la lealtad”.

El texto finaliza: “Jorge, descansá en paz, que muchos recordaremos tu paso y no tendrá olvido pero sí mucha pena”.

Según la Agrupación Trabajadores de Comercio Federales, Alcaraz había partido a la guardia del sanatorio porteño Sagrado Corazón tras presentar síntomas, quedó internado y que «con el pasar de los días ni siquiera pudo comentar cómo se sentía porque ya había sido conectado a un respirador».

Otra vez vuelven a cargar las tintas sobre Muerza: “El abandono vuelve más triste la partida… los seres queridos no pueden estar cerca, pero los dirigentes sindicales poseen autorización para circular, pero la usan para defender patrones y se refugian en protocolos para ni siquiera acercar lo básico a un compañero”.

Posted by Las Voces Federales on Tuesday, July 28, 2020

Una bomba biológica ocultada con aprietes

Con casi 600 trabajadores contagiados, delegados la empresa que dirige Alfredo Coto denunciaron sistemáticamente la falta de cumplimiento en los protocolos de bioseguridad, aprietes a trabajadores que denuncian casos y amenazas de despido.

Héctor Castro, delegado de la sucursal de Retiro, en diálogo con Futurock, indicó que al momento de contabilizarse un caso positivo en la sucursal “le dan los días de vacaciones para no reconocerle el aislamiento”. De esta manera, le quita los días de descanso que deben tener les trabajadores.

Para peor, alertó sobre la mecánica de vigilancia que la empresa ejerce sobre sus trabajadores. “En Coto hacen ‘cyberpatrullaje’, un empleado no se puede quejar de la empresa en sus redes porque instantáneamente el jefe de personal le dice que saque ya esa publicación porque va a tener problemas”, relató.

Cuando quiso denunciar la falta de medidas de seguridad, Castro recibió una brutal golpiza. “Me apretaron en una oficina, me dijeron que me iba a convertir en un mártir, el jefe de personal de la empresa y la patota que tienen me amenazaron de muerte”, concluyó.

Sin embargo, éste no fue el único caso de violencia en la empresa. “Pará un poquito, si no te vas a tener que ir a vivir a Cuba”, les dijo al comienzo de la pandemia el representante de Recursos Humanos de Coto, Gastón Masini, a los trabajadores de la sucursal de Sarandí, municipio de Avellaneda, cuando reclamaban medidas sanitarias para prevenir el coronavirus.

Cabe recordar que ya hay una causa penal en manos del juez Ariel Lijo, quien se encuentra investigando las presuntas “conductas delictivas” de los responsables de distintos locales de la cadena

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