viernes 25 de septiembre de 2020
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Trabajadores de LATAM marcharon hacia la embajada de Chile y el Obelisco en defensa de sus puestos de trabajo

“Seguimos sin respuesta. Se está vaciando la compañía, se están llevando las cosas y están tratando de silenciar la palabra de los empleados”, dijo Dina Feller, delegada de Aeronavegantes. Crece la incertidumbre por los 1.715 puestos de trabajo de la empresa.

Por Claudio Garibotto

Un grupo de empleados de la aerolínea LATAM realizaron una marcha este martes al mediodía desde Aeroparque hacia la embajada de Chile ubicada en Tagle, entre Avenida Figueroa Alcorta y Avenida del Libertador, y luego se dirigieron hacia el Obelisco. De esta manera, continuaron con su lucha por la falta de definiciones de parte de la empresa ante el cierre de su filial en Argentina, que está poniendo en riesgo 1.715 puestos de trabajo. “Seguimos sin respuesta. Se está vaciando la compañía, se están llevando las cosas y están tratando de silenciar la palabra de los empleados”, dijo Dina Feller, coordinadora de la Red Sindicatos de Aviación Civil, en diálogo con C5N y antes de comenzar la movilización.

Feller detalló además que la aerolínea pidió ayuda financiera de parte de Chile y a través del fondo Covid, “destinado a la emergencia social y la asistencia a ciudadanos y eventualmente algunas empresas que así lo requieren”. También especificó que para eso uno de los puntos que se debe cumplir es que la empresa “no tenga radicada las filiales en paraísos fiscales, pero en el caso de LATAM parte del holding tiene filiales en Panamá y en las Islas Caimán”, y denunció que “otro punto es que los directores de la compañía se congelen la dieta y esto no ha sucedido tampoco. Y además de pedir este fondo, le han recortado sucesivamente los salarios a los trabajadores”.

Latam Argentina dejó de volar a fines de marzo y por lo tanto no tiene ingresos. Adeuda meses de sueldo, propuso pagar la mitad de las indemnizaciones y amenaza con irse del país. Por eso hace 15 días la Justicia laboral le embargó las cuentas por $ 40 millones a pedido de los trabajadores. Y una semana antes, el Ministerio de Trabajo le rechazó el procedimiento preventivo de crisis (PPC) por el que pretendía despedir a los 1.715 empleados y cerrar sus oficinas en Argentina, pero quedarse con las rutas.

El equipo de abogados de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) consiguió que se le congelen el dinero a la compañía de aviación chilena por deudas de los aportes. El Juzgado nacional de Trabajo 33 constató el incumplimiento de la compañía. Ante el peligro en la demora de la decisión que podía derivar en que la empresa ya se retire del país, ordenó un embargo por más de $ 40.000.000 que quedó trabado sobre sus cuentas bancarias.

El contexto

Latam abonó la mitad de los salarios desde abril y tampoco pagó el aguinaldo, que correspondía entregarlo en junio. Se había incluido al programa ATP para que el Estado subsidie $34.000 de cada uno de los 1.715 obreros de su plantilla, incluida la presidenta ejecutiva, Rosario Altgelt, episodio que le valió el apodo de «CEO planera», por parte de algunos empleados de la firma damnificados en toda esta situación. La empresa, por otra parte, también cobró el auxilio estatal en Chile y Brasil, y la casa matriz presentó la quiebra ante la comisión de valores de Estados Unidos.

Más allá de que los números no le cierran en toda la región, sólo en Argentina pretendió cerrar su filial. La intención de la aeronáutica chilena incluye el desguace de los activos de la sucursal y repartirle las rutas a las otras sociedades en el extranjero. Algo de esto ya lo había iniciado con el aval del expresidente Mauricio Macri y el entonces ministro de Transporte Guillermo Dietrich, con quienes acordó la explotación por parte de subsidiarias chilenas, peruanas y brasileñas de tramos antes destinados a la local.

Pese a que acusa que la pandemia le generó esta desestabilización financiera, el 30 de abril repartió entre sus accionistas U$S 57 millones, que podrían haberse reinvertido para solventar gastos corrientes los meses de bajos ingresos y así naufragar la crisis, como el resto de las grandes compañías. Pero está claro que la decisión de la empresa es no seguir operando en el país.

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