sábado 22 de septiembre de 2018
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Tambalea un emblema macrista: Cresta Roja anunció 500 suspensiones y los empleados denuncian despidos encubiertos

Los trabajadores rechazan el plan económico de la empresa Tres Arroyos que se hizo cargo de la avícola. Además, aseguran que les adeuda salarios. El año pasado, frente al micrófono, el Presidente afirmaba que el hecho de que “Cresta Roja esté funcionando tiene que ver con esta nueva etapa de la Argentina”. Y Vidal destacó durante la reapertura que la compañía era un “símbolo de que sí se puede”. Crónica del ocaso de una compañía tomada como símbolo por el Gobierno.

Trabajadores de Cresta Roja, una de las principales empresas avícolas del país, protestaron frente al Juzgado comercial 18, en rechazo del plan con “500 suspensiones” que, según denunciaron, pretende implementar en esa empresa avícola la firma Wade, del grupo Tres Arroyos.

“Vinimos en nueve micros, estuvimos primero en el Congreso, después tuvimos una reunión en el Ministerio de Trabajo, en Callao al 100 y ahora estamos frente al juzgado a cargo de la jueza Valeria Pérez Casado”, donde tramita la quiebra “con continuidad” de Cresta Roja, dijo un vocero de los trabajadores.

En los últimos dos años, la avícola, que tenía más de 2.200 trabajadores en las localidades bonaerenses de Monte Grande y El Jagüel, fue cambiando de manos, con fuertes reducciones de personal.

Los manifestantes rechazan el plan económico de “Tres Arroyos en Cresta Roja para retomar el ciclo de la producción, porque comprende la suspensión sin plazo de casi 500 compañeros, en lo que representan despidos encubiertos”, según afirmó.

“Además, pese a los compromisos que asumió, adeuda todavía salarios, vacaciones y premios”, aseveró la fuente consultada.

Expresó también su preocupación porque, alrededor de las 13, “algunos compañeros fueron golpeados por integrantes de la Policía de la Ciudad desplegados frente al juzgado”.

Las claves
Cresta Roja, empresa clave dentro de la industria avícola, está atravesando una crisis de envergadura.

Desde octubre de 2016, la compañía se encuentra bajo control de Proteinsa SA, integrada por Ovoprot, Tanacorsa y Grupo Laclau, si bien este consorcio había comenzado a manejarla desde antes, tras la quiebra de Rasic Hermanos.

En abril de ese año, Mauricio Macri visitó junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, la planta industrial, que recién había reactivado su producción.

Frente al micrófono, el Presidente afirmaba que el hecho de que “Cresta Roja esté funcionando tiene que ver con esta nueva etapa de la Argentina”.

Así, el propio jefe de Estado la posicionó como emblema de su gestión.

Incluso, la gobernadora destacó durante la reapertura que la compañía era un “símbolo de que sí se puede”.

En su momento, la sociedad llegó a desembolsar unos u$s121 millones para salvar la operación y volver a poner en marcha a la empresa.

Sin embargo, desde ese acto a esta parte, las cosas cambiaron.

Si bien Proteinsa SA debutó con el acompañamiento del Gobierno, la firma incumplió el grueso de las promesas elevadas al momento de hacerse cargo formalmente de Cresta Roja.

Por lo pronto, fuentes cercanas a la avícola reconocen que la empresa dejó fuera del proceso de reincorporación al 30% de los operarios de la ex Rasic, por lo que hoy se encuentra muy lejos de alcanzar los 3.500 puestos de trabajo comprometidos al momento del “salvataje”.

Pero las complicaciones van mucho más allá. En algo más de un año de gestión, el avance de Proteinsa SA se ha destacado más por los problemas financieros que por la mejora productiva y la eficacia comercial.

La compañía, señalada como ejemplo hace apenas un par de años, hoy está casi paralizada, abona los sueldos en forma fraccionada y tiene dificultades para afrontar los compromisos con sus proveedores.

Prueba de ello es que la compañía cerró 2017 con cheques rechazados por un monto cercano a los $450 millones, según datos del Banco Central (BCRA).

De ese total, alrededor de $120 millones fueron levantados durante diciembre con nuevos cheques de pago diferido.

La falta de pago terminó complicando la cadena de suministros, especialmente de alimentos balanceados e insumos clave para la producción.

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