sábado 11 de julio de 2020
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Pandemia y crisis laboral: la OIT calcula que el país perderá más de 850 mil empleos este año

El informe de la oficina argentina de la Organización Internacional del Trabajo proyectó que la crisis por el coronavirus generará la destrucción de entre 750.500 y 852.500 puestos de trabajos, dependiendo la caída final de PBI. Además, alertó que las medidas de la cuarentena están “empujando a la pobreza” a los trabajadores informales, que representan el 40 por ciento del mercado.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

En su último informe, difundido esta semana, el INDEC confirmó que en el primer trimestre del año la desocupación en el país se ubicó en el 10,4 por ciento, lo que marca un leve aumento respecto al trimestre anterior, en el que se registró un desempleo del 10,1 por ciento. La medición corresponde a los meses de enero, febrero y marzo, es decir, que el registro solo incluye 10 días de aislamiento social, que comenzó en la Argentina el 20 de marzo. Con el desplome de todos los indicadores, ese leve incremento del desempleo parece una buena noticia, pero al no contemplar el grueso de la cuarentena, los especialistas afirman que es relativo. Al mismo tiempo, el organismo de estadísticas nacional confirmó una caída del PNI de más de cinco puntos para ese mismo período, lo que hace pensar en un segundo trimestre complicado.

En este sentido, se acaba de presentar un informe de la oficina argentina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que pone en el horizonte una situación preocupante: según la entidad se esperan más de 850 mil puestos de trabajo destruidos. Durante estos 100 días de aislamiento, se abrieron varios conflictos por despidos y suspensiones, tanto en actividades que vieron restringidas sus tareas como las llamadas esenciales. En el Ministerio de Trabajo admiten que esperan una suba de la desocupación.

La OIT Argentina elaboró su informe “Covid-19 en Argentina: impacto socioeconómico y ambiental”, donde analizó a partir de las distintas variables y proyecciones cómo afectará al país la actual pandemia. En materia de empleo, alerta que “de acuerdo con las proyecciones realizadas en base a distintos escenarios de caída del PIB, se perderían entre 750.500 y 852.500 empleos en la Argentina en 2020”. La diferencia es cuánto caiga el PBI. Si lo hace un 8,5 por ciento como estima la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), será la primera cifra.

Si hay una “segunda ola de contagios”, la retracción podría llegar al 10 por ciento, alcanzando la segunda. “La crisis provocada por la pandemia tendrá un fuerte impacto en el mercado de trabajo de Argentina, que ya acusaba una situación de debilidad antes de esta emergencia sanitaria”, analizó el trabajo, al que tuvo acceso Gestión Sindical. La OIT agregó que “si bien en el último trimestre de 2019 se registró en Argentina un ligero aumento de la tasa de empleo, su evolución en los últimos dos años se mantuvo estable, mientras la tasa de actividad fue aumentando”.

Cuando se puso en marcha la cuarentena, el gobierno nacional tomo dos medidas para sostener el empleo: la prohibición para despedir y la doble indemnización. La primera medida vence a fines de julio, mientras la segunda está vigente por el momento. Fuentes cercanas al Ministerio de Trabajo le adelantaron a Gestión Sindical que la prohibición “no se extenderá más, si como se calcula en agosto habrá mayor flexibilización de la actividad”, mientras que el pago doble “se mantendrá como norma hasta fin de año”. Pese a esto, hay varios ejemplos que los despidos se aceleraron, al punto que la fuente consultada afirma que “en pandemia podrían ser 90 mil”. Uno de los casos emblemáticos fue el del frigorífico Penta, ubicado en la localidad bonaerense de Quilmes. Allí, los trabajadores denuncian la cesantía de al menos 240 trabajadores, y el cierre en varios períodos de la cuarentena de la planta.

El conflicto se inició en abril de este año, e incluyó la represión de una protesta, la primera que rompió con el aislamiento. La firma en un momento dejó de pagar salarios, y tuve que cerrar primero por casos confirmados de coronavirus. Luego, la empresa negó los despidos, pero los empleados las ratificaron la semana pasada, con una nueva protesta en el Puente Pueyrredón de Avellaneda. Además, se recuerda la amenaza de cesantías de Techint, que amenazó con dejar sin trabajo a 1.450 a fines de marzo, de su área de construcción. La situación –que se dio en medio de una fuerte pelea entre el titular de la firma nacional Paolo Rocca y el propio presidente Alberto Fernández –se evitó, pero en algunas subsidiarias se produjeron bajas laborales, suspensiones y reducción salarial.

Los datos analizados por la OIT corresponden al mercado formal de trabajo argentino, pero en nuestro país la informalidad es una de las características de la distribución laboral. En ese punto, el informe advierte que las medidas de aislamiento que llevan unos 100 días “están resaltando la relevancia de la informalidad laboral en el sistema productivo argentino”.” Desde principios de 2018, la tasa de trabajadores no registrados ha aumentado hasta alcanzar al 35,9 por ciento del total de los asalariados a finales de 2019, con una mayor incidencia entre las mujeres. El freno de las actividades económicas impide a los trabajadores informales la generación de ingresos y los empuja hacía la pobreza”, subrayó la entidad internacional. Además, remarcó que “la elevada incidencia de la informalidad laboral entre las mujeres las expone a una mayor vulnerabilidad socioeconómica frente a la crisis”.

Como respuesta a estos sectores, el gobierno nacional lanzó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), un pago de 10 mil pesos para beneficiarios de planes sociales, informales y algunos independientes 8nonotributistas de categorías bajas), que en sus dos primeras entregas benefició a más de 7.500.000 de personas. Para la OIT, el IFE tiene una limitación en “los requisitos normativos y las dificultades operativas impiden el registro de poblaciones migrantes y refugiadas residentes en la Argentina, que en muchos casos se desempeñaban en sectores con alta informalidad y han sufrido una caída o directamente la interrupción de sus ingresos”.

A principio de junio, la agrupación Monotributistas Organizados, que nuclea a miles de trabajadores informales, volvieron a reunirse con funcionarios del Ministerio de Trabajo, para impulsar varios de reclamos, que vienen siendo presentados desde enero, cuando se aumentó por ley un 50 por ciento el valor del tributo. A estas cuestiones le agregaron el pedido de un “salario universal” para los empleados en esta condición. Además, recordaron que el IFE llegó a muy pocos de ellos, por lo que piden se exima de pagar las cuotas mensuales del tributo, además de la autorización de libre circulación para poder trabajar.

Los problemas de emplea se esperan sean más dramáticos en rubros que la pandemia y las restricciones del aislamiento no les permitieron tener actividad o la tuvieron de manera muy restringida. En este punto, turismo y gastronomía aparecen como los grandes candidatos a tener los peores números. El sector aerocomercial también es parte de esta ecuación. El anuncio de Latam de estos días, confirmando que deja de operar en la Argentina, puedo a más de 1.700 empleados en la cuerda floja.

Además, las suspensiones de Aerolíneas Argentinas marcan el grado de deterioro del sector. En estos casos los gremios trabajan junto al gobierno para evitar los despidos, y salvar la mayor cantidad de fuentes laborales. “Aunque Argentina es un país en el que la mayoría de las instituciones laborales, incluyendo la legislación para la protección del empleo, la negociación colectiva y los mecanismos de protección social contributivos, están diseñadas para cubrir fundamentalmente a los trabajadores asalariados formales, los shocks como el actual dejan en una situación de desprotección a un gran porcentaje de las personas trabajadoras del país, particularmente a quienes trabajan en la informalidad y por cuenta propia”, concluyó el informe de la OIT.

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