lunes 14 de junio de 2021

Las PASO y el futuro del movimiento sindical: un mapa atomizado en busca de la unidad

Las primarias dejaron ganadores y perdedores, y de cara las generales de octubre, se preparan los reacomodamientos con un anhelo final: la unidad. En las huestes de Scioli se entusiasman con la llegada de nuevos gremios, y ser padrinos de la futura CGT unificada. Macri y su pata sindical no arrancan. Los massistas, con miedo a quedarse afuera. Balance electoral desde las dos CTA.

Entre los primeros que subieron al escenario entrada la noche del domingo 9 de agosto para saludar a Daniel Scioli se pudo ver a un sonriente Antonio Caló. El líder de la UOM y de la CGT Alsina se acercó al gobernador para felicitarlo por el triunfo en las PASO. Fue un saludo más bien protocolar, pero sirvió para mostrar la cercanía de un sector del gremialismo con el ganador de las internar. Un sector que tiene representante, y se mostró en el mismo escenario. Es que muchos especulan con que un triunfo de Scioli traerá una nueva era entre los gremios, en especial los de la tradicional CGT, hoy dividida en tres grandes partes.

Este complejo mosaico variopinto fue desdibujando sus fronteras con elección. Lo político fue haciendo que muchos dirigentes que comparten agrupamiento gremial se enfrentaran en lo electoral, o viceversa. Todos hablan de unidad, pero se sabe que los resultados de octubre serán decisivos para alimentar este objetivo. No será lo mismo un gobierno de Scioli que uno de Mauricio Macri para sembrar la concordia en la familia gremial, y esa unión no será la misma en uno u otro gobierno.

Lo cierto es que muchos sacan cuentan, esperan que el panorama electoral decante y así hacer su movida. Por eso. Gestión Sindical traza un mapa de la actual “foto” de la dirigencia sindical, de los movimientos por debajo de la escena mediática y los oíbles alineamientos. Porque sea cual fuese el ganador, nadie quiere quedar afuera del futuro armado de poder del movimiento obrero organizado.

Scioli y el germen de unidad
“Un gobierno de Scioli ayudaría mucho a la unidad de la CGT”. Las palabras pertenecen al dirigente canillita Omar Plaini, que formó parte hace unos días del lanzamiento de la llamada Mesa Sindical Scioli Presidente, que reunió en Costa Salguero a la dirigencia de casi un centenar de gremios, que se alinearon detrás del gobernador provincial. La presencia del grueso de los industriales, capitaneados por Caló, no sorprendió, pero que haya varios integrantes del moyanismo –el propio Plaini es muy cercano al camionero –y de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo llamó la atención de más de uno.

Entre los “tapados” que se acercaron al armado sciolista, se puede mencionar a Amadeo Genta (municipales de la Ciudad de Buenos Aires, que se esperaba se acerque a Macri) y los barrionuevistas Roberto Solari (guardavidas) y Rubén Sandoval (perfumistas). En definitiva, referentes de varios espacios, que se suman a las huestes tradicionales que hoy están en la CGT Alsina, y que aceptan el liderazgo de Scioli dentro del peronismo, un dato para nada menor.

Muchos esperaban que un triunfo contundente de las PASO de Scioli sería un polo de atracción para más sectores, algo que hasta ahora no se blanqueó, aunque pasaron muy pocos días de los comicios. “Cada gremio se encuadra como quiere, pero entendemos que se van a ir sumando a este proyecto más sectores, entre las primarias y octubre. Gran parte del movimiento obrero va a acompañar la candidatura del gobernador”, le dijo a Gestión Sindical un dirigente que participó del acto de Costa Salguero.

Con los “gordos” y los “independientes” sin mayor peso en la toma de decisiones, gana terreno un espacio que nuclea a gremios de diversa raíz, y que se mantiene en aparente distancia del resto de los alineamientos: los “neutrales”. Este grupo tiene a dos grandes baluartes, disputados por todos los sectores: Roberto Fernández de la UTA y Omar Maturano de La Fraternidad. Si bien fueron partícipes –algunos agregarían garantes –de los dos paros nacionales del 2015, no terminan de definir su lugar en el mapa de gremios, y algunos los excluyen del núcleo duro de gremios opositores, fundamentalmente porque sus actividades (colectivos y trenes) dependen casi exclusivamente de los subsidios del gobierno. “Si Scioli me demuestra a mí que puede hacer algo para el sector del transporte, lo podría acompañar. Yo lo único que quiero es que el transporte terrestre ande bien”, adelantó Fernández a Gestión Sindical. Este posible acuerdo dependerá mucho de la reunión pendiente que tiene el candidato oficialista con la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), y lo que puedan negociar las partes. “Yo le daría mi apoyo, porque no”, ratificó Fernández, aunque aclaró que “también se lo daría a otro dirigente que haga algo por el sector. Acompañaremos al que gane para beneficio de nuestra gente”.

Cambiemos sin pata sindical
Una hipotética presidencia de Scioli puede traer una unidad del movimiento obrero, de la mano del “paraguas” del PJ. Pero la gran pregunta es si un gobierno no peronista –llámese fundamentalmente Macri –puede actuar de la misma manera pero por oposición, como alguno recuerda sucedió con el triunfo de la Alianza en 1999. “La unidad es beneficiosa para todo el movimiento obrero, que debe ser columna vertebral del peronismo, tenemos que trabajar con una agenda propia, no la de los políticos, la unidad con un gobierno peronista ayudaría, de otra forma no sé cómo podría darse”, agregó el mismo dirigente alineado al gobernador bonaerense.

Por el momento, en Cambiemos no piensan en esa posibilidad –que podría minar su gobernabilidad –y más bien están concentrados en saber si esos incipientes apoyos gremiales previos a las primarias se pueden contar, o serán aliados circunstanciales. Parece poco lo que pueda aportar Gerónimo Venegas (peones rurales) o Julio González Insfrán (marina mercante) a un armado con poca raíz sindical. El primero llegó a Cambiemos de la mano de su partido FE, y no pretende involucrar su estructura gremial en la contienda, mientras que el segundo tiene algunos intereses locales (en la Tercera Sección Electoral) pero su política está orientada a lograr los apoyos para aprobar una ley de Marina Mercante.

Muchos coinciden que Hugo Moyano era el gran sueño de Macri. Pero el dirigente decidió ver la elección por afuera, y así parece mantenerse. “Como estructura no hay posibilidad de participar de las elecciones”, admitió el apoderado del Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo (PCEyT), Octavio Argüello. El dirigente moyanista le aseguró a Gestión Sindical que en estos días hubo intentos de sumar la estructura del camionero a la campaña, pero que “si no aceptamos antes de las PASO, no vamos a aceptar ahora”. Si bien agregó que “cada compañero tiene militancia política más allá del partido y el gremio”, verán estos comicios también desde afuera. “Nosotros pedimos la unidad de la oposición, pero los egos pudieron más. Es demasiado tarde”, dijo.

Esta decisión podría dejar nada menos que a Moyano afuera de una CGT unificada bajo el paraguas de Scioli, se preguntan en varios círculos. Para Argüello, el moyanismo “siempre trabajará por la unidad de la CGT”, por eso no cierra las puertas del diálogo. Igual, remarcó que “hay que ver para qué quiere Scioli la CGT unida, hay que debatir un programa. Nosotros no nos alejamos del gobierno, fueron ellos que se alejaron del movimiento obrero”.

Interna massista
Pero si el mapa sindical se articula a través de estos dos grandes bloques políticos –FPV y Cambiemos –queda un importante espectro de dirigentes por fuera, que no se alineas o trabajan con Sergio Massa, que pese a su raíz peronista hoy parece lejos de sumarse al espacio del justicialismo luego de las elecciones. Massa le dio especial participación al movimiento obrero, con Facundo Moyano y Alberto Roberto encabezando su lista de legisladores, una decisión quebró su pata sindical.

El sector sindical que apoya al ex intendente de Tigre sabe que su posición lo puede dejar fuera de una futura unidad de la CGT, sobre todo si se empiezan a tender puentes con Cambiemos, para potenciar un posible frente opositor que le gane –en las generales o en ballotage –a Scioli. Si se usa esa estrategia, será difícil que los sindicatos massistas sean parte de una futura CGT unificada.

“Los gremios no lo quieren a Macri, no queremos una nueva Alianza ni un armado antiperonista”, admitió en diálogo con Gestión Sindical un sindicalista dentro del Frente Renovador. Su alianza con los radicales y cierto tono “antiobrero” juegan en contra del jefe de Gobierno, para que la llegada de gremios sea masiva. Por eso elgen la opción “peronista de la oposición”, refiriéndose al massismo. El mismo dirigente fue más allá, y afirmó que “si hay una segunda vuelta entre Scioli y Macri, muchos vamos a taparnos la nariz y votar al gobernador”.

Por último, el massismo ya vive una interna entre sus gremios. El protagonismo de Facundo Moyano –una tentación para que su padre trabaje de alguna manera con Massa-alejó a un espacio encabezado por el sindicato de la Sanidad, que tienen un histórico enfrentamiento con el moyanismo desde que este espacio alentó un gremio alternativo de las enfermeras. Por eso, Carlos West Ocampo blanqueó su apoyo a Scioli, y busca arrastrar al diputado Héctor Daer, quien hasta ahora no dio definiciones públicas. Si terminan saliendo, las puertas estarán abiertas entre los que hoy ven en un triunfo del gobernador bonaerense la llave para la ansiada unidad del movimiento obrero.


Las dos CTA, con realidades diversas

Como viene sucediendo en los últimos años, la dos versiones de la CTA se involucraron de lleno en la contienda electoral, con la particularidad que esta vez el sector que se referencia con Hugo Yasky tuvo un apoyo sin miramientos con el oficialismo. puntal de la campaña de Axel Kiciloff en Capital Federal, y jugado en la interna bonaerense a favor de la candidatura de Aníbal Fernández, la CTA de los Trabajadores festejó con el kirchnerismo, y se encamina a ser protagonista de las Generales, en especial en la provincia de Buenos Aires.

Si bien le sigue siendo incómodo de alguna manera Daniel Scioli, esta vez el sector abandono cierta ambigüedad y decidió participar de lleno en la disputa. Que algunos dirigentes hayan participado en el Frente Renovador en 2013 alertó sobre posibles fugas, y se prefirió sentar postura hacia adentro y hacia afuera.

En tanto, en la CTA Autónoma las PASO fueron otro trago amargo para el intento de construir una herramienta política y electoral que englobe los esfuerzos de una “tercer vía” o alternativa con raíz sindical entre las estructuras nacidas del viejo justicialismo y el partido radical. Como sucedió en 2013 con el frente Podemos, esta vez Víctor de Gennaro se quedó sin generales, y no logró alcanzar el punto de votantes.
La decepción fue el denominador común en las filas de la central que lidera Pablo Micheli, y no se descartan que hay algún “pase de factura” en sus filas. El propio Micheli fue tentado para formar de Progresista, y ser compañero de fórmula de Margarita Stolbizer, lo que no gustó en el espacio sindical, que trabajaba en la construcción de Unidad Popular.

Tal vez para evitar estas tensiones, apenas se conocieron los resultados, la Mesa Nacional de la CTA se reunió con la idea de analizar la coyuntura. “Nuestra mayor preocupación tiene que ver con el resultado de los comicios del domingo, que a esta altura no nos debería sorprender. Son resultado del avance de los grupos económicos en los últimos años”, afirmaron desde la central.

Pero el propio Micheli tuvo un tono crítico hacia las alternativas que no terminan de seducir votantes. “Hay que hacer una autocrítica desde los sectores populares –más allá de la autonomía que tenemos como Central- porque tenemos responsabilidad de los destinos electorales de nuestro país. Como organización debemos salir adelante con iniciativas políticas, como lo hemos hecho siempre”, concluyó.

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