30 de Noviembre
de 2022
Fuera de Megáfono.

Con cuestionamientos internos y externos, el “Momo” Venegas pone en juego su liderazgo

19. 08. 2015

El histórico dirigente debe enfrentar a un grupo de delegados de base de UATRE, enojados porque un gremio paralelo logró un convenio salarial más alto. Alentado por el Ministerio de Trabajo, el Sindicato Argentino de Trabajadores Horticultores y Agrarios (SATHA) gana terreno en el sector. La errática estrategia política del dirigente rural.

Desde que en 1968 ingresó a la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), como Secretario de Actas de la seccional Necochea, Gerónimo “momo” Venegas se destacó como un dirigente sindical bien ortodoxo. Líder de su gremio desde comienzos de los 90, se define como “peronista de antes”, y es uno de los más críticos del kirchnerismo, a quien acusa de “detestar a Juan Domingo Perón”. Desde hace años maneja con mano firme su sector, y varias veces se enfrentó al gobierno, a quien acusa de haberlo involucrado en la causa judicial que lo llevó un tiempo a la cárcel. Pese a las polémicas –que incluyen sus supuestos campos y el aumento del trabajo esclavo rural –su liderazgo se mantiene inalterable, por lo menos hasta ahora. Pero la aparición de un nuevo gremio rural generó que delegados propios comenzaran a cuestionar a Venegas, sobre todo desde que decidió alinearse con Mauricio Macri. Los riesgos de esta movida.

Venegas suele ser muy duro cuando habla del gobierno. Acusa al kirchnerismo de abandonar “las banderas de Eva y Juan Perón”, y se reivindica como parte de la dirigencia sindical “que creó el General”. Su enfrentamiento, que se acrecentó con la llegada de Cristina Fernández de Kirchner al poder, hizo que el gobierno fomentara algunas herramientas para limar su poder, entre ellas, una nueva herramienta para el manejo de las relaciones laborales y el fomento de un gremio paralelo.

Este último punto es el que puso a Venegas frente a fuertes cuestionamientos. Durante los últimos años, el Sindicato Argentino de Trabajadores Horticultores y Agrarios (SATHA) gana terreno en la representación del sector. Si bien se fundó a principios de los 70 en la provincia de Buenos Aires, hace poco que tiene real peso entre los trabajadores rurales. Al punto que este año logró homologar un acuerdo salarial por encima del de la UATRE, lo que generó enojo en el gremio de Venegas. “Aprovechan su alineamiento con el gobierno para que (Carlos) Tomada les firme convenio en alza”, afirman en el entorno de Venegas. Según pudo saber Gestión Sindical, este avance generó una serie de cuestionamientos de delegados de UATRE, cuyo convenio salarial quedó por debajo del de SATHA.

Con fuerte inserción en la zona de quintas del gran La Plata y el conurbano bonaerense (en especial Florencio Varela, donde se fundó en flamante gremio), SATHA busca contrapesar el liderazgo de Venegas en el sector rural. Para eso, se apoya en su alineamiento con el gobierno. Así, en las pasadas elecciones, la Comisión Directiva, encabezada por Gustavo Arreseygor, elaboró un documento donde se comprometió a trabajar junto al Frente para la Victoria. Incluso se sumo a la mesa sindical que apoyó la candidatura en la Provincia de Julián Domínguez, quien finalmente perdió con Aníbal Fernández. “Daniel Scioli es la persona indicada para continuar con el modelo que implementaron Néstor y Cristina en la Argentina, la gente debe entender que no podemos dejar el país en manos de improvisados e irresponsables que lo único que buscan es un cargo y no sabemos que proponen”, remarcó el texto aprobado por el gremio.

El avance de este nuevo agrupamiento hizo que muchos delegados del UATRE comenzaran a cuestionar la dirección que Venegas le imprime al sindicato. Además del manejo gremial, al “Momo” le cuestionan su alineamiento político. Con su partido FE, decidió sumarse al frente Cambiemos, y fue uno de los promotores del “gran frente opositor”. La idea era formar una pata sindical, pero apenas pudo juntar algunas voluntades, ya que el grupo de gremios se fueron o bien con Scioli o con Sergio Massa.

En tanto, Venegas mantiene su alineamiento político, y se jacta de nunca haber apoyado al gobierno. Lo cierto que en la presidencia de Kirchner se mantuvo en un discreto silencio, en un segundo plano ante el crecimiento de Hugo Moyano, unificador de la CGT. Al mando de las 62 Organizaciones Peronistas, rompió con la llegada de la Presidenta a la Casa Rosada, y nunca volvió. “Lo mandaron preso, y lo marcó al ‘Momo’, eso lo hace irreconciliable con los K”, dijo un dirigente a Gestión Sindical.

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