Universidades: tres días de paro y docentes que piden más medidas de fuerza ante un Gobierno inmóvil
Conadu confirmó una semana de paro en las universidades.
En las universidades crece la presión para que los gremios profundicen el reclamo. La nueva ley que quiere Milei para profundizar el ajuste.
Los docentes universitarios confirmaron una nueva semana de paro en todas las universidades públicas del país, sosteniendo el reclamo salarial y por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario que el Gobierno nacional se resiste a poner en vigencia, mientras intenta avanzar con un proyecto de ley que la reemplace y reduzca salarios y gastos de funcionamiento.
El nuevo paro confirmado por la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) será la semana próxima, con inicio el lunes 30 de marzo, y en rigor se extenderá por tres días, ya que precede al fin de semana largo de Semana Santa, por lo cual el jueves y el viernes ya no había clases.
La fuerte movilización del sector universitario pone en entredicho la posibilidad de que el Gobierno avance con su nuevo proyecto de ley, algo en lo que el Ejecutivo de Javier Milei confiaba. Incluso, hace cerca de un mes había dejado filtrar versiones de que había acuerdo con rectores de importantes casas de estudios -se habló de la UBA y de la Universidad de La Plata- que estaban de acuerdo con el proyecto oficial.
Lo cierto es que la presión de las bases, con docentes y no docentes que perdieron cerca del 50% de su poder adquisitivo en los últimos dos años, pusieron entre paréntesis cualquier eventual acompañamiento, si es que existió, de las autoridades universitarias.
Universidades: docentes que presionan a los gremios
Uno de los puntos de mayor fricción interna en gremios como Conadu, Conadu História y FEDUN pasa por el ánimo de los docentes que, después del notable acatamiento al paro nacional del pasado 14 de marzo, presionaron a los líderes sindicales por medidas más contundentes.
Desde Conadu, junto con la confirmación del paro -a lo que se agregaría otro en la última semana de abril, si no hay avances antes, y el plan de generar una nueva Marcha Federal Universitaria-, se informó que ni siquiera los aumentos otorgados en lo que va de 2026 equipararon la inflación del período.
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También se insiste en que a una inflación interanual que ha rozado el 30%, los recursos asignados resultan insuficientes para garantizar el funcionamiento básico de los edificios y laboratorios más allá del primer semestre de este año.

Según datos procesados por diversos institutos de estadística gremial y equipos técnicos de las federaciones, la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores universitarios ya supera el 50% en comparación con los niveles salariales de finales de 2023.
Esta alarmante cifra se desprende del creciente desfasaje entre las actualizaciones unilaterales otorgadas por la Secretaría de Educación y la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), dejando a una gran parte de la planta docente por debajo de la línea de pobreza.
Presupuesto congelado y tarifas que aumentan
Estudios de universidades nacionales indican que los costos fijos de mantenimiento han escalado incluso por encima de la media inflacionaria debido a la quita de subsidios en las tarifas. Esta situación, aseguran, coloca a las instituciones más grandes, como la UBA o la Universidad Nacional de Córdoba, en una «cesación de pagos virtual» en el corto plazo.
El informe de ejecución presupuestaria del sector público evidencia que la educación superior es uno de los ítems donde el recorte ha sido más punzante. El Gobierno se ha limitado a imponer aumentos por decreto que no cubren ni una mínima fracción de la suba de la canasta básica.
Este escenario ha generado un malestar que ya no puede ser contenido únicamente por las conducciones sindicales, las cuales enfrentan una demanda interna de mayor confrontación.
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En diversas unidades académicas, los trabajadores docentes y no docentes han comenzado a implementar esquemas de autoorganización para visibilizar la crisis. La demanda de un plan de lucha escalonado, con continuidad y mayor impacto público, es el eje central de las discusiones en facultades de Medicina, Filosofía y Letras, y en las regionales de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).




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