Entre Ríos: se agudiza la crisis arrocera y ya empezaron los despidos.
La fuerte suba del combustible y la falta de líneas de crédito golpean a una de las principales actividades productivas de Entre Ríos.
El productor arrocero y presidente de la filial San Salvador (Entre Ríos) de la Federación Agraria Argentina (FAA), Luciano Challio, describió un complejo panorama del sector generado por múltiples causas entre las cuales destacó el fuerte aumento de los combustibles, la caída sostenida de las exportaciones y la combinación de esta caída con una baja en los precios internacionales del arroz.
Challio detalló que las exportaciones del complejo arrocero disminuyeron un 19% en términos interanuales. Asimismo, indicó que al cerrarse o achicarse los mercados externos por los altos costos internos, el stock remanente presiona sobre un mercado doméstico en caída por la pérdida del poder adquisitivo.
Entre Ríos: inflación y valores congelados
En los molinos arroceros entrerrianos ya se registraron cerca de 50 despidos debido a la falta de rentabilidad y la parálisis operativa.
En tanto, la crisis aceleró la desaparición de pequeños y medianos productores, con una situación que impacta de forma directa en las comunidades del litoral, ya que la industria arrocera es el principal motor de la economía local. Hace poco más de dos décadas en Entre Ríos se contaba con unos 900 productores arroceros. En la actualidad apenas hay 135.
Actualmente, a los productores locales se les paga entre 250 y 270 pesos por el kilo de arroz cáscara -el grano de arroz tal cual se lo cosecha-. Este valor es prácticamente el mismo que percibían el año pasado, mientras que la inflación interanual fue del 33,2%.

Para compensar la inflación, el precio debería haber trepado a cerca de 360 pesos por kilo. Así, la brecha entre lo que cuesta producir y lo que se obtiene por la venta terminó por asfixiar la actividad.
Pero además, el aumento del combustible por encima de la inflación pone más números en rojo. “El combustible normalmente representaba alrededor del 32% del costo de producción y este año pasó a representar cerca del 54%”, describió Challio.
Las exportaciones de arroz no ayudan
Según cálculos de la FAA, el rendimiento promedio de la hectárea en Entre Ríos es de 8.500 kilos, y con los precios actuales del combustible, se requeriría un rendimiento de entre 12.000 y 12.500 kilos solo para cubrir costos.
A nivel internacional, el panorama tampoco ofrece alivio. El tipo de cambio pisado por el Gobierno no ayuda y a eso hay que sumarle que el valor promedio de exportación pasó de 515 a 481 dólares por tonelada.
Ante esta situación, muchos productores entrerrianos están analizando la posibilidad de abandonar por completo la siembra tradicional de arroz para la próxima campaña. Algunos evalúan el recambio hacia cultivos alternativos como la soja o el maíz, pero destacan que esas tierras son aptas fundamentalmente para el cultivo arrocero.
Además, este cambio de plantaciones no soluciona el problema de fondo, porque la soja y el maíz no generan el valor agregado ni la cantidad de empleo que sí produce el arroz, incluyendo la industrialización y el transporte.
«Sin medidas de asistencia, líneas de crédito accesibles o un freno al aumento de los combustibles, parece que la actividad arrocera en Entre Ríos seguirá achicándose, dejando a cientos sin trabajo y sustento», expresó Challio.
“Hemos hablado con Economías Regionales de la Nación y con gente del Banco Nación para ver si podíamos conseguir algún crédito, por lo menos para salir de este año y sembrar nuevamente, pero no hemos tenido respuesta», lamentó.




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