Reforma laboral: la CGT habló de peronistas traidores y les apuntó a los gobernadores Jaldo y Jalil
Octavio Argüello, secretario general de la CGT, habló de la reforma laboral.
Octavio Argüello fue el vocero del enojo de la CGT contra los mandatarios del PJ que dieron votos decisivos para la reforma laboral.
Tras la votación favorable a la reforma laboral de Javier Milei en la Cámara de Diputados de la Nación y con la cuenta regresiva en marcha para la que sería su aprobación definitiva en el Senado, la conducción de la CGT acusó a los gobernadores y legisladores peronistas que la apoyaron de haber «traicionado» a la gente que los votó.
La CGT, que ya avisó que no movilizará ni hará paro contra la reforma pero planteará su inconstitucionalidad en la Justicia en el probable caso de que se apruebe, advirtió nuevamente que la iniciativa libertaria hace retroceder décadas en derechos laborales y sociales y perjudicará enormemente a los trabajadores.
Quien transmitió el pensamiento de la cúpula fue uno de los secretarios generales, Octavio Argüello, a quien la central obrera designó para que sea el vocero de sus planteos, y el camionero les apuntó con todo a los gobernadores de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y Catamarca, Raúl Jalil, y los diputados por esas provincias.
“Gobernadores y legisladores que entraron por el voto peronista acompañaron esta ley. Eso es lo que más duele”, expresó Argüello en torno a lo que pasó. También señaló que la decisión representa una “ruptura política” con la defensa de los derechos de los trabajadores.
Una reforma laboral que retrocede un siglo
El hombre de Hugo Moyano continuó con una catarata de críticas contra los gobernadores que habrían accedido a negociar apoyos con la Casa Rosada a cambio de promesas obras o recursos, y dijo que se “vende la dignidad del pueblo por una zanja cuneta y dos metros de asfalto”.
Por otro lado, aunque evitó referirse a posibles acuerdos ilegales, sostuvo que “cada uno va a tener que explicar por qué lo hizo”.
Sobre el contenido de la reforma, Arguello afirmó que “no tiene ningún artículo favorable” para los trabajadores y rechazó la idea de que vaya a incentivar el empleo formal.

Según su lectura, la iniciativa oficialista profundiza un desequilibrio de fuerzas entre empleadores y trabajadores. Tomó como ejemplo el llamado “banco de horas” para hablar de precarización y pérdida de derechos laborales básicos, atacando una de las inconsistencias más reiteradas en el discurso libertario: que empleador y empleado podrían opinar al mismo nivel y ponerse de acuerdo sobre los horarios de trabajo. “Imaginate que le vaya a decir a mi patrón qué horario quiero trabajar. Es una locura pensar eso”, planteó.
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Argüello también afirmó que el esquema propuesto “retrocede a (el año) 1900” en lo que respecta a mecanismos de protección social y sindical.
«Hicimos cuatro paros y 13 marchas»
En otro tramo de su extenso análisis, el dirigente sindical vinculó el rechazo de sectores sociales y sindicales a la reforma con la necesidad de reconstruir un espacio político que recupere la confianza ciudadana.
Reconoció, además, que los efectos del fracaso político de gobiernos anteriores también condicionan la respuesta social al proyecto actual.
“Tenemos que ser razonables: fue un fracaso político muy profundo”, admitió. En ese sentido, señaló que es necesario articular una fuerza política más amplia para enfrentar cambios que, según él, no responden a los intereses del mundo del trabajo.
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Junto con el ataque a la reforma laboral, Argüello asumió la defensa de la CGT y negó que haya habido inacción de la central obrera, algo que se le criticó desde sectores gremiales con discursos más combativos, como la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Rodolfo Aguiar o el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) motorizado por la UOM, ATE, Aceiteros, Aeronáuticos y un centenar de gremios.
“Nosotros hicimos cuatro paros generales en dos años y 13 marchas. No es que no hemos hecho nada”, dijo enojado. “Planteamos que teníamos un ámbito legislativo, uno judicial y también la calle, como corresponde -planteó-. “Fuimos, hablamos con todos los gobernadores, con senadores y diputados. Ellos tomaron una decisión de acompañar”.




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