Granja Tres Arroyos, otro gigante que analiza segur los pasos de Fate y cerrar
Joaquín de Grazia, dueño de Granja Tres Arroyos.
El dueño de Granja Tres Arroyos apoyó la reforma laboral pero, por las importaciones de Brasil, podría despedir a sus 450 trabajadores.
Jaqueada por las importaciones, la empresa avícola Granja Tres Arroyos podría despedir 450 trabajadores, siguiendo los pasos de Fate, que esta semana cerró su planta productiva y mandó 920 telegramas por el mismo motivo, más allá de tratarse de rubros totalmente distintos.
El mayor frigorífico avícola del país está al borde del cierre por la importación de pollo brasileño, a lo que se le suma el freno a las exportaciones. La inminente reforma laboral no sería suficiente para sostener la firma del empresario Joaquín de Grazia, alguien que respaldó la ley de flexibilización de las leyes de trabajo y apoyó públicamente a Javier Milei. Más allá de simpatías políticas, De Grazia se enfrenta con una situación al borde del colapso financiero.
La situación podría derivar en el despido de un mínimo de 450 trabajadores en marzo. A fines del año pasado la empresa ya enfrentó problemas para abonar salarios.
Granja Tres Arroyos: abril, el mes límite
Un informe de la consultora String-Agro fue el que advirtió que marzo será un mes determinante. Además de los empleados que podrían ser despedidos, si las exportaciones no se reactivan en abril el riesgo de quiebra se volvería concreto.

Según fuentes del sector, la apertura de importaciones generó una creciente presencia de pollo proveniente de Brasil en supermercados y comercios de cercanía, con precios difíciles de equiparar para los productores locales.
A ello se sumó el cierre del mercado europeo para la carne avícola argentina, a raíz de restricciones sanitarias vinculadas a un rebrote de gripe aviar, lo que afectó de manera directa el equilibrio financiero de un negocio donde las exportaciones resultan clave para compensar costos internos.
Reforma laboral: paro de 36 horas y movilización cuando sea la votación decisiva en el Senado
El epicentro del conflicto se ubica en Concepción del Uruguay, donde la compañía opera el frigorífico avícola más grande del país, tras haber absorbido años atrás otras plantas procesadoras.
La industria aviar llegó a emplear allí a cerca de 1.500 personas; hoy el número ronda los 700. En los últimos meses se registraron unos 160 despidos y alrededor de 300 trabajadores adhirieron a retiros voluntarios, aunque, según fuentes locales, aún no se habrían abonado las indemnizaciones acordadas.
En una ciudad de aproximadamente 80.000 habitantes, el eventual colapso de un frigorífico que supo ser uno de los principales empleadores formales implicaría un fuerte impacto social y económico.
“Un futuro extraordinario” que no llegó
La preocupación crece al observar que la crisis en la provincia de Entre Ríos no se limita al sector avícola. Meses atrás cerró una planta de YPF que abastecía de combustible a la ciudad entrerriana por vía fluvial y empleaba a 47 trabajadores.
También se produjeron despidos en el sector maderero, profundizando el deterioro del entramado industrial local. En paralelo, proliferan pequeños comercios y emprendimientos gastronómicos como alternativa frente a la caída del empleo formal.
Por el impacto en sus proveedores, el cierre de Fate provocaría otros 2.500 despidos
En el sector reconocen que la combinación de costos internos dolarizados, tarifas energéticas elevadas y un tipo de cambio que no acompaña la competitividad complica seriamente la posibilidad de competir con el pollo brasileño. La consecuencia inmediata es la amenaza de nuevas cesantías y un escenario aún más severo si no se normalizan las exportaciones.
La situación de Granja Tres Arroyos se suma a otros casos que mantienen en alerta a la producción avícola, como el de Cresta Roja, firma que arrastra dificultades desde hace mucho tiempo y que también enfrenta versiones de cierre de plantas.
“Veo un futuro extraordinario” había dicho De Grazia días atrás, ilusionado con la política de Milei.




Hacé tu comentario