La política de Javier Milei terminó con una textil centenaria, que cerró sus plantas y despidió a 260 trabajadores
Crisis de empleo: los líderes industriales hablan de fábricas que funcionan a menos del 50%.
La empresa Emilio Alal S.A.C.I.F.I. alegó que se debe al “actual contexto económico y comercial adverso”. La apertura de importaciones, la mayor razón.
Una textil histórica, de más de 100 años, se convirtió en una nueva víctima de la política de Javier Milei. La empresa Emilio Alal S.A.C.I.F.I. anunció el cierre definitivo de sus plantas de hilados y telas, poniendo fin a una destacada trayectoria industrial, y la medida afecta directamente a 260 trabajadores: alrededor de 240 en Goya, Corrientes, y otros 20 en Villa Ángela, Chaco.
A través de un comunicado oficial, la pyme fundada en 1914 atribuyó la decisión al “actual contexto económico y comercial adverso”, destacando como factor clave la apertura indiscriminada de importaciones de hilados, telas, prendas de vestir nuevas y fardos de ropa usada -principalmente de países asiáticos-, que generaron una pérdida significativa de competitividad para la producción nacional.
A ese escenario se suma la caída del poder adquisitivo, que impactó en la demanda de textiles; los elevados costos financieros, laborales y energéticos; la alta carga impositiva y el atraso cambiario; además de un deterioro en la cadena de comercialización y cobranzas del sector.
Los esfuerzos en vano de la histórica textil
A pesar de esfuerzos previos -como suspensiones temporales de producción con acuerdo sindical durante 60 días, mantenimiento de puestos por más de dos años y el reciente inicio de producción de telas para agregar valor con estándares internacionales que permitieron exportaciones-, desde la empresa plantearon que “la situación se volvió insostenible”.

Emilio Alal S.A.C.I.F.I. invocó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo para notificar despidos por fuerza mayor o falta de trabajo no imputable al empleador.
La Cámara Empresarial de Goya también emitió un comunicado expresando solidaridad con la firma, sus más de 300 trabajadores (incluyendo tercerizados), prestadores de servicios y proveedores de otras provincias.
Y remarcó que el cierre golpea de lleno a la frágil economía regional y apuntaron al fortalecimiento de la moneda que estimuló importaciones casi sin control, en claro detrimento de la industria nacional.
En el texto firmado por Miguel Horacio Galarza (presidente) y Osvaldo Antonio Spessot (vicepresidente), se instó a las autoridades locales, provinciales y legisladores nacionales a reclamar firmemente en defensa de las economías regionales.
La ilusión de poder reabrir
El empresario Luis “Pinky” Alal expresó en distintas entrevistas a medios locales que mantiene la esperanza de una futura reapertura: “Las máquinas están listas, son nuevas y con alta capacidad de producción”.
Asimismo marcó cuáles fueron los factores desencadenantes: «Lamentablemente llegamos a esta instancia, donde el contrabando de productos textiles como la apertura indiscriminada de las importaciones, hacen muy difícil competir en un esquema de altísimos costos que la industria argentina no puede competir».
La denuncia por explotación laboral que amenaza con terminar en un paro portuario en todo el país
Y añadió: «Somos como el algodón, fuerte, capaz de resistir muchas y en este caso el contexto señalado nos empujó a cerrar, pero estamos listos para cuando las condiciones mejoren. Esperamos el momento oportuno para volver a abrir la industria de hilados y de telas».
Este cierre se inscribe en la profunda crisis del sector textil argentino, agravada por políticas de liberalización comercial que facilitan el ingreso masivo de productos importados y generan competencia desleal para las industrias locales.




Hacé tu comentario