Crisis total en Lustramax: incumple la conciliación obligatoria, suma deudas millonarias y denuncian estafas a clientes
La crisis en Lustramax sumó un nuevo frente de tensión: además del enfrentamiento con su personal y la conciliación desoída, empresas clientes advierten por presuntos incumplimientos en las entregas.
El conflicto en la proveedora de artículos de limpieza e insumos Lustramax de la provincia de Buenos Aires escaló a niveles críticos. A la resistencia de la empresa de acatar la ley laboral, se le suma ahora un frente judicial y comercial por irregularidades en las entregas y una deuda financiera que asciende a cifras alarmantes.
La planta ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas continúa tomada por sus trabajadores tras el despido de 35 empleados, entre los que se encuentran delegados gremiales. La situación es de máxima tensión: aunque el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó la conciliación obligatoria -ordenando retrotraer los despidos al 9 de enero-, la patronal decidió ignorar la resolución de forma abierta.
Desde el gremio denuncian que la firma impide el ingreso del personal reincorporado, incurriendo en una práctica ilegal mientras la producción y salida de mercadería sigue operativa gracias a trabajadores fuera de convenio o personal jerárquico.
Lo que comenzó como un reclamo por condiciones de trabajo y despidos arbitrarios también destapó una «olla» de denuncias comerciales. Según pudo saber Gestión Sindical a través de fuentes del sector, en estricto off, compañías clientes de Lustramax denunciaron que reciben apenas el 50% de la mercadería facturada.
Que además es de baja calidad: se reportan cambios en las fórmulas de los productos (menor concentración) y sustitución de marcas premium por segundas líneas sin aviso ni ajuste de precio. Se estima que el perjuicio económico para los clientes es de montos millonarios, lo que erosiona la confianza en toda la cadena de abastecimiento.
Lustramax: el «agujero negro» financiero
La situación se da en un contexto en el que también aparecen indicadores de una elevada tensión financiera. Reportes sectoriales y registros públicos mencionan un volumen inusualmente elevado de cheques rechazados, que superaría los $8.000 millones, y pasivos bancarios por encima de los $35.000 millones. De confirmarse estos datos, podrían ayudar a explicar las dificultades crecientes de la empresa para sostener compromisos comerciales y laborales.
Mientras la conciliación obligatoria continúa formalmente vigente pero sin ser acatada por la empresa, el conflicto en la planta de Tortuguitas permanece abierto y la situación de Lustramax genera creciente preocupación entre distintos actores del sector, que siguen de cerca su impacto sobre la cadena de pagos y el abastecimiento.
El apoyo de referentes sociales
La semana pasada, un amplio colectivo de personalidades, referentes de derechos humanos, organizaciones y movimientos sociales expresó su solidaridad con los trabajadores de Lustramax. Entre quienes rubricaron un petitorio dirigido a la Justicia, aparecen figuras como Adolfo Pérez Esquivel, Patricia Walsh y Elia Espen, junto a cientos de protagonistas comprometidos con conflictos laborales.
Según el texto de apoyo, “la represión patronal incluyó maniobras como la negación de ingreso a trabajadores a la planta y el involucramiento de fuerzas policiales provinciales para amedrentar a quienes permanecían en asamblea, además de notificaciones de despido a delegados de planta incluso después de la conciliación”.
Ante este panorama, la administración de Javier Milei decidió meterse de lleno. No solo defendiendo la posición de la empresa: también generó las acciones mediante las fuerzas de seguridad para asegurar el funcionamiento de la compañía.




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