martes 29 de septiembre de 2020
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El Instituto Alexander Fleming debió incorporar a una trabajadora echada por contagiarse de coronavirus

El Juzgado Nacional de 1° instancia del Trabajo N° 5 dio luz verde a un recurso de amparo y dictaminó la reincorporación de la trabajadora. El conocido instituto oncológico ahora enfrenta denuncias de intentar «armar» un despido justificado en plena pandemia.

Karin Romero Llamoca resultó positiva de Covid-19 el 4 de junio. Enseguida lo notificó a sus jefes y contactos estrechos. La enfermedad se le complicó y estuvo un mes internada para recuperarse. Cuando se acercaba la fecha para reincorporarse, el delegado general de ATSA en el Instituto Alexander Fleming S.A se comunicó con ella para acusarla por el contagio y le avisó que no la iban a defender. Karin intentó dar una serie de explicaciones pero no fue escuchada: la despidieron y hasta la sacaron del grupo de WhatsApp laboral.

“El delegado general me dijo que supuestamente rompí la cuarentena, que me contagié en una fiesta a la supuestamente fueron nuestros compañeros, y que la empresa tuvo que pagar sus aislamientos y sus hisopados por mi culpa”, contó Llamoca, quien aseguró que “la fiesta nunca existió”. Pero finalmente, y gracias a la intervención y el apoyo legal de la Asociación Civil La Fortaleza de Eva’s, y del abogado Federico Silguero Correa del Estudio Recalde, fue reincorporara, aunque los momentos de angustia que vivió no se los olvidará fácilmente.

Lo primero que hizo Llamoca luego de ser despedida fue decidir que igual se presentaría a trabajar. “Pero cuando lo hice me mandó a llamar el abogado de RR.HH. y me dijo “o renunciás, o te echamos con causa penal”. Fue directamente un apriete. Y después me dijo que tenía hasta las seis de la tarde para tomar una decisión. Me escoltó uno de seguridad a retirar mis cosas y me fui de la empresa”. Pero lo hizo derecho a un correo, para enviar una carta documento en la que pide que le den tareas efectivas.

Hasta que su situación se resolvió, Llamoca estuvo dos meses sin cobrar salario, sin obra social, teniendo cuatro hijos en su casa de la que es único sostén, y con deudas que se acumularon. Pero el 3 de septiembre su señoría Graciela Pereyra, jueza de primera instancia del Trabajo Nᵒ5, resolvía su reincorporación con goce de haberes, manteniendo las condiciones contractuales en el estado anterior a la negativa de tareas y hasta el dictado de la sentencia de fondo. Mientras tanto, se seguirá investigando el trasfondo del despido.

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