lunes 18 de marzo de 2019
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Con apoyo de sectores combativos de la CGT, se presentó el primer gremio de jubilados

El Sindicato de Trabajadores Pasivos (STP) formalizó su lanzamiento, presentando ante la secretaria de Trabajo nacional su estatuto y su pedido de inscripción. La iniciativa cuenta con el respaldo de los sectores más duros con las políticas del gobierno, que buscarán este año unificar los reclamos. Algunos sectores pusieron reparos de la puesta en marcha, y aseguran su puesta en marcha será un proceso largo.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Con un acto frente a la sede de la secretaría de Trabajo nacional, se presentó formalmente este viernes el flamante Sindicato de Trabajadores Pasivos (STP), una iniciativa lanzada la semana pasada y que cuenta con el aval de un sector importante del sindicalismo argentino. Con la presentación de los estatutos y las autoridades, la entidad comenzó el proceso para ser reconocido legalmente, un camino que puede ser largo. Las autoridades anticiparon desde un comienzo que la idea del gremio no es restarle afiliados a las organizaciones actuales, sino hacer una incorporación voluntaria. El STP generó mucha expectativa, además de varias duras.

Algunos espacios que representan a jubilados pusieron en duda la movida, ya que aseguran que los pasivos no deben abandonar sus gremios originales, y deben participar de sus actividades.

La propuesta busca sentar a referentes de la tercera edad en lugares de decisión, como el Consejo del Salario, y derogar la reforma previsional aprobada el año pasado. La iniciativa se da en medio de la interna en la CGT entre los sectores más combativos, que participaron del lanzamiento, y quienes detentan la conducción, que se muestran más abiertos al diálogo con el gobierno nacional.

La presentación de los estatutos del STP ante las autoridades laborales es el inicio del proceso para buscar la legalización de la iniciativa, la primera de su tipo en el país. En los papeles ingresados, se confirmó que Delicia Sensión será la secretaria general, en una estructura que buscará sumar a los 6.800.000 desde jubilados que hay en el país.

Según la información que circula, la idea es que la afiliación sea voluntaria, para evitar que los pasivos deban renunciar a sus sindicatos de origen. Además, uno de los objetivos será sumarse a espacios de decisión, como el directorio del ANSES, el PAMI o el Concejo del Salario.

Durante el acto de presentación, el abogado previsional Christian González D’Alessandro, apoderado de la entidad, aseguró que podrán ser parte de la propuesta jubilados y pensionados de todo el país, además de beneficiarios de pensiones no contributivas, la PUAM (Pensión Universal Adulto Mayor), los retirados por invalidez, aquellos de rentas vitalicias, los argentinos que quedaron atrapados por el sistema de AFJP.

La intención del sindicato es convertirse en una asociación de primera grado que representará intereses “legales, sociales y gremiales” de sus afiliados, según establece el primer artículo del texto que dio nacimiento al gremio. Además, el estatuto presentado estable que la entidad tendrá “el carácter, derecho y obligaciones de las personas jurídicas”, con fines gremiales, sociales y culturales que se centran en “defender, proteger, coordinar y representar los intereses diferenciales de los adultos mayores, representar a los trabajadores pasivos en comisiones paritarias y en sedes privadas, fomentar la actividad gremial, el interés y la participación de los trabajadores pasivos”, entre muchos otros.

El proceso iniciado este viernes puede llevar mucho tiempo, incluso años. Según una fuente cercana al mundo gremial, “la aprobación de un gremios puede llevar cuatro o cinco años, como mínimo”. “Si logran que se apruebe el expediente después deben reclamar el reconocimiento legal, y luego la personería gremial. Hay un verdadero abismo entre que saltar”, dijo la fuente ante la consulta de Gestión Sindical. Incluso, muchos sectores creen que el lanzamiento “es más bien una cuestión mediática”, y que ven poca posibilidades de su cristalización.

Además de las trabas burocráticas, existen algunos reparos en organizaciones de jubilados, ya que en primer lugar podría separara a los afiliados de su gremio de origen. Desde la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados de la República Argentina alertaron de algunas cuestiones, como que los trabajadores pasivos “nunca deben desligarse de nuestros sindicatos, de nuestra historia, de nuestros compañeros los que están en actividad y ellos nunca desligarse ni desvincularse de nosotros los jubilados que sostuvimos durante nuestra vida en actividad a cada sindicato”.

Además, desde la entidad le recordaron a Gestión Sindical que existe un proyecto de ley en el Congreso que plantea las cuestiones expuestas por el flamante sindicato. Se trata del expediente parlamentario 3031-D-2016, que está a punto de perder estado parlamentario, pro que se volverá a presentar con el aval de un millón de firmas. El mismo crea el denominado Instituto Nacional de Previsión Social, que manejará el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, entre otras reivindicaciones.

El lanzamiento del Sindicato de Trabajadores Pasivos se da en un contexto donde la interna de la CGT entre los sectores más combativos y los dialoguistas volvió a resurgir, de cara a los lineamientos de 2019. El STP cuenta con el aval explícito de Pablo Moyano, que a través de una de las fracciones de las 62 Organizaciones Peronistas, que lidera el dirigente del vidrio Horacio Valdez, que fue la primera entidad que se interesó en la propuesta.

A partir de eso, hubo contacto con otros sectores, como la CTA de los Trabajadores, para que apoyen al nuevo gremio. Algunos dirigentes quieren que el líder camionero se ponga al frente de la pelea contra las políticas del gobierno, y coordina las actividades de los grupos “rebeldes”, como las 62 Organizaciones o el Frente Sindical para el Modelo Nacional.

Esto es visto como una amenaza para lo que quedó de la conducción de la CGT, que quedó en manos de un triunvirato de dos, más la mesa chica, que hoy lidera Andrés Rodríguez como una especie de “jefe de gabinete”. La tensión es tal que, según pudo saber Gestión Sindical, pablo Moyano intentó organizar un brindis en la histórica sede de Azopardo, pero no logró que la convocatoria sea relevante. Esto dividió más las aguas. En este contexto intentará creer el nuevo gremio, cruzado por las internas políticas y sindicales.

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