30 de Noviembre
de 2022
Actualidad.

Se movilizó el sindicalismo en una jornada histórica de unidad y reclamos

30. 04. 2016

La multitudinaria marcha juntó a gremios de todas las extracciones, para pedir respuestas concretas al gobierno nacional. Moyano habló de promesas de campaña incumplidas, y Caló ratificó la unidad de agosto. Yasky pidió “no volver atrás”, y Micheli anticipó la posibilidad de un gran paro nacional. Más de 350 mil trabajadores acompañaron a la dirigencia en una muestra de fuerza inédita.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Pese a la multitud, la llegada a las inmediaciones del Monumento al Trabajo, en Paseo Colón e Independencia, fue ordenada. Desde el mediodía, los gremios fueron acomodándose en torno al escenario, que a las 15 mostró a gran parte de la dirigencia sindical argentina. Sin Luis Barrionuevo, las versiones de la CGT y la CTA protagonizaron un hecho inédito: se unieron por primera vez en años para protestar por la realidad que viven los trabajadores desde que Mauricio Macri asumió como presidente. Lo hicieron con un acto masivo, multitudinario, que unió bajo un mismo paraguas a las diversas expresiones del movimiento obrero organizado, que por años no coincidían en la misma actividad. A las 15, con una puntualidad asombrosa, se leyó un documento, donde se dejó plasmado el espíritu del acto. Luego hubo cuatro oradores, que centralizaron sus discursos en los problemas que afrontan los trabajadores desde que asumió el gobierno. Los tonos fueron variando de acuerdo a los interlocutores, pero la sensación pareció la misma: si no hay respuestas, el gremialismo será el principal opositor al oficialismo. Por varias cuestiones, Hugo Moyano fue el gran ganador de la jornada, que perfila la unidad sindical. El paro nacional, la próxima discusión entre las partes.

La jornada del 29 quedará marcada por algunas postales históricas, como el ingreso de Antonio Caló a la sede de Azopardo para reunirse con la cúpula del moyanismo, y salir juntos –todos muy bien custodiados –hacia el acto ubicado de espaldas a la Universidad de Arquitectura. Además, muchas banderas flamearon bajo el mismo cielo, algo que no ocurría desde tiempos de la Alianza. Algunos dirigentes se encontraron desde de años, muchos de ellos se saludaron afectuosamente. Una columna encabezada por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) llegó al lugar con organizaciones sociales, algunas muy cercanas al kirchnerismo, y se fueron acomodando por primera vez junto a los gremios formales de la CGT. “Es inédito”, marcaron los integrantes de este espacio, que nunca logró el reconocimiento de la central obrera.

Cerca de las 13, el espacio frente al escenario y los alrededores estaban colmados. Camioneros mostró su poder de movilización y copó el centro de escena, con su tradicional verde, que a veces se confundía con el del gremio estatal ATE. Una gran columna de la UOM ingresó por el costado, con una bandera con las caras de Eva y Juan Domingo Perón. “Vamos carajo, viva Perón”, gritaron los seguidores de Moyano cuando la vieron, y levantaron los dedos en V. La respuesta de los metalúrgicos fue un poco seca, pero alivió alguna tensión previa, sobre cómo convivirían gremios con un pasado de disputa.

A las 15, dando una clara señal hacia adentro, Juan Carlos Schmid, titular la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y candidato del moyanismo a conducir la futura CGT unificada, tomó el micrófono y leyó el documento consensuado por las centrales obreras. Anunció que “por primera vez en mucho tiempo todas las expresiones gremiales acuden en conjunto a expresar en la calle la unidad de la clase trabajadora”. Además, el dirigente dijo que además de recordar el Día del Trabajador, llevan “como estandarte nuestros reclamos”.

El documento puntualizó que “atento a la caída del empleo público y privado, reiteramos nuestro reclamo para declarar la emergencia ocupacional”. Además, afirmó que “ante el incumplimiento de las promesas de campaña sobre el impuesto al trabajo, volvemos a insistir que el salario no es ganancia”. “Volvemos a demandar la universalización de las asignaciones familiares, porque nuestros hijos son iguales ante la ley y la sociedad, reclamamos la plena vigencia del 82 por ciento móvil de nuestros jubilados y la solución integral de la problemática previsional, ratificamos la plena vigencia del derecho de huelga sin la limitación de ningún protocolo de seguridad y exigimos la no intervención de ningún órgano externo en la vida institucional de los sindicatos”, concluyó el texto leído por Schmid.

Cada punto dio lugar a aplausos y gritos, además de los bombos y las tradicionales cornetas. La expectativa por la palabra de los líderes se hacía sentir en esta jornada, que junto a expresiones hasta hace poco enfrentadas, que incluso se criticaron abiertamente. Como se esperaba, cada espacio le dio su tono a la jornada. El más duro fue Pablo Micheli, de la CTA Autónoma, que advirtió que si no son escuchados “vamos a un paro nacional”. “Esto recién empieza. Más unidad y más lucha. Y si no escuchan, habrá paro nacional”, advirtió en el cierre de su intervención. Antes, destacó la unidad sindical y criticó las medidas del gobierno nacional: “El plan es que a la crisis la sigamos pagando los trabajadores”.

Por su parte, Hugo Yasky de la CTA de los Trabajadores, hizo alusión al retroceso que están generando las políticas oficiales. “No queremos volver a ver en las escuelas a los pibes pidiendo un plato de comida, no queremos ver compañeros revisando tachos de basura, no queremos ver a jubilados pidiendo para llegar a fin de mes. Hay que demostrar que a este país lo hacen y lo ponen de pie una sola clase de argentinos: los que trabajamos y a eso hay que respetarlo”, expresó. Algunos le recordaron su ferviente defensa del gobierno anterior, incluso su participación en el acto en Comodoro Py, pero fueron una minoría. Esto había puesto en duda la palabra de Yasky, que no quería ser blanco de los reproches.

En cuanto a las palabras de Caló, lo importante se centró en el futuro de la unidad sindical. “Estábamos desencontrados, la unificación del movimiento obrero había sido tomada (ganase quien ganara las elecciones”, remarcó, y confirmó que en agosto se hará el confederal que unirá a los gremios. “El acto de hoy no es en contra del Gobierno sino en defensa de los puestos de trabajo”, remarcó aunque subrayó que “la indebida suba de la canasta familiar, mientras que los salarios siguen siendo los mismos que en junio, ha aumentado es la pobreza”.

El cierre estuvo a cargo de Moyano, que por muchas razones fue el eje de la jornada. Ante la multitud, que la organización situó en 350 mil, remarcó que “los intereses de los trabajadores están por encima de los intereses de los dirigentes”. “No tardan nada en determinar cómo se producen los aumentos, cómo le dan a otros sectores de la sociedad ventajas, pero para dar una respuesta a los trabajadores nunca tienen tiempo”, resaltó el camionero. Además, le habló a Macri, y le pidió que “no se deje llevar por los técnicos”. En este sentido, Moyano recordó que así como en la década de los 90 los camioneros se opusieron a la flexibilización, ahora se opondrán a la precarización laboral.

A la cita faltaron algunos espacios, como la mayoría de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, que primer se bajó de los discursos y luego del escenario –literalmente –por la presencia de algunos dirigentes del justicialismo y del gobierno anterior. “Nos vacunaron. A los que no estamos de acuerdo nos vacunaron. Nos embalamos con el acto del 1º de Mayo y ahora que vengan Scioli o Espinoza que son los mariscales de la derrota a querer estar atrás nuestro, adherirse con picardía política”, justificó el gastronómico, en declaraciones periodísticas. “Faltó que viniera Boudou”, ironizó. También se ausentó el UATRE de Gerónimo Venegas, alineado al gobierno nacional. El MASA, de Omar Viviani, también se corrió, pero por razones diferentes.

Luego de los discursos, la multitud se fue desconcentrando en paz. Detrás de sí dejaron una estela de calles vacías, de micros apurados y de banderas plegadas. Se fueron acomodando lentamente, en una Ciudad que buscaba retomar su normal histeria de viernes. En el documento difundido, la frase de Perón “la unidad nos da la fuerza, la solidaridad la cohesión”, se fue haciendo lema, y la marcha se cantó de improvisto, a capela, en algunas columnas. Un par de horas después, el silencio de los bombos marco el final de la jornada histórica, cuando los trabajadores no sólo se celebraron. También mostraron su cara más destacada: la colectiva.

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