27 de Mayo
de 2022
Actualidad.

Presionan a la conducción de la UTA por un bono de fin de año de $6.000

03. 11. 2016

Sectores que no se alinean a la conducción de Roberto Fernández salieron a pedir la reapertura de paritarias y un pago extraordinario para recuperar lo perdido por la inflación. “Es una manifestación de las bases”, afirman desde la agrupación que hizo el reclamo. Además, conflictos internos dejan mal parada a la dirigencia, a quienes acusan de pactar con las empresas.

En los últimos días, en varias localidades del conurbano y en Capital Federal, se lanzó una campaña reclamando el pago de un bono de fin de año de 6 mil pesos, además de la reapertura de paritarias. Lo llamativo fue que el pedido no fue firmado por la UTA, el gremio del sector, sino por la agrupación Interlíneas, un espacio que nuclea a delegados de base que no están alineados a la conducción de Roberto Fernández. El pedido, que se da en el marco del acuerdo realizado por la CGT con el gobierno y empresarios, visibiliza el descontento de algunos sectores respecto de la dirección del sindicato, que quedó explicitada en los recientes conflictos, como el que se vine en La Plata, donde se cuestiona la relación con las empresas. “Hace tiempo que existe un fuerte cuestionamiento”, afirman.

Los afiches de Interlíneas pusieron de manifestó el descontento de los choferes respecto a la situación salarial, y los cuestionamientos que existen sobre Fernández. Interlineas es una agrupación clasista que reúne a delegados e integrantes de comisiones internas de varias líneas, que ganó notoriedad cuando el año pasado se puso al frente de la pelea de los trabajadores de la línea 60, que denunció un lock-out patronal, y que duró más de 40 días. Además de los integrantes de esa empresa, forman la agrupación trabajadores de líneas del conurbano, como la 165, y de casi todo el país. Con su pedido de un bono de 6 mil pesos y la reapertura de paritarias, vuelven a mostrar su desacuerdo con la conducción de Fernández.

“El pedido es una especie de manifestación de las bases”, le dijo a Gestión Sindical un integrante de la agrupación. “Hay una lógica preocupación de los compañeros por lo salarial, esos 6 mil pesos son como ‘empezar a caminar’ para resolver otros problemas dentro de la paritaria, como el respeto al convenio colectivo de trabajo, o los problemas de salud que tienen los choferes”, agregó la misma fuente. El pedido incluye a los trabajadores activos y a los jubilados del sector. Por el momento, no hubo mayores novedades respecto al pedido, ni la postura que tomará la UTA respecto al bono. En este sentido, el sindicato todavía no inició negociaciones con las cámaras empresariales para negociar este pago.

Esta situación de ebullición se potencia por varios conflictos sindicales abiertos, donde las bases cuestionan a Fernández y sus dirigentes. El caso más notable es el que se vive en La Plata, donde los colectiveros de la línea Este siguen reclamando que la UTA intervenga a favor de su reclamo, y mantiene el paro en varios recorridos municipales. Esta semana, incluso, se llamó a un paro de actividades, que luego se levantó por un acuerdo entre la seccional local del gremio y las empresas. Así lo denunciaron a Gestión Sindical trabajadores de la firma, que le apuntaron a la figura de Oscar Pedroza, el dirigente a nivel local de la UTA.

El conflicto en Este y la línea 520 comenzó hace más de 15 días, y afecta a más de 10 choferes y sus familias, que mantiene el paro y que el lunes 24 generó una fuerte represión en una de las protestas. Durante este proceso, más de diez empresas de transporte de la zona platense estuvieron paralizadas por unas horas “por no haber las condiciones de seguridad”, pero luego se levantó la medida, con el visto bueno de la UTA. Pero el conflicto sigue, y los trabajadores denuncian la falta de apoyo del gremio.

“El cuestionamiento a la dirigencia viene desde hace tiempo, lo más visible es el tema salarial, pero cuando hay conflictos gremiales también se nota”, remarcan las fuentes de Interlíneas. En este sentido, se quejaron de la situación que se vive en materia de salud, por ejemplo. “La obra social tiene problemas serios, los turnos son a mucho tiempo, hay prestadores que dejan de dar atención porque la UTA paga con mucho retraso”, repasó la misma fuentes.

Ya el año pasado Fernández vivió una especie de rebelión en la UTA, cuando diversos sectores cuestionaron el manejo de la paritaria. Esto es algo que se repitió este año, y que ahora con los conflictos y el pedido del bono, quedó otra vez expuesto. Pero el descontento no logra expresar un cambio en la conducción. “Es muy difícil hacerse escuchar, primero por el propio gremio no garantiza que haya democracia interna, las elecciones de delegados son limitadas, la propia UTA se rompe los avales para impedirlo”, dijeron desde Interlíneas. Para estos dirigentes, el estatuto –como en muchos otros sectores –“garantiza esta situación”, que muchas veces “está hasta naturalizada” entre los trabajadores. Pero cuando suceden eventos como los de la línea 60 en 2015 o lo que pasa en estos días en La Plata, las diferencias salen a la vista, y se vuelven inocultables.

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