Eduardo Valdés presentó su proyecto de reforma laboral.
La iniciativa es en realidad una “contrarreforma” que busca proteger de los aspectos más precarizadores de la reforma laboral de Milei.
Mientras el Gobierno apura gestiones para llegar a tratar su proyecto de reforma laboral flexibilizadora en el Congreso la semana próxima, este miércoles a última hora ingresó a la Cámara de Diputados otro proyecto para modificar las leyes laborales.
La iniciativa tiene la firma del diputado nacional Eduardo Valdés (UxP) y, entre otros cambios, propone normas que regulan el trabajo en plataformas, amplía las licencias por maternidad y paternidad y busca combatir la informalidad laboral a través de instrumentos de política pública
El proyecto titulado “Régimen Permanente de Formalización Laboral, Protección Integral del Trabajo y de la Producción” apunta a “reafirmar la centralidad del trabajo como derecho humano fundamental” y a establecer una protección legal ante intentos de eliminación de derechos laborales tales como el que lleva adelante el gobierno de Javier Milei con su idea de reforma presentada como “Modernización Laboral”.
«La modernización laboral que exige el siglo XXI va de la mano con más derechos. Hay que saltar la trampa de la falsa dicotomía que plantea el gobierno nacional», indicó Valdés.
«El trabajo no es una mercancía ni una variable de ajuste, sino el eje estructurante de la justicia social, la cohesión democrática y el desarrollo productivo», señaló el legislador.
Plataformas digitales
En lo que respecta al trabajo en plataformas digitales como Rappi, Pedidos Ya, Uber o Cabify, el proyecto propone que se considere que hay relación laboral cuando existan elementos de dirección, organización o control —incluido el control algorítmico—, reafirmando en esos casos la aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo en relación de dependencia.

“Vamos a impedir que la innovación tecnológica sea utilizada como mecanismo de evasión de responsabilidades laborales, priorizando la registración efectiva, la protección social y la transparencia en los sistemas digitales de gestión del trabajo», aseguró el diputado peronista.
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En cuanto al aguinaldo, la iniciativa lo considera “irrenunciable” e indica que no podrá “ser sustituido, absorbido ni compensado por pagos de otra naturaleza”. De este modo, busca evitar que -como pretende la reforma libertaria- haya empresas que, mediante acuerdos individuales o particulares, eliminen lo establecido en convenios colectivos y en la Ley de Contrato de Trabajo.
Paritarias, licencias y huelgas
Otro ítem del proyecto de Valdes apunta a una de las herramientas preferidas de la Secretaría de Trabajo de Julio Cordero: el cajoneo de la homologación de paritarias para que no entren en vigencia aumentos ya acordados entre sindicatos y empresas.
Se establece, en ese sentido, un plazo máximo de 30 días para la homologación, transcurrido el cual la paritaria queda homologada de hecho.
El proyecto también incluye artículos referidos a las licencias -por maternidad, paternidad, enfermedades y fallecimientos- y un capítulo que protege el derecho a huelga.
A su vez, establece un Ingreso Familiar de Emergencia para desocupados, atado a la realización de capacitaciones y que propone financiar -un requisito ad hoc que ha puesto el Poder Ejecutivo para todos los proyectos de ley- con «la reasignación y reducción» de «gastos de representación, viáticos, ceremonial, protocolo, publicidad institucional y otros gastos discrecionales».
En cambio, no hace referencia a indemnizaciones, banco de horas ni fragmentación de vacaciones, otros aspectos muy cuestionados de la reforma de Milei.
Una reforma laboral «orientada al siglo XXI»
«No proponemos una reforma aislada ni fragmentaria, sino la construcción de un sistema normativo coherente, orientado a formalizar, proteger e integrar, preservando las conquistas históricas del Derecho del Trabajo argentino y proyectándolas hacia los desafíos del siglo XXI. Se trata de una ley que afirma que no hay justicia social sin trabajo digno, ni producción sostenible sin derechos laborales efectivos», explicó Valdés.
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«Buscamos recuperar y actualizar el Decálogo de los Derechos del Trabajador de 1947, posteriormente incorporado al constitucionalismo social argentino -agregó-. Este decálogo consagró por primera vez en forma expresa un conjunto de derechos que hoy integran el núcleo duro del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, entre ellos el derecho al trabajo, a una retribución justa, a la capacitación, a condiciones dignas y seguras, a la preservación de la salud, al bienestar, a la seguridad social, a la protección de la familia y a la defensa de los intereses profesionales».




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