18 de Abril
de 2026
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Pluriempleo y sobreocupación: dos fracasos de la política laboral de Javier Milei

14. 06. 2025

Frente a los bajos salarios la alternativa es tener varias actividades y trabajar cada vez más horas. Peroe el pluriempleo tampoco alcanza para no ser pobre.

La grave crisis que viven los trabajadores queda demostrada en algunos datos contundentes: cada vez son más quienes, para compensar los bajos salarios, tienen varias actividades y trabajan más horas que nunca. Sin embargo, ni siquiera el pluriempleo alcanza para no ser pobre.

La flexibilización encubierta del mercado laboral está llevando a un crecimiento del pluriempleo y la sobreocupación, que se presentan como una adaptación a la precarización. 

En 2024, el pluriempleo tocó un inédito 12,4%, equivalente a 2,4 millones de trabajadores que recurren a múltiples ocupaciones para compensar la insuficiencia de ingresos de su empleo principal. Y a eso se suman 3,5 millones de ocupados que buscan activamente empleo (ocupados demandantes – 16,6%). 

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Mientras que la sobreocupación alcanzó el 29,2%, lo cual implica que unas 5,8 millones de personas trabajan más de 45 horas semanales, y muchas de ellas superan las 57 horas semanales, lo que equivale a entre 9 y 11 horas por día.

Los trabajadores, cada vez más explotados

«El fenómeno refleja que el problema no es la falta de trabajo sino el tipo de empleo disponible, de baja calidad y escasa remuneración», enfatizó Ana Rameri, coordinadora del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).

Todo esto es la consecuencia de una caída real de los salarios: los estatales se hundieron 34% desde el cierre de 2017, mientras que los privados tuvieron una pérdida de poder adquisitivo del 18,83%. 

Si se toma desde la asunción de Javier Milei, la baja de los haberes públicos es del 15,33% real, aunque los privados recuperaron el nivel y ganaron un leve 0,6%, que hacia marzo de este año ya lo perdieron. 

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Por otra parte, desde 2017 hasta fines de 2024, que es hasta el momento que se tienen datos, el número de pluriempleados creció en 790.000 personas, que además trabajan en promedio 2,5 horas más por semana que en 2017.

Y sólo entre mediados de 2023 y fines de 2024, 370.000 personas más pasaron a tener múltiples empleos, detallan desde IPyPP. Esto se debe a la devaluación y la fuerte crisis de inflación, que luego se tradujo en una caída marcada de los salarios, con mayor énfasis en los públicos.

Sobre el universo de personas con extensas jornadas laborales, la última EPH permite mirar en detalle que casi 4 millones de personas trabajan en promedio 50 horas semanales, un millón cerca de 62, y otras 900.000 sostienen jornadas de entre 13 y 16 horas diarias.

Tres de cada diez empleados son pobres

De todo el universo de sobreocupados, el 45,6% son asalariados formales, lo que demuestra que la «sobreexplotación» no se restringe únicamente a la informalidad laboral.

Además, estas extenuantes jornadas de trabajo tampoco se traducen en un salario mucho más alto que la media. Pese a trabajar 47,4% más horas, los sobreocupados ganan solo 12,8% más que el promedio, con una retribución horaria 23,4% menor.

Durante el último trimestre de 2024, el tiempo de trabajo siguió en ascenso. La carga horaria promedio por puesto aumentó un 4%. Entre asalariados registrados, la suba fue aún mayor: 5,2%, producto del incremento de horas extra trabajadas, según la Cuenta Generación del Ingreso del INDEC.

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La sobreexplotación de los trabajadores se explica en un marco de precarización laboral y caída del poder adquisitivo, donde hasta el salario mínimo, vital y móvil ($302.600) está por debajo de la canasta básica total que mide la línea de pobreza de un adulto mayor ($359.246).

«A pesar de estar ocupadas, casi tres de cada diez personas (27,9%) son pobres y un 4,3% son indigentes, lo que revela que el trabajo no garantiza siquiera un umbral básico de reproducción. Esta situación se agrava si se analiza por categoría ocupacional: el 42,2% de los asalariados no registrados y el 38,4% de los cuentapropistas son pobres, mientras que incluso dentro del segmento formal, el 16,6% de los asalariados registrados también se encuentra por debajo de la línea de pobreza», precisó Rameri.

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