Paritarias de la UOM: negocia el interventor y no serán por inflación.
La UOM y las cámaras empresarias retomaron el diálogo, después de que el Ministerio de Capital Humano intentó trabarlo.
Tras semanas de parálisis en las negociaciones provocadas por la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el desplazamiento de su secretario general, Abel Furlán, y un planteo del Gobierno que buscó impedir que el interventor designado por la Justicia negociara paritarias, se retomaron las conversaciones entre el sindicato y las cámaras empresarias del sector.
Esta semana se produjo la primera reunión oficial entre la UOM conducida por Alberto Biglieri, el interventor designado por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, y los representantes de las empresas.
UOM: en busca de «una fórmula alternativa»
Los trascendidos iniciales tras la reunión abrigan incógnitas para los trabajadores metalúrgicos, que actualmente tienen su salario básico por debajo de la línea de la pobreza.
Se habló de la búsqueda de «una fórmula alternativa» que intente escapar del esquema tradicional atado a la inflación del INDEC, con la fuerte presión del Gobierno, además, para que no se supere en ningún caso el 2% mensual en los aumentos de sueldos.

La negociación salarial pudo destrabarse gracias a una resolución de la misma Sala VIII de la Cámara del Trabajo que intervino el sindicato.
El tribunal rechazó un planteo del Gobierno que, a través del Ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovello, sostenía que Biglieri tenía solo funciones administrativas y no podía negociar paritarias.
Así, las conversaciones se paralizaron debido a la oposición de la Secretaría de Trabajo a reconocer a los delegados paritarios que fueron designados por Biglieri.
El planteo de Capital Humano que rechazó la Justicia
El interventor está designado por 180 días desde el 22 de mayo pasado, después de que la Sala VIII desplazó a Furlán por considerar que había habido serias irregularidades en una de las seccionales (Zárate–Campana, precisamente la del secretario general) donde se desarrollaron las elecciones nacionales de la UOM.
Cuando el interventor presentó la lista de nuevos delegados paritarios para discutir salarios —integrada por dirigentes disidentes a Furlán—, la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo emitió un dictamen para no reconocerlos, basándose en que no habían sido designados por el juez que dispuso la intervención, y recomendó frenar las conversaciones.
Finalmente, la propia Sala VIII rechazó el pedido del Gobierno y sentenció que no tiene competencia para recortar las facultades de una intervención judicial, por lo cual, autorizó a Biglieri a designar representantes.
La situación salarial de los metalúrgicos
La urgencia de las discusiones responde a una realidad salarial muy grave: Actualmente, cerca del 60 por ciento de los trabajadores metalúrgicos percibe un salario básico de 1.036.390 pesos. Esta cifra se ubica por debajo de la línea de pobreza, evidenciando el deterioro de los ingresos de la actividad industrial más importante del país.
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A esto se suma que, en la rama siderúrgica, hace dos años que no se logran pactar incrementos salariales firmes y que el último aumento salarial para los metalúrgicos se firmó en noviembre de 2025 y contempló mejoras que llegaron solo hasta marzo pasado.
Aquel acuerdo otorgó un incremento acumulado del 14 por ciento mediante el pago de sumas no remunerativas -160 mil pesos en total- que nunca se integraron al salario básico.
Según estiman las partes de la negociación, los trabajadores acumulan una pérdida salarial de entre 13 y 14 puntos en comparación con la evolución de los precios del período.
En este escenario, las paritarias encuentran un freno de parte del Gobierno, que mantiene la postura -solo rota frente a gremios de mucho poder de fuego, como el de los aceiteros- de no homologar acuerdos paritarios que se pacten por encima del 2 por ciento.
Las negociaciones continuarán la próxima semana para intentar acordar un nuevo mecanismo de actualización que alivie la situación de los trabajadores en un escenario de profunda recesión industrial.




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