01 de Diciembre
de 2022
Fuera de Megáfono.

La CGT se mete en la “rosca” del PJ y hasta la unificación no planea protestas contra el gobierno

15. 06. 2016

El proceso de unidad mantendrá desmovilizado al movimiento obrero, según confirman fuentes del sector. “No hay que agrandar la grieta, tenemos que pensar primero en la unidad, y después se verá”, afirmaron. Mientras se sigue negociando la futura conducción, algunos sectores se acercan al peronismo, para buscar su lugar en el nuevo escenario.

Pese a los reiterados pedidos de la dirigencia de las dos CTA, en las tres versiones de la CGT ven muy lejos la posibilidad de un gran paro en este tiempo. Ni el veto de la ley antidespidos ni la falta de respuesta a algunos de los pedidos sectoriales parecen forzar a las centrales a movilizarse contra las políticas del gobierno nacional, que ingresó a una etapa de negociación interna para dar no sólo con su nueva conducción, sino además con su perfil político y sindical. La raíz peronista de la gran mayoría de los dirigentes hace que además de pensar en la unidad, los referentes cegetistas estén cada vez más metidos en la rosca del PJ, lo que los alejan de cualquier plan de lucha. Fuentes del sector afirman que hasta que el 22 de agosto el confederal de la unidad elija nueva conducción, “no habrá medidas de fuerzas”. El MASA, subido a último momento al proceso, sueña con la vuelta Florencio Randazzo para potenciar su lugar en el armado interno.

Después del anuncio del veto de la ley de emergencia ocupacional, la falta de respuesta de la CGT molestó, y mucho, a una parte de la dirigencia. Si bien la CTA marchó los primeros días de junio, la falta de unidad se hizo sentir, y la protesta no tuvo la contundencia que la del 29 de abril, cuando unos 350 mil trabajadores se movilizaron. Más preocupados por dar forma a la unidad, las tres versiones de la central terminaron un día después de acordar el proceso de unificación, que tendrá el 22 de agosto la fecha final. Desde ahora, afirman, la preocupación principal pasa por saber quién –o quiénes –conducirán la nueva central, en lugar de cualquier posicionamiento respecto al gobierno o la política actual.

“No hay que tirar nafta al fuego, ni agrandar la grieta. Hay que ser cautos, y ayuda a pacificar este momento del país”, le dijo a Gestión Sindical un dirigente cegetista, en estricto off. En este sentido, reafirmó que hasta que se haga la unidad, no se esperan protestas conjuntas. “Ahora lo importante es la unidad, tenemos que trabajar para unir al movimiento obrero. Hasta que no logremos esto, no es tiempo de protestas, no creo que vayan a producirse”, agregó el mismo dirigente De esta forma, los dirigentes sindicales tienen pensado primero acomodar la estructura interna antes de cualquier manifestación sobre la marcha del país.

En paralelo, hay algunas conversaciones internas con los sectores del peronismo que se quieren reacomodar en el nuevo escenario. El más fuerte se dio hace unos días, cundo dirigentes del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) recibieron al ex Ministro de Transporte Florencio Randazzo. Con buena imagen ante la sociedad, Randazzo aparece como uno de los posibles candidatos a senador nacional por la provincia de Buenos Aires, en un justicialismo que renueva su liderazgo. Por eso, el dirigente del SMATA y diputado nacional Oscar Romero lo reunió con la plana mayor del espacio sindical, para acercarlo a Diego Bossio y el bloque del PJ. El MASA quiere promover a Sergio Sasia como posible líder de la CGT unificada, pero sabe que tiene pocas chances, ya que se subió a la unidad. Pero las reuniones con Randazzo anticipan que más allá de la interna gremial, la política –que definirá el escenario en 2017 –puede ser tan útil como necesaria.

De esta misma forma, los sectores que se mantienen leales al kirchnerismo también quieren seducir gremios. La semana pasada, el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi recibió en su despacho a un grupo de dirigentes del Sindicato de Obreros Curtidores, encabezado por su secretario general, Walter Correa, quienes fueron uno de los pocos gremios de la CGT que marcharon con la CTA contra el veto de la ley antidespidos. Fuentes del encuentro le adelantaron a Gestión Sindical que el jefe comunal, que encabeza el sector más duro contra el gobierno nacional y bonaerense, pasó por “la difícil situación laboral y social que se vive en el país”, y hubo coincidencia en “seguir adelante en la defensa de las convicciones compartidas dentro del espacio nacional popular y los derechos recuperados durante la última década”. De hecho Ferraresi el denominado Observatorio Social del municipio, que buscará nuclear los esfuerzos de estos sectores, más radicales, que todavía responden al liderazgo de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

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