lunes 10 de mayo de 2021

Informe especial: con matices, para los gremios el primer año de Macri está más cerca del aplazo que del 8

La dirigencia hizo un balance sobre los primeros 12 meses del gobierno de Cambiemos, con críticas en la mayoría de los casos. “Los trabajadores somos los que estamos perdiendo”, dijo Daniel Ricci, de FEDUN. Las políticas orientadas a los sectores concentrados de la economía, uno de los grandes cuestionamientos. Caída del salario real y desempleo, las características del mercado laboral. “Esta tendencia en el 2017 se puede llegar a profundizar”, advierten desde la CTA Autónoma.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

El 8 que se puso el presidente de la Nación, Mauricio Macri, al analizar su primer año de gestión parece estar bastante alejado de la opinión general. El 2016 cierra con varios conflictos vigentes, con un aumento de la pobreza y con el frente laboral en plena ebullición, lo que aleja la calificación general de la imagen que el jefe de Estado quiere proyectar. Incluso las principales encuestas hablan de una reprobación que alcanza a cerca de la mitad de la población, lo que parece mucho para un primer año de gestión. Entre la dirigencia sindical, la opinión es mayoritariamente crítica, porque no sólo no se resolvieron los principales problema de arrastre –precarización laboral, Impuesto a las Ganancias –sino que volvió el desempleo como preocupación, sumado al impacto que la inflación tiene en el salario real. Todo marca un cóctel de dificultades que pone al gobierno en zona de desaprobación, siguiendo la metáfora escolar de Macri. “Los trabajadores somos los que estamos perdiendo”, definen en varios sectores, que le reclaman al gobierno que cumpla algunas de sus promesas realizadas en campaña.

En materia sindical, fue un año de retrocesos el primero de la gestión Macri. La inflación alta, la caída del salario real, los despidos y el aumento de la conflictividad marcaron el ritmo de un 2016 que enfrentó, pese a los gestos conciliadores de la dirigencia representada en la CGT unificada, la relación del gobierno con los gremios. Es que en este tiempo, las medidas tomadas marcaron un cambio de paradigma, un nuevo rumbo respecto a lo que fueron los 12 años de kirchnerismo. “Lo que cambió en el país es que se inició un proceso de concentración de la riqueza”, afirma el titular de la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), Daniel Ricci. Consultado por Gestión Sindical, el dirigente aseguró que “las medidas que tomaron como la disminución de las retenciones a la minería o la soja, o el tarifazo de los servicios públicos y el transporte, favoreció a los sectores concentrados de la economía. En contraposición, los trabajadores y los sectores de menores ingresos, como los que se movilizaron junto a la CGT, somos los que estamos perdiendo”.

Estas medidas, que se dieron fundamentalmente en el primer semestre del año, no tuvieron un correlato en material laboral. Los despidos de empleados públicos, que dieron como respuesta varios paros nacionales, y la crisis del empleo que sufre varias industrias, fueron malas noticias para muchos gremios, que volvieron a la calle como pocas veces en los últimos años. Tres fechas arcan esta realidad: el 29 de abril, cuando se conmemoró el día de los Trabajadores; el 2 de septiembre durante el acto final de la Marcha Federal y el 18 de noviembre, cuando organizaciones sociales y la CGT forjaron una alianza inédita.

En tanto, en la las dos versiones de la CTA tienen una mirada similar. “Fue un año sumamente negativo, por todas las cosas que se vienen dando, con datos oficiales que hablan del aumento de la pobreza, de los despidos”, remarcó José “Pepe” Peralta, titular de la CTA Autónoma de Capital Federal. “Todo lo que pasó este año para los sectores más desprotegidos fue negativo obviamente el sector financiero tuvo ganancias extraordinarias, el campo mejoró, las rentas subieron, para nosotros que representamos otros sectores estamos muy preocupados”, remarcó el dirigente.

En este punto, el cambio de la matriz parece ser la clave para entender el rechazo de las políticas del gobierno. “Este es un proceso donde se cambió para que la distribución del ingreso en el país sea más inequitativa, y a su vez hay un incremento importantísimo del endeudamiento público, volviendo a niveles de la década del 9. Esa será una carga que va a pesar sobre todos los argentinos, analizó Ricci.

Datos duros

Sin duda uno de los grandes problemas que afrontó el país este año es el impacto de la inflación en los salarios de los trabajadores. La mayoría de los convenios colectivos, para no decir todos, cerraron acuerdos salariales por debajo de la inflación, que el Índice Estadístico de los Trabajadores (IET), la herramienta creada por la CGT y la CTA con apoyo de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, midió en una tasa interanual del 46,9 por ciento.

“En lo que va del año la caída del salario real ha sido la más importante desde la crisis de 2002. En el agregado de los primeros nueve meses del 2016 la variación negativa fue del 5,6 por ciento, principalmente como consecuencia del fuerte retroceso en el segundo y el tercer trimestre, que registraron caídas del 7 por ciento y 8,6 por ciento respectivamente”, confirmó un informe del Observatorio del Derecho Social, entidad de la CTA Autónoma. En términos porcentuales, subrayó el trabajo al que tuvo acceso Gestión Sindical, las caídas registradas en estos dos trimestres “fueron las más profundas desde la crisis del año 2002 (superando la magnitud de los retrocesos que se habían experimentado en el año 2014)”. Asimismo, en términos absolutos “el salario real se encuentra en los niveles más bajos desde el año 2010”.

Para el observatorio, la caída del salario real se complementó “con una destrucción neta de puestos de trabajo”. “En el tercer trimestre de 2016 la cantidad de trabajadores registrados en el sector privado se redujo en 92.200 casos en comparación con el mismo período del año anterior. En la comparación interanual, el segundo y el tercer trimestre de este año fueron por lejos los peores de los últimos cuatro años (para encontrar variaciones más negativas es necesario remontarse al año 2009)”, describió el trabajo.

Desde la CGT comparten el tono crítico de los datos manejados por la CTA. Según el Observatorio Económico y Social de la principal central obrera del país, las paritarias no pueden alcanzar lo que la inflación va deteriorando el salario. “Tenemos la inflación más alta de los últimos 10 años”, advirtió la entidad, que promedió el cierre de paritarias en un 35 por ciento, por lo cual el salario perdió 11,5 por ciento del poder adquisitivo. Además, en su último informe, el observatorio cegetista pone el acento en la participación de los asalariados en la economía. “Hasta fines del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner los asalariados participaban del 31 por ciento del PBI. Hoy, la participación ha caído notablemente”, sostuvo el trabajo.

Números en rojo

Pero no sólo la dirigencia sindical desaprueba la gestión Macri, o por lo menos no le da una nota sobresaliente. Dos encuestas al menos marcan que el cierre del año no es el mejor momento para el humor social vinculado a la gestión del jefe de Estado. Una de ellas, elaborada por Management & Fit, marca que el 43,1 por ciento de los encuestados considera que el primer año de gestión del presidente “fue negativa o muy negativa”, mientras que el 25,9 por ciento la encontró “positiva o muy positiva”. Además, más de la mitad de los encuestados, el 51,6 por ciento, considera que el mandatario no está cumpliendo con sus promesas de campaña.

El estudio señala además que en cuanto a las decisiones tomadas, la reparación histórica a jubilados está al tope del ranking de aceptación con un 22,4 por ciento de apoyo, seguida por la ampliación de la Asignación Universal por Hijo, con un 13,8 por ciento y la baja en los subsidios con un 10,7 por ciento. La lista de medidas más rechazadas es encabezada por la baja de los subsidios con un 20,2 por ciento, seguida por el acuerdo con los fondos buitre, con un 15,8 por ciento y la ampliación de la AUH con un 9,6 por ciento.

El otro trabajo, realizado por D’Alessio IROL, analizó la calificación según el perfil de los votantes. “Los macristas más fieles califican al gobierno con un 7. De todos modos, la imagen en general, es positiva”. Hasta este momento ven como “muy buena” y “buena” la gestión macrista el 49 por ciento de los consultados (de ese porcentaje, el 11 por ciento votó al Frente para la Victoria). En cambio ven como “mala” y “muy mala” la gestión el 48 por ciento (87 por ciento de esa porción dijo haber votado al FpV el año pasado).

Con estos números –los de la economía real y los del “humor social” –lo que le espera al gobierno de Macri es un año muy complejo, con elecciones de medio término, que a diferencia del kirchnerismo, debe ganar (o casi) para darle impulso a su segunda mitad de gestión, sino, coinciden los analistas, todo puede ser “muy cuesta arriba”. “Hay una visión que la tendencia negativa en el 2017 se puede llegar a profundizar, porque si no hay un dialogo real, más allá lo que pasa en el Congreso, se garantiza el mismo modelo y no estamos de acuerdo. Habrá que tener mayor actividad, crear un agenda más inclusiva que nos contenga a todos los sectores”, concluyó Peralta, de la CTA Autónoma.

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