
Fate: el Sindicato del Neumático volvió a pedir la intervención de Kicillof.
Este viernes, el gremio pidió que el gobernador interceda, tras la orden judicial de desalojar la planta de Fate en Virreyes.
Luego de que la Justicia de San Isidro ordenó el desalojo del predio de la planta de Fate en Virreyes, que está ocupado por trabajadores desde que la empresa decidió cerrar, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) pidió la intervención del Gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en el conflicto que este viernes cumpió siete meses.
La resolución judicial busca poner fin a la ocupación que dispuso el gremio el 18 de febrero, tras el cierre definitivo de la empresa, que implicó el despido de más de 900 trabajadores.
Desde el primer momento el SUTNA sostuvo que se trató de un cierre patronal ilegal y este viernes lo repitió durante un abrazo colectivo a las instalaciones que el gremio realizó durante la mañana como protesta por el fallo.
Para el Tribunal, ya no hay conciliación posible
La Sala 2 de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro ordenó “la restitución del inmueble al particular damnificado”.

El tribunal consideró que las instancias de conciliación desarrolladas tanto en el ámbito nacional como en el provincial ya finalizaron y que no se vislumbran avances que permitan destrabar la disputa.
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En ese contexto, sostuvo que corresponde avanzar con la devolución del predio, aunque aclaró que la medida no implica una definición sobre el fondo de la cuestión laboral. El expediente se inició a partir del pedido de lanzamiento formulado por Fate, que cuestionó la permanencia de los ocupantes en el predio.
La empresa afirma que quienes permanecen en la planta son ex empleados y planteó, además, que existe una situación de riesgo vinculada con la imposibilidad de garantizar la seguridad del inmueble.
Fate: la notificación al SUTNA
La Cámara ya había intervenido en marzo, cuando revocó una orden de restitución al considerar que el conflicto estaba atravesado por las negociaciones laborales derivadas del cierre de la compañía.
En aquel momento, los jueces entendieron que debía privilegiarse la conciliación y que la Justicia penal no debía interferir mientras se desarrollaban las instancias administrativas destinadas a resolver la disputa.
Sin embargo, en la nueva resolución, el tribunal señaló que ese escenario cambió. Para los jueces, luego de más de medio año, las instancias que podían articularse para encauzar el conflicto ya fueron agotadas.
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“La continuidad de la toma por un grupo de empleados -con escasa violencia y aún si se supone buena fe por entender que están actuando desde la legitimidad provista por el reclamo laboral- ya ha perdido la virtud de convertirse en el motor de una reapertura de la fábrica”, indica la notificación judicial dirigida a Alejandro Crespo, secretario general del SUTNA.
El fallo, no obstante, reconoció la complejidad de la situación de los trabajadores que perdieron su empleo y señaló que una eventual conciliación más amplia continúa siendo un objetivo a alcanzar.
Al mismo tiempo, remarcó que las cuestiones vinculadas con compensaciones, acuerdos e indemnizaciones exceden el ámbito de la Justicia penal.
Por ese motivo, el tribunal concluyó que correspondía hacer lugar a la restitución del inmueble.
El pedido a Kicillof
Por su parte, Crespo solicitó que Kicillof «se pronuncie y actúe en los hechos», remarcando que la permanencia pacífica de los trabajadores en la planta no persigue fines delictivos, sino la custodia de las fuentes de trabajo y la maquinaria productiva. Y recordó que el cierre se ejecutó de forma sorpresiva durante el receso vacacional del personal.
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Además, denunció que la compañía nunca saldó las indemnizaciones de ley ni respetó los dictámenes de las conciliaciones obligatorias tramitadas tanto en el Ministerio de Capital Humano, como en la cartera laboral bonaerense.
Por último, y repitiendo su consigna de que “Fate no se cierra”, sostuvo que la compañía especula financieramente con la clausura temporal para forzar condiciones regulatorias favorables, y aseguró que el conflicto no concluirá hasta que la histórica fábrica vuelva a operar.
Respecto de las condiciones actuales de la fábrica, Jorge Ayala, un trabajador de Fate, afirmó que «en el depósito hay para trabajar siete meses. Está la materia prima, es levantar la palanca de las máquinas y comenzar a trabajar”.
Luego sentenció que “quedarse sin trabajo es pasar a ser un muerto social. Te inhabilita un montón de cosas. Es una pelea que he desarrollado en lo personal, obviamente tengo que pagar el alquiler, y tener una entrada, un recurso para mis gastos”.




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