Cordero y la reforma laboral: «Los jóvenes ya no quieren 35 días de vacaciones»
Cordero criticó a la CGT por la idea de hacer un paro contra la reforma laboral.
El secretario de Trabajo defendió la reforma laboral con curiosos argumentos. También dijo que con indemnizaciones más bajas va a haber menos juicios.
El secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero, apuntó contra la CGT ante la posibilidad creciente de que la central obrera lance un paro general contra la reforma laboral. “Son costumbres que las personas no ven con buenos ojos”, expresó, a la vez que defendió el proyecto del Gobierno nacional con argumentos muy curiosos: dijo, por ejemplo, que a los jóvenes no les interesa tomarse muchos días de vacaciones y que si la ley establece indemnizaciones más bajas no habrá juicios por despido.
“El Congreso tiene representantes de la Nación elegidos por los ciudadanos de Argentina. Yo no haría una medida de fuerza, hay que dejar que las instituciones funcionen normalmente”, apuntó. Y añadió que “cada uno se hace responsable de las acciones frente a la sociedad”.
Luego consideró que hay “motivos para que los trabajadores estén esperando a que esto suceda”, argumentando que “tenés el empleo registrado detenido desde 2011”. Y destacó que el pensamiento del presidente Javier Milei apunta a “reactivar la economía y generar trabajo formal”.
La reforma laboral que quieren los jóvenes
En su defensa de algunos puntos del proyecto, Cordero esgrimió que los jóvenes “ya no quieren irse 35 días de vacaciones”, según los derechos y condiciones que establece la legislación vigente.

“Los jóvenes, cuando quieran, van a poder partir las vacaciones”, sostuvo Cordero, soslayando que según el proyecto, no son los empleados quienes decidirían el fraccionamiento sino un supuesto «acuerdo» entre empresas y trabajadores.
De todos modos, insistió en que la fragmentación de las vacaciones responde a una necesidad de los trabajadores, que ya no quieren irse «todos los días juntos».
«Siempre se pone un límite de siete días porque no es el descanso semanal, son las vacaciones”, remarcó de manera críptica pero comprensible: si el Gobierno pusiera un límite menor, el trabajador podría tomar períodos de menos días que no incluyeran el fin de semana y así tendría más vacaciones en total. El proyecto del Poder Ejecutivo se cuidó de que eso no pueda ocurrir.
La actual Ley de Contrato de Trabajo no impide fraccionar los días de vacaciones ante la existencia de mutuo acuerdo entre el empleado y el trabajador. Pero sí establece que el asalariado pueda gozar de todos los días de licencia juntos, considerando el período normal entre octubre y abril.
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Con la nueva normativa, se refuerza la prerrogativa del fraccionamiento y se aclara que dicho descanso puede ser dividido incluso en plazos de 7 días.
¿A menos indemnización, menos juicios?
Por otra parte, Cordero habló de la reducción de los ítems que se toman para calcular la indemnización por despido, también con un particular punto de vista: opinó que si la ley disminuye taxativamente las indemnizaciones, entonces los trabajadores no van a hacer juicios.
Al hablar del tema indemnizatorio, usó el eufemismo «aclarada» para no decir «reducida»: el proyecto de ley excluye el aguinaldo, el pago de vacaciones y otros ítems como bonos y horas extra como base de cálculo de las indemnizaciones.
“La indemnización continúa, aclarada para no hacerse un juicio que dure años. Es un mes de sueldo por año de servicio, ese mes se toma según la mejor remuneración habitual y mensual. Ahora sí la van a cobrar”, dijo.
Qué dijo Cordero sobre el reclamo de La Fraternidad
En cuanto al paro de trenes anunciado por el gremio de La Fraternidad, que se suspendió luego que el Gobierno dictó la conciliación obligatoria, Cordero señaló que la medida se definió “pensando en la gente”.
El ministro expresó: “Tenemos muy claro que somos mediadores, somos una instancia donde las partes vienen libremente y negocian, colaboramos con datos y el procedimiento. Cuando alguna de las partes no terminan de ponerse de acuerdo, van a continuar negociando, pero una de ellas solicita la conciliación obligatoria para continuar con la paz social”.
Y criticó lo que consideró una costumbre “no muy buena” de, según él, lanzar una huelga antes de agotar la instancia de diálogo: “Primero hago el paro, y eso genera un daño y se molesta la gente. No es lo que la gente quiere”.




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