jueves 18 de julio de 2019
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A dos meses del acampe en la puerta de Canale, los trabajadores insisten con su plan de recuperación

Los empleados de la planta ubicada en la Localidad de Llavallol pidieron que se declare la quiebra de la firma, para poner en marcha la denominada Cooperativa de Trabajo Metalúrgica Llavallol (COTRAMELL) y volver a producir. “Esperemos que sea en febrero”, afirman desde el acampe, que se mantiene con la solidaridad de los vecinos y organizaciones locales.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Luego de un largo proceso de crisis, la fines de octubre la empresa que controla la firma Canale en la localidad bonaerense de Llavallol finalmente despidió a todos sus empleados, y cerró definitivamente sus puertas. Ante esto, sus trabajadores, que venían realizando movilizaciones y actividades para denunciar el inminente cierre, decidieron acampar en la puerta de la fábrica, para reclamar soluciones a sus reclamos. A dos meses de esa medida, se inició un plan para recuperar la firma, que incluye la formación de una cooperativa, que podría volver a producir en el corto plazo. Para esto, necesitan que la justicia declara la quiebra de la empresa, y entregue los vienen a los ex empleados. Si bien existen buenos antecedentes, ya que el juez de la causa entregó la custodia del material de la planta a los trabajadores, hay preocupación por los tiempos en que se expida la justicia, en plena feria. Pese a esto, desde el acampe aclararon que mantendrán su lucha para recuperar la firma, que es parte de una serie de plantas distribuidas por todo el país, que fueron quebrando y ahora están en proceso de ser recuperadas por sus ex empleados o vendidas a otros grupos empresarios. En el barrio, los vecinos y organizaciones locales apoyan la lucha acompañando a los trabajadores.

Llavallol está ubicada en el sur del gran Buenos Aires, en el partido de Lomas de Zamora. La firma Canale está hace décadas en la intersección de Santa Catalina y Libres del Sur, y tiene tanto arraigo en la zona que la segunda calle, que une el centro de la localidad con Camino de Cintura, se lo conoce como “el callejón de Canale”. En la puerta, el acampe cumplió dos meses el 29 de diciembre pasado, por lo que las fiestas de fin de año tuvieron a varios en su lugar de pelea. “Para nosotros, seguir adelante es un gran desafío”, dice Nicolás Macchi, uno de los voceros y referentes de los trabajadores. A la espera de que la justicia dicte la quiebra y avance en el proceso de recuperación, con la formación de la Cooperativa de Trabajo Metalúrgica Llavallol (COTRAMELL), y se entusiasma con el aval de los vecinos. “Esperemos que la quiebra salga en febrero, y eso de paso a la entrega de los bienes a nuestra cooperativa. Ese es nuestro objetivo”, se entusiasma ante la consulta de Gestión Sindical. Por el momento, el juzgado que entiende en la causa de la quiebra de Canale nombró a sus trabajadores custodios de los bienes, es decir, prohibió que se retiraran máquinas y otros elementos que puedan servir en el futuro para trabajar. “Con eso logramos el vaciamiento”, remarcó Macchi.

La firma Canale supo tener varias plantas en Mendoza, Catamarca y la provincia de Buenos Aires. Luego de un año de conflictos, que incluyó el retraso de varios meses en el pago de salario, las plantas fueron cerrando. Primero fueron las tres mendocinas, luego de la quiebra de Alimenticias Mendocinas (IAMSA). Luego, fue el turno de las plantas catamarqueña y la de Llavallol. En ambos casos no se decretó la continuidad laboral, aunque se entregó la custodia de los bienes a los ex empleados, lo que abrió la puerta al proceso de crear una cooperativa y comenzar a trabajar en la reactivación. “La cooperativa tiene el apodo de dos tercios de los empleados, como dicta la ley”, recordó Macchi. No será fácil la aventura que viene. En Tupungato y Tunuyán, hubo despidos hasta la semana pasada, pero según pudo saber Gestión Sindical, mientras se leen listados en las puertas de las plantas, en los diarios de Mendoza se publicaron avisos donde se pide personal temporal para la temporada 2019, que se inicia en enero.

Durante estos dos meses, el acampe no ocupó la planta, pero desde que en noviembre el juzgado Comercial de Catamarca falló a favor de los trabajadores de Llavallol, no dejan entrar ni salir camiones del lugar, para evitar que se retiren materiales que puedan servir para el futuro. “Aquí seguiremos firmes hasta poder volver a mover las máquinas”, sostuvo Macchi, que en su momento denunció que el objetivo de la empresa era cerrar la planta y no pagar ni los salarios caídos ni las indemnizaciones legales. En la actualidad, los empleados se sostienen con os fondos que se recaudan por la venta del bufet ubicado en el acampe, más el aporte solidarios de otros gremios y organizaciones sociales y políticas, a la espera que se inicie el proceso de recuperación. La cooperativa, que ya está legalmente inscripta en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), es el camino elegido, y ahora la próxima palabra la tendrá la justicia.

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