El Gobierno quiere dar de baja 800 convenios colectivos de trabajo: cuáles son los grandes sindicatos en la mira
El Gobierno quiere dar de baja 800 convenios colectivos de trabajo: cuáles son los grandes sindicatos en la mira.
Con la caída de la ultraactividad que dispone la reforma laboral, muchos convenios colectivos deberán ser renegociados o desaparecerán.
Basándose en la ley de reforma laboral que elimina la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo -es decir, que dejan de regir automáticamente si no se firma un convenio nuevo-, el Gobierno puso en marcha la revisión de 800 convenios gremiales y ya definió cuáles son los primeros sindicatos a los que apuntará para intentar eliminar o modificar radicalmente los marcos legales de sus actividades.
A pesar de las dificultades de la Secretaría de Trabajo de Julio Cordero por la escasez de personal idóneo para coordinar esta tarea, la administración libertaria irá por la meta de forzar la flexibilización de 800 convenios colectivos, lejos de los 1.500 que, según cálculos oficiales, están alcanzados por este artículo de la reforma laboral pero también muy por encima de los 400 o 500 que, se especulaba, podía llegar a abarcar.
Desde la Secretaría de Trabajo sostienen que el nuevo número permitirá “adecuar los convenios al nuevo marco legal y promover una actualización de las relaciones laborales en distintas actividades económicas”.
Convenios colectivos: la primera lista
La medida alcanza a sectores estratégicos de la economía y en una primera tanda figuran algunos sindicatos clave por su poder de movilización y también por sus niveles de conflictividad hacia el Gobierno
Allí aparecen, por caso, Aceiteros, Aeronáuticos privados, Pilotos aéreos, Alimentación, Bancarios, Camioneros, Carga y Descarga, Empleados de Comercio, Construcción (UOCRA), Estaciones de Servicio, Ferroviarios, Marina Mercante, Marítimos, Portuarios, Trabajadores de Pesca, Petroleros, Trabajadores del Neumático, Trabajadores de Prensa, Trabajadores Rurales, Sanidad y Transporte automotor de pasajeros.

Otros gremios incluidos en este listado inicial son Talleres Automotores, Calzado, Carne roja, Ceramistas, Cines multipantalla, Concesionarios de autos y de motos, Empleados de farmacia, Energía eléctrica, Entidades deportivas y civiles, Futbolistas Agremiados, Gastronómicos, Industria Lechera, Maestranza, Mineros, Panaderos y Papeleros.
La lupa también está colocada en personal de Parques de Diversiones, Pasteleros, Perfumistas, Pintura, Plásticos, Propaganda médica, Químicos, Recibidores de granos, Refractarios, Salineros, Seguridad privada, Textiles y TV abierta y por cable.
En el movimiento sindical observan todo el proceso con preocupación ya que entienden, por las señales del propio gobierno, que esta renegociación masiva podría convertirse en una excusa para eliminar derechos adquiridos durante décadas y habilitar modificaciones que empeoren condiciones laborales relacionadas con jornadas de trabajo, categorías profesionales y mecanismos de financiamiento sindical.
Un punto sensible -incluso más que las condiciones de trabajo- está relacionado con los aportes a los gremios acordados entre sindicatos y empleadores en los convenios colectivos. Estos mecanismos deberán ser nuevamente debatidos en cada negociación, y se trata de un aspecto que los gremios consideran clave para su “sostenibilidad institucional”.
La CGT ya avisó que hay un riesgo concreto de mayor conflictividad en los sectores alcanzados. En paralelo, varios sindicatos comenzaron a preparar equipos técnicos y jurídicos para afrontar la ronda de negociaciones y también, eventualmente, para accionar en Tribunales.
Los empresarios, preocupados
La preocupación no es exclusiva de los sindicatos. En el sector empresario también hay señales de alarma por la estrategia oficial, ya que advierten que forzar la caída de convenios y las negociaciones por empresa puede abrir un escenario de conflicto permanente que le podría servir políticamente al Gobierno pero no a la productividad empresarial.
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SI efectivamente caen los convenios colectivos que les dan la representatividad a los sindicatos, al fragmentarse la negociación colectiva, las patronales advierten el riesgo de fortalecer a las comisiones internas más radicalizadas, como pasa en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de Alimentación (STIA), dañando la estabilidad de las mesas paritarias construidas durante años.
En ese sentido, avizoran el riesgo de que empresas importantes ya no puedan negociar con sindicatos «amables» a través de las cámaras que las nuclean, y tengan que enfrentarse con organizaciones internas conflictivas.




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