Trabajo remoto para el exterior: cada vez hay más, se cobra en dólares y algunos ganan bien pero no todos
Trabajo remoto para el exterior: cada vez hay más, se cobra en dólares y algunos ganan bien pero no todos.
Un informe privado revela un fuerte crecimiento del trabajo remoto para contratantes extranjeros entre 2023 y 2026.
Según un relevamiento elaborado por la plataforma Takenos con datos recabados entre enero y julio de 2026, el trabajo remoto para empresas y clientes del exterior continúa sumando argentinos que buscan alternativas laborales. La cantidad de personas que reciben pagos en dólares u otras divisas desde otros países creció 27% respecto de 2025, mientras que el volumen total de haberes recibido aumentó 34%.
Desde 2023, la cantidad de trabajadores relevados se triplicó y las divisas recibidas aumentaron 82 veces. Esta tendencia se mantuvo durante el último año: entre 2025 y 2026.
Esta tendencia, que en algún momento estuvo apalancada por la posibilidad de percibir ingresos en moneda extranjera, ahora simplemente se apoya en la necesidad de percibir ingresos. Con el dólar planchado, trabajar para el exterior ya no resulta tan atractivo, pero sigue siendo conveniente ante la falta de empleo en el país y los salarios nacionales planchados.
Rubros requeridos y reparto desigual
El informe revela que el rubro de software y tecnología mantiene el liderazgo en esta modalidad laboral, representando el 34% de los trabajadores, es decir, una de cada tres personas relevadas pertenece al sector tecnológico.
Los servicios profesionales abarcan el 10% de los casos, mientras que salud y educación representan, en total, el 5%. A estas actividades se suman rubros como marketing y publicidad, entretenimiento y feportes, comercio y ventas, y finanzas.
Los datos señalan también una fuerte desigualdad en lo que respecta a ingresos: el 10% de los trabajadores que mejor gana se queda con el 40% de los pagos que se hacen desde el exterior.

Cuanto más se sube en la pirámide, mayor es la desigualdad: el 1% ubicado en la cima de distribución absorbe e el 8,5% del dinero total.
Esta brecha parece mostrar que el empleo remoto para otros países no es garantía de trabajo bien pago sino que, en muchos casos, puede significar también tener que trabajar muchas horas para sumar un ingreso mínimamente significativo.
Quiénes son los que hacen trabajo remoto
Respecto de perfil de edad de los trabajadores, el promedio entre aquellos que se inician como trabajadores «para afuera» es de 30 años.
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El 45% de los profesionales comenzó a recibir ingresos externos antes de cumplir los 30 años, y un 15% ya lo hacía antes de los 25.
El mapa geográfico muestra una distribución más o menos homogénea en todo el país, aunque la Ciudad de Buenos Aires tiene una proporción más alta que el resto en relación con su población.
La Provincia de Buenos Aires reúne el 37% de los trabajadores remotos contados en el relevamiento, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el 28% y Córdoba con el 11%. Santa Fe y Mendoza presentan números menores, mientras que las provincias del interior representan en conjunto cerca de un tercio del total.
En qué gastan la plata
En cuanto a las divisas utilizadas, el dólar estadounidense predomina ampliamente: es la moneda elegida en el 90% de las transacciones, seguido de forma marginal por el euro y criptomonedas estables atadas al dólar como USDT y USDC.
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Por último, el informe destaca el destino que los trabajadores le dan a esos fondos, que suelen utilizar a través de tarjetas virtuales para evitar el complejo trámite de ingresar las divisas al circuito formal de la Argentina, así como los impuestos. Dos de cada tres dólares se gastan en operaciones virtuales.
Los viajes ocupan el primer lugar con el 23% de los gastos, pero una gran parte (el resto, 77%) va a compras minoristas, gastronomía, software y publicidad digital.
La publicidad tiene mucho peso. En el caso específico de los trabajadores independientes o freelancers, cerca del 20% del gasto en tarjeta se destina a campañas publicitarias en redes para promocionar sus propios servicios, lo que muestra que los empleados deben asumir sus propios costos operativos en un esquema sin red de contención, con lo cual los ingresos reales terminan siendo menos que los nominales.
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