martes 26 de enero de 2021

Trabajo esclavo: rescataron a una mujer y sus tres hijos víctimas de explotación laboral en un campo de polo

El campo de polo se dedicaba a la actividad turística y ellos eran obligados a cumplir jornadas extensas de trabajo en condiciones de servidumbre. Uno de sus hijos, diagnosticado de leucemia, se encuentra bajo tratamiento oncológico.

Una mujer junto a sus tres hijos pudieron escaparse del campo de polo y denunciar frente al Ministerio de Trabajo Provincial que fueron víctimas de explotación laboral que los obligaba a cumplir jornadas laborales en condiciones de servidumbre y con salarios por debajo del salario mínimo vital y móvil, donde además les descontaban los gastos de alimentación, techo y medicamentos.

Sus hijos tienen 11, 14 y 19 años respectivamente, y uno de ellos se encuentra bajo tratamiento oncológico por una leucemia diagnosticada.

La estancia donde funciona el campo de polo La Chaparrita está ubicada en el partido bonaerense de Cañuelas, y según la información pública del lugar, se trata de un establecimiento dedicado al turismo internacional, que ofrece días de campo y clases de polo.

La mujer, de nombre Laura, explicó en la denuncia judicial que la falta de descanso, sumado a las largas jornadas laborales y la imposibilidad de salir del campo se asociaban al trabajo esclavo. Además, agregó que le pagaron menos de lo acordado y al mismo tiempo le sumaron obligaciones que no se habían acordado entre empleada y empleador.

El acuerdo se trataba que ella junto a su hijo mayor trabajarían como puesteros o caseros, pero con el correr de los días se fueron sumando tareas no pactadas tales como cuidado de terneros, dos gallineros de grandes dimensiones, sembrado y mantenimiento de la quinta, limpieza de las cabañas, limpieza del salón comedor, limpieza de la casa principal y las cabañas, lavado de la ropa de cama y prendas de vestir y hasta hacía de moza atendiendo a los turistas que se alojaban en el predio, mayormente franceses, ingleses, mexicanos y brasileros.

En cuanto a su hijo, relató que al principio era sólo un empleado rural pero luego se le sumaron otras responsabilidades como mantenimiento de electricidad, desmalezado, corte de césped en la cancha de polo. Como el mayor no daba abasto, tenía que ayudarlo su hermano menor. “El dueño no era capaz de poner a otra persona, aun sabiendo que mi hijo más chico está terminando un tratamiento de leucemia”, señaló Laura.

La denuncia de la familia derivó en una investigación de Gendarmería Nacional, con efectivos de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales “Zona Sur”, en un operativo en conjunto donde también intervino el Ministerio de Justicia de la Nación.

Los agentes de Gendarmería que participaron del allanamiento que dispuso el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°1 de Lomas de Zamora secuestraron «elementos de interés para la causa», según se informó desde el Ministerio de Seguridad de la Nación, en el marco de la Ley 26.842 de «Prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas».

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