miércoles 24 de abril de 2019
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Se reúne el Frente Sindical con el paro nacional en la mira: “Estamos en pié de guerra”

El espacio que lidera el moyanismo y la Corriente Federal tendrá una cumbre mañana jueves, y se espera que se defina una medida de fuerza, más allá de lo que haga la conducción de la CGT. Se convocaron a las regionales de la central obrera para potenciar su postura. “Lo que está de fondo en juego es la futura dirección”, admiten desde el frente, que piden un llamado a un confederal.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Luego de ser los principales impulsores de la marcha del #4A, los integrantes del Frente Sindical para el Modelo Nacional sigue movilizado en su lucha contra las políticas económicas del gobierno. Con el moyanismo y la Corriente Federal como líderes, este frente presiona al resto del movimiento obrero para tener una actitud más combativa ante la situación económica y social, y le reclama a la conducción de la CGT que esencialmente llame a un paro nacional. Pero en estos días quienes comandan los destinos de Azopardo dejaron ver que por el momento la protesta no será el camino elegido, y hablan de alguna actividad para el próximo mes.

Ante esto, desde el frente Sindical redoblan la apuesta, y en una cumbre que tendrá lugar mañana jueves llamaría a un paro propio. Esta es la idea de la mayoría de los gremios, que remarcan que la falta de respuesta del gobierno nacional hace “casi obligatorio” realizar una protesta en la calle.

“Estamos en pié de guerra”, ratifican los dirigentes, que incitaron a las regionales de la CGT para esmerilar aún más la autoridades del triunvirato inconcluso, que hoy maneja los destinos de la central obrera. De fondo, adelantan que lo que está en juego es “la futura conducción cegetista”. La llegada de fondos para las obras sociales, una clave para mantener la relación de la Casa Rosada con los dialoguistas.

La cumbre del Frente Sindical fue anunciado la semana pasada, y tendrá lugar este jueves en la sede del gremio mecánico SMATA. Junto a los integrantes de este espacio estarán dirigentes de las regionales de la CGT, una forma de seguir presionando a la conducción para que se sume a un posible paro. En este punto, el objeto es que haya una gran cantidad de representantes del interior y la región metropolitana de las delegaciones cegetistas, como sucedió en el acto en Ferro que el sector anunció la marcha del 4 de abril.

Según se adelantó desde la organización, encabezarán la jornada Pablo Moyano, el bancario Sergio Palazzo, Ricardo Pignanelli y varios espacios sindicales aliados al espacio. El tema del paro nacional será el eje de la jornada, pero no el único. La Corriente federal viene pidiendo un confederal de la CGT para discutir varios temas vinculados al movimiento obrero, pero la conducción no accede al pedido. Esto hace que haya cada vez más cuestionamientos a quienes hoy manejan los destinos en Azopardo.

“El Frente está en pié de guerra”, le dijo a Gestión Sindical un dirigente que reporta al espacio, sobre el clima que se vivirá en la cumbre de este jueves. En esta actitud, los blancos son “tanto el gobierno como la conducción de la CGT, que no responde”. “Cada vez más gremios se dan cuenta que así no podemos seguir, y se acercan a este lado, para poder consensuar un plan de lucha conjunto”, agregó el mismo dirigente. Por eso, se espera que no sólo se hable de un paro, y del reiterado pedido de que la CGT se pliegue, sino que se pondría una fecha para su realización. “Se va a llamar a una protesta nacional, y creemos que se hará con o sin la CGT, aunque siempre es preferible y recomendable que sea una medida del conjunto de los trabajadores”, remarcó el dirigente consultado.

La hipotética medida tendrá el aval de la CTA de los Trabajadores que lidera Hugo Yasky y el sector de la CTA Autónoma de Pablo Micheli, que vienen trabajando en conjunto con el Frente Sindical. Lo mismo puede suceder con los movimientos sociales que forman el llamado “triunvirato de San Cayetano”, que son parte de las principales actividades de los sectores combativos.

Pero en la CGT no hay ánimos de protesta. Así lo dejan saber los operadores de la conducción, que mantienen su postura pese a los constantes pedidos. Incluso el anuncio de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que el próximo 1º de mayo no prestará servicios paralizando la actividad, no cambió la tesitura del triunvirato fallido, que hoy sostiene Héctor Daer y Carlos Acuña.

Una de las explicaciones que se da es que la conducción de la central obrera acordó no movilizar a cambio que se giren millonarios fondos para sus obras sociales. Como informó hace unos días Gestión Sindical, el gobierno prometió dos medidas para aliviar el impacto de la cobertura de medicamentos de alta complejidad en las entidades. Una, la creación de un protocolo para oncológicos, que limita los gastos. Otra, la entrega de los recursos pendientes de distintos fondos solidarios. Esto último se concretó este lunes, cuando se publicó en el Boletín Oficial la decisión de girar 13 mil millones de pesos a la seguridad social, una medida largamente esperada por los gremios.

Además, esta semana se tenía que tratar el proyecto de creación de la agencia AGNET, que limita los amparos contra las obras sociales, pero se postergó por el desacuerdo de la dirigencia y el ministro de Producción Dante Sica por el proyecto de blanqueo laboral, que va atado al proyecto anterior.

Con la fractura que generó la CATT, la CGT quedó en tres espacios. Para la dirigencia, este tipo de discusiones tienen como telón de fondo el futuro de la central obrera. “Lo que está en juego es la conducción de la CGT, eso está claro”, remarcó otro dirigente. “Esto lo sabemos todos, por eso hoy los ‘gordos’ no quieren plegarse a las medidas de fuerza, o las actividades como el #4A porque estamos yendo por ellos”, sostuvo, ante la consulta de Gestión Sindical.

En este sentido, los sectores combativos insisten que son mayoría y que si hay un llamado a un confederal pueden quedarse con la conducción de la central obrera. Pero la conducción cuenta con los sindicatos que forman los “gordos” y los “independientes”, grandes gremios de servicio que en cantidad de afiliados son una buena mayoría. Pero sin el apoyo de la CATT, la pulseada podría quedar equilibrada, y hasta favorecer a los combativos.

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