viernes 15 de noviembre de 2019
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Primera “tarea” para Pichetto en el Senado: Macri lo manda a frenar la nueva ley antidespidos que impulsa el peronismo

La oposición buscará reimpulsar la doble indemnización. El armado de las listas configuró un nuevo mapa de bloques en el Congreso hasta el 10 de diciembre.

Tras el cierre de listas de candidatos, el Congreso buscará retomar, por algunas semanas, su ritmo «normal» en un año electoral. Y en la agenda hay un tema que el peronismo, por pedido de los sindicatos, busca impulsar y tratar en el corto plazo: la denominada «ley antidespidos».

Se trata, en los papeles, de la misma iniciativa que el Congreso había aprobado en 2016 pero que el presidente Mauricio Macri decidió vetar porque consideró que iba a generar el efecto contrario y no se iba a generar empleo.
Claro que el escenario político y social cambió sustancialmente desde aquel entonces, de forma tal que aquella ley vuelve a ser relevante: para empezar, porque la situación de desempleo se agravó, lo cual hace que exista mayor sensibilidad frente al tema y, por ende, que el «costo político» del veto sea más alto. Además, naturalmente, se está en plena campaña electoral, y la bandera vinculada con los puestos de trabajo siempre suma.

Pero no es el único factor que varió desde 2016 hasta ahora. También hay un cambio fundamental y muy paradójico dentro del propio Congreso. La persona que, en nombre de la bancada oficialista, tendrá la misión de frenar la iniciativa es alguien que, en aquel entonces, militaba en la oposición y había votado la ley: Miguel Pichetto.
De manera que, para el candidato a vicepresidente de Macri, esta será una prueba a la cual prestará atención todo el arco político. Quedará en evidencia qué tan importante es la «muñeca» del senador a la hora de jugar sus cartas en la partida de truco del poder legislativo.

La hora de Pichetto

Lo cierto es que a pocos meses de las elecciones presidenciales, y tras un año de caída de la actividad, con cierre de empresas, alta volatilidad cambiaria e inflación superior al 50%, el peronismo tratará de volver a poner sobre la mesa el debate sobre el proyecto que busca frenar los despidos sin causa por 180 días o, en caso de efectivizarlo, pagar el doble de indemnización.

Si bien la iniciativa se había presentado hace algunas semanas, la difusión del dato sobre la tasa de desocupación del primer trimestre, que se ubicó en el 10,1 por ciento, aceleró los planes de la oposición. Al mismo tiempo, los bloques tratan de rearmarse de cara a los comicios generales de octubre.

El proyecto de ley tiene respaldo de las cinco centrales obreras y fue presentado por diputados de extracción gremial como Hugo Yasky, Facundo Moyano, Walter Correa, Abel Furlán, Vanesa Siley y Pablo Carro.

«El tiempo demostró que mintieron con su promesa de generar empleo genuino. No solo eso: la situación en el mundo laboral empeoró al punto que ya ni existe el Ministerio de Trabajo en nuestro país», alertó Siley.

Un aspecto clave: por primera vez, en el Senado se pondrá a prueba el poder negociador de Miguel Pichetto, ya que los legisladores peronistas que no pasaron a las filas del macrismo tienen el número necesario para poder aprobar casi cualquier proyecto.

Perderían… ¿y se viene otro decreto anulatorio?

Por lo pronto, el candidato a vicepresidente pudo sumar a las filas oficialistas a la neuquina Lucila Crexell y busca construir un bloque que trabaje en sintonía con Cambiemos.

Ahora también trata de convencer al correntino Carlos «Camau» Espínola. A ese minibloque se sumarían el santafesino Carlos Reutemann y el salteño Juan Carlos Romero, enfrentados con el kirchnerismo y que apoyaron la mayoría de las iniciativas impulsadas por Mauricio Macri.

Entre propios y aliados, el oficialismo estaría cerca de los 30 legisladores sobre un total de 72.

En tanto, el PJ en el Senado negocia para volver a incorporar a José Alperovich y Beatriz Mirkin, senadores tucumanos que se habían alejado del bloque en desacuerdo con Pichetto, pero que tras la renuncia a la presidencia de ese espacio, admitieron que quieren volver.

De acuerdo con las fuentes consultadas por este medio, el papel del senador rionegrino (que, vaya paradoja, había apoyado el texto hace tres años y que generó uno de los primeros cruces fuertes con Macri) sería el de dilatar el debate en la comisión de Trabajo y Previsión, a cargo del peronista pampeano Daniel Lovera, para que no llegue al recinto.

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