
Impuesto al sueldo, obras sociales, 82% móvil para los jubilados, paritarias libres y defensa del modelo sindical. En mirada amplia al espectro gremial con posibilidades de llegar a conducir una CGT unificada Héctor Daer, de Sanidad, tiene lugar reservado. Juan Schmid de la CATT y Dragado y Balizamiento es otro, algunos ponderan también a Sergio Sasia de la Unión Ferroviaria.
El sindicalismo afín al Gobierno recibió también el golpe certero de la victoria macrista. Lo veían venir desde las Paso, lo consideraban “difícil pero remontable”. El escenario ya inmediato al 10 de diciembre también anticipó hasta desafíos generacionales. “El cambio de mando que tendrá lugar en pocas semanas no cambia la agenda sindical, cada punto está firme y no perdió cotización”, le aseguró anoche a Bae Negocios el referente de Sanidad Héctor Daer.
Los ítems principales brotan de memoria, impuesto al sueldo, obras sociales, 82% móvil para los jubilados, paritarias libres y defensa del modelo sindical. En mirada amplia al espectro gremial con posibilidades de llegar a conducir una CGT unificada Daer tiene lugar reservado.
Juan Schmid de la CATT y Dragado y Balizamiento es otro, algunos ponderan también a Sergio Sasia de la Unión Ferroviaria y algún tapado más. Y hablar de un frente compacto de centrales, no es un truco periodístico, los jefes que se reunieron en el Hotel Castelar semanas atrás lo saben. Posar junto a Hugo Moyano en tiempos preelectorales abrió el ventanal de que alguna carta quedaba en reserva si finalmente Scioli no podía con Cambiemos. Algunos se resistieron y prefirieron terminar el partido en la vereda a la que apostaron en 2012.
Daer también consideró que es inevitable “un profundo análisis” político. El también diputado por el Frente Renovador regresó a la estructura electoral oficialista por otro carril que el petrolero privado Alberto Roberti, si bien ambos habían formado junto a Sergio Massa. No sólo cuestiones protocolares diferencian los pasos de cada uno.
Es más sencillo con el escrutinio a pleno, considerar que Osvaldo Iadarola (Telefónicos) no estuvo errado en clarificar que “estaban abajo” y era preferible decirlo de frente. También se rescata un párrafo dentro de la arenga que disparó el jefe cegetista Antonio Caló para tratar de buscar los puntos que resultaron fatales para el candidato presidencial del peronismo, lo decimos en ese tono porque para la segunda vuelta los gremios afines prefirieron dejar de lado la sigla FpV.
El metalúrgico en Foetra, se reservó algunas palabras para considerar, “tengo mi lectura sobre por qué no sumamos más votos, me la reservo no es el momento”, deslizó Caló.
No sería aventurado considerar que el andamiaje de gestos que esperaba del Gobierno, incluso en tiempo de campaña y cierto destrato para esa central, formen parte de sus argumentos.
Las aguas se dividen también a considerable velocidad para los dos frentes de la Juventud Sindical de Facundo Moyano y la JSP que lidera Hernán Escudero en la central de Caló. “Los pibes del trasvasamiento generacional”, no tienen pensado cerrar filas, no lo consideraban con expectativas de triunfo, menos ahora en tiempo de colocar las barbas en remojo.
Y la postdata corresponde al jefe de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, que además de acompañar a Macri para descubrir un monumento al General Juan Domingo Perón, vió concretado el sueño que tuvo en diciembre de 2011 cuando rompió lanzas con el kirchnerismo en el estadio de Huracán.
Corresponde reconocerle que tuvo espaldas para ofrecer más que un guiño a Macri, ecuación que hubiese sido terminal para cualquier otro dirigente. Algunos jefes de la CGT Caló, en su desazón relativizaban que ese “logro” fue una “victoria a lo Pirro”, recordando al rey griego al que el triunfo le costó diezmar a su propia tropa. La simetría, todavía reserva ventaja para el Camionero, que no fue el único que se jugó “a la derecha” del escenario electoral.
Fuente: Bae Económico