Granja Tres Arroyos cerró otra planta y ya son más de mil los trabajadores suspendidos
Granja Tres Arroyos cerró otra planta y ya son más de mil los trabajadores suspendidos.
La producción de Granja Tres Arroyos en Pilar quedó frenada, en principio, hasta fin de agosto. Cuál es la situación en Concepción del Uruguay.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos, la más grande de la Argentina, cerró otra planta y suspendió 150 trabajadores que, en principio hasta fin de agosto, cobrarán el 65% de sus salarios.
El cierre de la planta de Pilar, en el Conurbano bonaerense, fue anunciado por ahora por el plazo de un mes y se suma al de Concepción del Uruguay donde se encuentra la planta productiva más grande de la firma. Allí trabajan 900 personas y no hay actividad desde mayo último.
La profundización de las importaciones de pollo de Brasil, promovidas por la política de apertura de Javier Milei, agravó el escenario y llevó a la principal avícola del país a paralizar o minimizar su producción en todo el país, a la vez que sigue creciendo la deuda salarial con sus empleados.
Los 150 trabajadores de Pilar fueron informados el viernes pasado de la suspensión de la jornada laboral desde este lunes y hasta el domingo 30 de agosto inclusive. «No se desarrollarán actividades operativas ni de faena», dice el comunicado.
Entre estos empleados, muchos no percibieron los sueldos de junio y julio, ni el aguinaldo, y recién días atrás terminaron de cobrar mayo, que la empresa liquidó en hasta 10 cuotas.
Granja Tres Arroyos, con un pasivo millonario
La situación del sector avícola y de la firma entrerriana en particular afecta también a la ex Cresta Roja en Esteban Echeverría, controlada por la firma Wade, subsidiaria de Granja Tres Arroyos, donde los trabajadores también debieron aceptar vacaciones forzadas y cada vez enfrentan más deudas salariales.

La incertidumbre atraviesa también a los trabajadores de las plantas bonaerenses de Brandsen, San Antonio de Areco, Capitán Sarmiento y Pergamino, quienes temen por sus fuentes de trabajo.
La empresa enfrenta un pasivo estimado en 350 millones de dólares y está en procedimiento preventivo de crisis.
Entre Ríos: en busca de una salida
En este contexto, la paralización de la actividad durante todo agosto profundiza y extiende el conflicto que se inició en Concepción del Uruguay.
Allí, en mayo, cerró por tiempo indeterminado su producción, después de un período en el que la faena diaria bajó de 700.000 a 200.000 pollos.
En Esteban Echeverría, en tanto, la faena cayó un 30%, de 110.000 pollos a 80.000.
El jueves pasado el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, recibió a los gremios que representan a los trabajadores -quienes reclaman salarios adeudados desde abril- para analizar alternativas que permitan reactivar la planta.
Tras el encuentro, los representantes sindicales coincidieron en destacar la predisposición del mandatario provincial para intervenir en la búsqueda de una salida, más allá de que no hay por ahora avances concretos.
«El gobernador se ha puesto a disposición para la búsqueda de un salvataje a la empresa para que se reactive», sostuvo el secretario general nacional de la Unión Obrera Molinera Argentina (UOMA), Rubén Lafuente, y remarcó que la crisis «es a nivel nacional, no solamente en Entre Ríos».
De las conversaciones también toma parte el delegado provincial de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Edgardo Mayer, quien sostuvo que «acá lo que se necesita es que se inyecte dinero para que se reactive esta actividad», y consideró necesario «buscar inversores entre la parte política y todos los gremios».




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