sábado 15 de mayo de 2021

En lo gremial, balance negativo para el primer mes de gestión de Macri

El paquete de medidas económicas y sociales lanzado en los primeros 30 días en el poder aleja al presidente de la dirigencia sindical. Rechazan a cualquier pacto social, piden paritarias libres y critican la devaluación. La única perla es el control de los fondos de las obra sociales.

Luego de 12 años de gobierno kirchnerista, 30 días parecen pocos para poder analizar el desempeño de la gestión de Mauricio Macri como presidente de la Nación. Pero en este mes sus principales dejaron en claro el rumbo emprendido el 10 de diciembre, y más allá de las disputas casi simbólicas con la anterior administración, ya se puede hablar del un “sello Macri” en el poder. Con una relevante presencia de directivos del sector empresarial privado en el gabinete y los puestos de mando, las primeras medidas estuvieron apuntadas a la reconstrucción de ciertos lazos con el poder económica, en algunos casos rotos hasta ahora.

Por el contrario, en este poco tiempo se fue deteriorando la relación con los gremios, a partir de iniciativas que a primera vista aparecen como claramente perjudiciales para los trabajadores. Por eso, la dirigencia hace un balance negativo de este mes, y advierten que será un 2016 complejo. Los despidos en el sector público, las amenazas sobre las paritarias y la idea de un pacto social, entre las principales medidas rechazadas por el movimiento obrero organizado.

“Espero que en algún momento, Macri se acuerde de los trabajadores”, dijo Hugo Moyano, sintetizando el sentimiento que existe en buena parte de la dirigencia. Pese a que el camionero mantiene un especie de “apoyo silencioso” a la gestión del presidente, tuvo que salir a criticar algunas declaraciones, sobre todo las que intentaron poner freno a las paritarias. “Son una amenaza”, sostuvo un dirigente de la CGT Alsina, que comanda el metalúrgico Antonio Caló, cuando el ministro de Finanzas Adolfo Prat Gay habló de “saber hasta dónde pedir” por miedo al desempleo. “Quieren condicionar las paritarias, pero no lo vamos a permitir”, remarcó el mismo dirigente, en diálogo con Gestión Sindical.

En este punto, todo el arco sindica coincide en rechazar cualquier condicionante a las paritarias. Sin embargo, ninguna central o gremio lanzó medidas concretas. La CTA de los Trabajadores convocó en la primera semana del año a una conferencia de prensa, para repudiar los dichos del ministro, pedir paritarias libres y que se frenen los despidos. Si bien se especulaba que otros sectores podrían acompañar, lo cierto es que sólo la dirigencia encabezada por Hugo Yasky se dio cita en el lugar.

La CGT Alsina, que en un primer momento se rumoreó podía sumarse, finalmente no lo hizo. “Estamos conversando, tanto dentro de nuestra CGT como con otros grupos, pero por ahora no sabemos de acciones y reuniones concretas”, sostuvo el mismo dirigente.

En otro punto donde los gremios están unidos en su rechazo es en los despidos de la administración pública. Los cálculos estiman que hay más de 20 mil cesantías en todos los niveles, con casos dramáticos como el de La Plata, con 4.500 despidos iniciales. Pese a los reclamos, los despidos parecen seguir, de la mano del decreto firmado por Macri que permite revisar nombramientos, contratos y concursos de tres años hacia atrás.

La medida fue calificada por los estatales como “una revancha”, y advierten que podrían generarse verdaderas “persecuciones” en varias dependencias. “Esto es macartismo puro”, dijo un dirigente de ATE a Gestión Sindical, en referencia a aquel senador norteamericano Joseph McCarthy, quien en la década del 50 inició una persecución contra el comunismo, que incluyó miles de interrogatorios y acusaciones públicas.

Junto con la CTA Autónoma bonaerense, el gremio estatal realizó el primer paro nacional de la era Macri, cuando en diciembre reclamó un bono de fin de año y la garantía laboral de miles de contratados. La respuesta no sólo fue el decreto de revisión, sino también el inicio de los despidos masivos, que hoy todavía mantienen en alerta a los gremios del sector. Durante el acto realizado el día del paro, en ATE dejaron claro que no permitirán este tipo de prácticas. “Desde la ATE no permitiremos que el ajuste lo paguen los trabajadores”, dijo Hugo “cachorro” Godoy, titular del gremio a nivel nacional.

El pacto que ¿no será?

Antes de fin de año, desde el gobierno insistieron con una vieja idea para intentar frenar la ola de reclamos: un pacto social entre empresarios y gremios. Muchas veces anunciado, este tipo de negociaciones hasta ahora no tuvieron en el país razón de ser, y se fueron diluyendo con el correr del tiempo. Hasta hora, la mayoría de los sindicatos se niegan a sumarse a una mesa, donde el poder de los empresarios y los patrones parece estar acentuados por las medidas oficiales.

“Un pacto social con el único fin de limitar los reclamos salariales está destinado al fracaso desde antes de nacer”, advierte un informe difundido esta semana por el Observatorio de Derecho Social, entidad vinculada a la CTA Autónoma. El mismo advierte que “es posible que en los próximos días el gobierno nacional vuelva a insistir con esta receta a los fines de encubrir las consecuencias del ajuste estructural que ya está poniendo en práctica”.

“En los primeros días de su gestión, el nuevo gobierno adoptó un conjunto de medidas que implicaron una profunda redistribución de recursos desde los trabajadores y el Estado hacia los exportadores y el sector financiero. Entre ellas se encuentran la reducción de las retenciones a las exportaciones, la devaluación del peso, el impulso de un mayor endeudamiento externo y las declaraciones en torno a promover acuerdos de libre comercio”, analizó el trabajo, al que tuvo acceso Gestión Sindical.

Para el observatorio, estas medidas “tendrán un fuerte impacto sobre el conjunto de los sectores populares”. Sin embargo, agrega, “hasta hoy el gobierno nacional no ha siquiera esbozado alguna medida que apunte a morigerar dichas consecuencias. Por el contrario, se limitó a señalar que convocará prontamente a un pacto social para coordinar distintas medidas con los actores sociales (organizaciones sindicales y patronales)”.

Tal vez la única perla a favor de la dirigencia sindical, por lo menos la vinculada a la CGT, es el nombramiento de alguien cercano a esa central en la clave Superintendencia de servicios de Salud. La llegada de Luis Scervino como titular de esa dependencia es considerada un gesto para la incipiente unidad que encabeza Moyano con parte de la CGT Alsina y Luis Barrionuevo. El funcionario fue director médico de la Obra Social de Obras y Servicios Sanitarios, y es considerado un funcionario técnico, con mucha confianza del jefe de ese sindicato, José Luis Lingeri, que pertenece al grupo de los “independientes”, que trabaja mucho en esa unidad. Si bien el manejo de los millones de pesos de las obras sociales sindicales no es un dato menor, parece demasiado poco para los gremios, que en este primer mes se anotan en el margen de los perdedores del modelo de gestión Macri.

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