miércoles 20 de enero de 2021

El 17N abre otra grieta entre la conducción de la CGT y el moyanismo, y se tensa más la interna

El espacio que lidera Pablo Moyano realizará una caravana para celebrar el Día de la Militancia, y además ratificar el respaldo a la Casa Rosada, ante la aparición de cuestionamientos desde Azopardo. “Tienen otros intereses”, afirman, y ratifican que irán por la conducción de la central obrera. La conducción cegetista presiona por los fondos de las obras sociales, verdadera preocupación de muchos.

Diego Lanese / Especial de Gestión Sindical

Cuando la palabra “paro” sonó en la sede de Azopardo, muchos dirigentes se sorprendieron, y se miraron desconcertados. El clima de la cumbre de la CGT no era el mejor, y el malestar de la dirigencia por algunas promesas incumplidas y algunas medidas recientes –como el nuevo cálculo previsional –fue creciendo, hasta que alguien soltó la idea de movilizarse, y hasta de lanzar una medida de acción directa. Si bien la mayoría de la dirigencia rechazó esta posibilidad, el cambio de tono en la relación con la Casa Rosada se nota desde hace un tiempo, y el comunicado de la central obrera luego del cónclave marca distancia con las medidas inmediatas, como la eliminación del IFE.

La contracara de esta postura es la que asumió en estos días el moyanismo, cuyos referentes anunciaron una movilización para celebrar el Día de la Militancia, y de paso respaldar al oficialismo. Como ocurrió el 17 de octubre, la idea es hacer una caravana hasta el Obelisco, y mostrar “músculo” respecto de la oposición, y de la propia CGT. “Hay un lugar vacante, y hay que ocuparlo”, dicen los dirigentes, que además siguen juntando voluntades pensando en las elecciones del año próximo, donde quieren desplazar a los “gordos” que sostienen a Héctor Daer como principal candidato de su espacio.

Casi al mismo tiempo que la CGT mostraba públicamente cierto malestar con el gobierno, el moyanismo confirmó que se movilizará el próximo 17 de noviembre, cuando se conmemora un nuevo aniversario de la primera vuelta de Juan Domingo Perón al país, luego de años de exilio. La idea es realizar una caravana hasta el Obelisco, de la cual participarán los integrantes de la Multisectorial 21F –que nació durante el macrismo para rechazar la reforma previsional y laboral –el Frente Sindical y regionales de la CGT.

“La idea es festejar la militancia, además de dar otra muestra de respaldo al gobierno nacional, que en este momento enfrenta cuestionamientos y presiones”, le dijo a Gestión Sindical un dirigente del espacio, en estricto off. Además de estos grupos, se espera que la Corriente Federal de Sergio Palazzo se sume a la propuesta, además de referentes del peronismo, a quienes “se los invitó formalmente a participar”.

Si bien ese sector ya estaba pensando en hacer la actividad, un poco que las versiones de malestar de la CGT aceleraron la idea. “No escucharon a las bases el 17 de octubre, y no movilizaron, y ahora tiene esta actitud, me parece que están pensando en otras cosas”, agregó el mismo dirigente.

El malestar del sector más combativo del movimiento obrero con la conducción de la CGT apunta al documento enviado respecto de la última reunión. Allí se expresa “la preocupación ante la difusión pública de medidas gubernamentales que exteriorizarían restricciones presupuestarias respecto de los planes sociales, ayudas económicas a los sectores productivos afectados por la crisis sanitaria”.

La CGT advirtió que “el esfuerzo hecho por el Estado, los trabajadores, los empresarios y los jubilados no puede ni debe ser dilapidado”. Puertas adentro, los cuestionamientos apuntan a estos aspectos, pero tienen raíces en cuestiones vinculadas especialmente a las obras sociales. El desfinanciamiento que sufren las entidades, por la caída del empleo y el aumento de los gastos por la pandemia, es una preocupación constante de los gremios. A esto se le suma el histórico pedido de restitución de los millonarios fondos que retiene el Estado, y que en estos meses fueron entregando en distintos salvatajes.

“No estamos en condiciones de sostener la atención, y menos si nos hacen pagar parte de las vacunas contra el coronavirus, algo que está cerca de concretarse”, afirmó un referente de uno de los espacios de la CGT que estuvo en la cumbre de esta semana. “Por más que la vacuna no se pague hay que aportar la logística, o las instalaciones, estamos en problemas. Hay que evitar que el sistema colapse”, agregó el mismo referente, ante la consulta de Gestión Sindical. Si estos cuestionamientos hacen que haya ruptura con el gobierno, se verá en el futuro.

Por el momento la dirigencia mantiene con el ministro de Trabajo Claudio Moroni un buen diálogo. Es más, creen que “hay que sostenerlo” ante los cuestionamientos que hacen varios sectores, como los aeronáuticos, que marcharon esta semana a la sede de la cartera. “Si sale Moroni, llega La Cámpora, es así”, sintetizó la relación el mismo dirigente.

La confirmación de la marcha del 17 de noviembre marca la interna que existe en el movimiento obrero, que quedó a la vista un mes atrás, cuando el 17 de octubre los dos grandes bloques marcharon de manera separada. La conducción de la CGT hizo un acto en Azopardo con el presidente, mientras que el moyanismo, la Corriente Federal y sectores del Frente de Todos realizaron la marcha callejera.

Además, en el entorno de Pablo Moyano aseguran que esta nueva diferencia potencia las ganas del camionero de ser candidato a conducir la futura CGT. Por eso, mantiene relaciones con varios espacios que no están dentro de la conducción de la central obrera, se muestra con distintos sectores en conflicto –desde los despedidos de Cresta Roja a quienes los recibió hace un tiempo hasta los trabajadores de la ANAC, con quien se reunió en las últimas horas –y planifica su ofensiva para el año que viene. Si Daer era hasta hace poco “el candidato de Alberto”, estas críticas pueden esmerilar sus apoyos, y ahí entra a jugar la capacidad de movilización y “rosca” de cada espacio.

Por último, la amenaza del paro será parte de la disputa de los próximos días. Algunos dirigentes ya hablan de esa idea “antes de fin de año”, como dijo el secretario general del gremio de la Marina Mercante Julio González Insfrán, que en declaraciones periodísticas anticipó esta posibilidad.

En Azopardo insisten que es “mayoría” el rechazo y el respaldo al oficialismo, pero necesitan “respuestas”. En este contexto, los grandes bloques se empiezan a diferenciar. A las críticas de la CGT al nuevo cálculo jubilatorio, el secretario general del Sindicato de la Ex Caja de Subsidios Familiares para el Personal de la Industria (SECASFPI), Carlos Ortega, se mostró a favor de la propuesta del gobierno. El gremio del ANSES, que milita en la Corriente Federal, respaldó a Fernanda Raverta en esta cuestión, y marcó otra distancia con la CGT, que promete diferenciarse mucho más con el correr del tiempo.

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