sábado 20 de octubre de 2018
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Después del portazo de Camioneros a la CGT, el espacio del #21F no oculta su conformación

El sector que marchó junto a los Moyano comienza a armar una estructura propia, sin dejar de lado sus particularidades. Se habla de una coordinadora, una corriente o incluso de una central propia. Pero antes deben definirse la interna de la CGT y la disputa dentro de la transportista CATT. En tanto, la CGT queda en manos de los dialoguistas, que preparan la unificación como un guiño al gobierno nacional.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

“El 21 de febrero nació nueva organización”, definió Pablo Moyano, al anunciar la renuncia del gremio Camioneros a la secretaria Gremial de la CGT, una decisión que se formalizó unos días después, cuando el resto de la central obrero acordó el proceso que terminará con el actual triunvirato, donde no estará el moyanismo. De la mano de esta decisión, este nuevo espacio, que todavía define si será una corriente, una coordinación o una central propiamente dicha, empieza a discutir su futuro. Junto con los Moyano están dos de las tres variantes de la CTA, la Corriente Federal y las organizaciones sociales que forman el llamado triunvirato social. Este grupo se aleja de la estrategia oficial que se lleva adelante en Azopardo, que con la base de los grandes gremios de servicios aglutinará en breve a una CGT unificada, con buena charla con el gobierno, un escenario bastante similar a lo que sucedió en los 90, cuando se creó el MTA, que rompió con la hegemonía cegetista y sembró las bases de la central moyanista que se consolidaría en la presidencia de Néstor Kirchner. El “portazo” de Juan Carlos Schmid no sólo debilita al nuevo grupo, sino que quiebra la cámara del transporte, bastión del poder moyanista.

Luego de la multitudinaria marcha, el espacio del #21F ya trabaja en las bases para confirmar el nuevo espacio sindical. El primer paso lo dio Pablo Moyano y sus camioneros, que dejaron la conducción de la CGT con duras críticas a quienes considera representan “los intereses de los patrones”. Incluso Pablo Moyano le puso nombre a esta nueva organización Corriente Sindical Federal y Popular. “Hoy hay dos grandes espacios en el movimiento obrero: la CGT dialoguista y los integrantes del movimiento nacido en la marcha del 21 de febrero”, le confirmó a Gestión Sindical un dirigente que reporta al segundo de los espacios. Más allá de los dichos del hijo de Hugo Moyano. Lo cierto que camioneros, la Corriente Federal, la CTA de los Trabajadores y la fracción de la CTA Autónoma que responde a Pablo Micheli ya articulan políticas y posturas en común, unidos por la oposición a las medidas principales del oficialismo. El mismo dirigente consultado agregó a los canillitas de Omar Plaini en este espacio, además de los movimientos sociales (CCC, Barrios de Pie y CTPE) e incluso algún dirigente cercano a la izquierda, como Rubén “pollo” Sobrero. “Se está discutiendo, estamos viendo como reconfigurar un espacio hoy heterogéneo. No sabemos qué formato tendremos, si será una coordinación, una multisectorial o una central obrera concreta. Lo importante es articular objetivos comunes”, remarcó el mismo dirigente.

Antes de definir nombres o formatos, los integrantes del #21F deben achicar brechas internas. La más importante se da en la CTA, donde las tres versiones no logran acordar un camino conjunto. Este año se vencen los mandatos de la dirigencia, y el futuro de este grupo irá de la mano de cómos e defina este escenario. Por lo pronto, hay conversaciones entre Hugo Yasky y Pablo Micheli para intentar unir sus espacios. Bajo el paraguas de este nuevo grupo, los dirigentes admiten que se intentó una agenda común, pero todavía “no hay definiciones”. “La CTA de los Trabajadores irá a elecciones en septiembre, lo más probable es que mantengamos la división, y nos unamos en la confirmación del espacio del 21 de febrero. Por el momento se mantienen las dos centrales”, admitió un dirigente de la central obrera que lidera Yasky, ante la consulta de Gestión Sindical. Micheli tiene un panorama más complicado. La fracción Perón que armaron Ricardo Peidro (visitadores médicos) y Hugo Godoy (estatales nacionales) llamó a dos congresos en marzo y abril, y votará en agosto, en una estrategia que lo deja de lado. Con la mayoría de los gremios de su lado, este espacio logró aislar al secretario general, que cuenta con un puñado limitado de dirigentes y recursos para sostener su poder. Si no hay unificación con Yasky, su posición quedará debilitada. Desde el #21F critican la postura de la CTA Perón, a quienes acusan de “fraccionar el movimiento obrero”, y hacerle “el juego al macrismo”. “No sabemos qué quiere ATE, no participó activamente de la movilización del 21, no está con la CGT. La verdad que no hay una dirección clara”, sostuvo la misma fuente, que igual ponderó “algunos pasos de unidad”, en conflictos específicos y jurisdicciones concretas. “En Provincia se puede articular, pero está claro que (Oscar) el ‘colo’ De Isasi no es ‘cachorro’ Godoy, que está muy confundido”, agregó la misma fuente.

En este escenario, el #21F sigue discutiendo su conformación. Sin duda que la presencia de Juan Carlos Schmid en la cumbre de los dialoguistas fue un golpe apara este espacio, que lo contaba entre uno de los propios. La posible salida del moyanismo también tendrá consecuencias en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), bastión de poder de Moyano, que ahora quedará en la CGT, con el liderazgo de dos viejos dirigentes del sector: Omar Maturano (maquinistas de trenes) y Roberto Fernández (colectiveros). Estas fricciones son las que quieren evitar los integrantes de este nuevo espacio, que por estas horas analiza los pasos a seguir en la conformación de su estructura interna. “Ningún proceso de unificación puede generar conflictos internos que terminen en más división de la que hay”, alertó un dirigente que participa de estas conversaciones. En este sentido, aseguró que si este nuevo nucleamiento “va a generar disputas por cargos, no avanzamos. Seguimos como estamos, discutiendo las acciones pero son unidad. Por más buena voluntad que haya en el proceso de unificación, no es momento para generar nuevas heridas”.

En tanto, este miércoles la CGT dialoguista dio un paso importante para rearmar sus fuerzas, y salir del triunvirato hacia una conducción unificada. La base de este nuevo espacio son dos grandes grupos de la central: los “gordos” y los “independientes”. Allí los integrantes del triunvirato acordaron llamar a un plenario de secretarios generales, y luego a un congreso normalizador. Para esto, lograron el apoyo de gran parte de la central obrera, más dos grupos que están por el momento afuera del armado cegetista: las 62 organizaciones Peronistas y el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). Ambos espacios mandaron emisarios a la cumbre de este jueves en el sindicato del gas, y se comprometieron a formar la futura conducción. Con esto, el escenario quedó marcado por la relación con el gobierno y la mirada respecto a los liderazgos, un escenario que no es inédito en el movimiento obrero organizado, que sabe y mucho de quiebres y disputas intestinas.

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