21 de Septiembre
de 2021
Actualidad.

Denuncian despidos injustificados, persecución y maltrato laboral en galletitas Trío

17. 11. 2020

Un trabajador le contó a Gestión Sindical que fue echado porque quería ser delegado de la planta ubicada en San Justo. Críticas por el rol de la seccional bonaerense de la Sindicato de Trabajadores de Industrias de Alimentación.

Por Claudio Garibotto

Despidos injustificados, con causas inventadas. Amenazas. Maltratos permanentes. Y persecución. Esa es la realidad a la que son sometidos los trabajadores de la empresa de galletitas Trío S.A., ubicada en Sarratea 4025, en San Justo. Por temor, quienes todavía conservan su puesto laboral no se animan a hablar y contar lo que sufren. Pero uno de los despedidos, en off, se animó a contarle a Gestión Sindical cómo se manejan los dueños de la firma.

“A mí me echaron en marzo junto a otro compañero, supuestamente porque habíamos discutido con unos encargados. Todo mentira”, dijo. Y agregó: “La verdad es que se enteraron que nosotros queríamos ser delegados, y nos echaron por eso. Y lo único que queríamos era defender nuestros derechos y los de los compañeros. En total hay 120 personas trabajando en la empresa, pero ni un solo delegado”.

El denunciante explicó que “yo tenía cuatro años de antigüedad y todavía no cobré nada, igual que mi compañero. A mí no me pagaron ni siquiera la quincena de ese mes”. Y el mes pasado tuvo una mediación en el Ministerio de Trabajo, pero no llegó a ningún acuerdo: “Con mi abogada rechazamos la oferta que hicieron por insuficiente y dijeron que en 48 horas tendríamos una nueva propuesta. Pero nunca más se comunicaron ni respondieron nuestros mensajes. Así que seguramente iremos a juicio”.

Lo que vivió ahí este trabajador fueron maltratos cotidianos. “Cuando vas al baño te toman el tiempo con un cronómetro y te piden que te apures. Y si respondes algo, lo que sea, te suspenden diciendo que te peleaste con un supervisor. Otra cosa tremenda eran los almuerzos: te daban sólo 15 minutos para comer y tenías que hacerlo en tu lugar de trabajo, entre las bobinas y las máquinas, en un lugar lleno de polvo”, contó.

Un método de presión que usa la empresa es el manejo de las horas extras: “Ellos te permitían hacer hasta cuatro horas extras por día. Las pagaban en negro, pero igual era plata que a todos nos servía y la necesitábamos. Pero cuando querían castigarte por algún motivo, o para que no te quejes, te sacaban esa posibilidad”.

Para completar la situación, el denunciante contó que el Sindicato de Trabajadores de Industrias de Alimentación (STIA) de la provincia de Buenos Aires, que es el que debería defender a estos trabajadores, “no hace nada. En el primer momento, en cuanto me echaron, ellos fueron a hablar con los dueños de la empresa. Pero hicieron una propuesta de pago irrisoria que rechacé. Y, desde ahí, el sindicato se borró directamente y no actuó más”.

El trabajador despedido repite que sabe que “tendré que ir a juicio”, pero finaliza su descargo diciendo que quiere contar todo esto “para que los compañeros que todavía trabajan ahí no sufran más estas cosas. No pude convertirme en delegado para ayudarlos, pero tal vez lo pueda hacer de esta manera”.

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