lunes 10 de diciembre de 2018
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Bonaerenses en riesgo: crisis total de la gestión Vidal en salud, educación y administración pública I Informe especial (parte 2)

Segunda entrega. Comedores escolares: pelear contra el hambre con menos de 19 pesos por día.

El aumento de la demanda y la falta de cupos hacen dramática la batalla diaria que dan docentes y trabajadores para alimentar a los alumnos bonaerenses. Comida en mal estado y falta de estructura para cocinar, dos situaciones que se extienden en toda la Provincia. Los consejos escolares dicen estar “atados de manos.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

En la mañana del 7 de mayo de este año, auxiliares y docentes de la escuela 72 de Lanús recibían la comida como todos los días, con la cual alimentan a muchos alumnos y sus hermanitos en el comedor escolar. La tarea quedó suspendida cuando uno de los trabajadores descubrió un nido de ratas en uno de los cajones de manzanas, destinados a la merienda. El colegio está en el corazón de Villa Jardín, uno de los barrios vulnerables del distrito, y en el último tiempo experimenta un notable aumento de chicos que van a comer al lugar, casi como única comida. Las imágenes de las ratas entre la fruta recorrieron la provincia de Buenos Aires, y generaron indignación, y se volvieron una de las postales más drásticas de los problemas que existen en los miles de comedores que funcionan en las escuelas. La calidad de la comida que brinda el gobierno de María Eugenia Vidal es parte de los cuestionamientos que los gremios docentes hacen en cada reunión paritaria, y motivo de protestas de la comunidad educativa.

Los ejemplos sobran. El caso del nido de ratas de Lanús parece extremo, pero quienes van a los comedores cada día no se sorprenden. Fruta casi podrida, manzanas que parecen ciruelas y naranjas del tamaño de quinotos, sándwiches que llevan una feta única de paleta y otra de queso, guisos sin carne. Los ejemplos sobran, y tienen que ver con la realidad que se viven en los comedores bonaerenses que funcionan en los colegios.

No hace falta ser magíster en nutrición para comprender que con poco más de 18 pesos, el muy difícil darle a un chico un menú sano, equilibrado y acorde a sus necesidades. Sin embargo, ese es el valor por almuerzo que paga el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, a cargo del Servicio Alimentario Escolar (SAE), responsable de la alimentación. El SAE paga actualmente más de 5.200 millones de pesos para que los alumnos de la educación inicial almuercen o tengan una merienda, y hará en octubre un refuerzo en el pago de la comida, que llevará el valor por niño a poco más de 22 pesos. Más allá de los números, la realidad en los comedores es menos optimista.

La falta de carne, el aumento de las harinas, el reemplazo de golosinas de segundas marcas (alfajores) en lugar de fruta fresca, es parte de los cambios realizados para “estirar” los almuerzos. Además, los gremios estatales denuncian que la municipalización del SAE, iniciada a principio de año como una prueba piloto que involucra a unos 20 distritos empeora la ya precaria situación. El aumento de la demanda, otro golpe a la mesas de los alumnos bonaerenses.

El SAE en la mira

A los pocos días del incidente del nido de ratas en Lanús, el gobierno de Vidal anunció un aumento en el valor de las viandas del 15 por ciento, que estaba en 18,85 pesos por almuerzo y 11,85 pesos por desayuno o merienda. “A partir de 2018 se amplía el SAE, los alumnos de todas las escuelas de nivel inicial y primario recibirán desayuno o merienda. Esto implica la incorporación de 224 escuelas, 82.237 nuevos chicos y una inversión adicional de 300 millones de pesos, que significa un monto total para SAE de 5.244 millones pesos”, destacó el Ministerio de Desarrollo social en ese momento, a cargo de pagar la comida. Además, en el mes de octubre habrá un nuevo refuerzo presupuestario, y una nueva suba del 15 por ciento, llevando los valores a 21,68 y 13,63 pesos respectivamente.

“Los montos que se destinan a cada una de las prestaciones son insuficientes, considerando el impacto de la situación económica”, advirtió Silvia Almazán, secretaria Adjunta del gremio SUTEBA. La dirigente aseguró que “la gobernadora puede hablar de un aumento del 15 por ciento, pero de 19 pesos son solamente tres pesos”. Con esos valores, lo primero que se pone en duda es el valor nutricional de lo que comen los alumnos. “Los menús se orientan o sugieren, ahora la calidad contrasta con la entrega que hacen los proveedores. En muchos distritos para mantener el menú se restringe la calidad de los alimentos, o para mantener la cantidad de viandas se achican las raciones”, denunció en diálogo con Gestión Sindical.

El valor nutricional de los menús genera discusión entre los docentes y los trabajadores. Es que en muchas escuelas la merienda quedó limitada a la copa de leche (o una infusión) más pan. “En una escuela secundaria con copa de leche para 140 alumnos, les envían dos kilos de pan, que alcanza apenas para una rodaja pequeña”, dijo Almazán. El Frente de Unidad Gremial llevó varias veces estos reclamos a la mesa de negociación con el oficialismo provincial, que más allá de los anuncios de aumento en los valores a pagar por el SAE, no logró este año cambiar esta realidad.

“El crecimiento de la demanda y la falta de cupos impacta en la cantidad y calidad de la ración alimentaria”, subrayó la dirigente docente. En este sentido, la falta de respuesta es una constante de la gestión de Vidal, que ni en la paritaria ni en casos concretos parece estar dispuesta a cambiar las cosas. Ni siquiera cuando suceden eventos extremos, como la aparición de las ratas en la fruta de la escuela de Lanús.

“El reclamo originario por la calidad alimentaria de ese momento no tuvo respuesta por parte de las autoridades, lo vemos con preocupación”, sostuvo Walter Pintos, de ATE Lanús. El dirigente le recordó a Gestión Sindical que “detectamos el problemas, hicimos la denuncia ante el municipio, pero no se siguió ahondando en el tema, vamos a seguir reclamando porque no sabemos cuál es la resolución del tema”. La semana próxima los gremios locales fueron convocados por el Defensor del Pueblo para seguir la problemática, junto a autoridades provinciales y de la comuna, que gobierna Néstor Grindetti, del Frente Cambiemos.

Además del aumento del valor del SAE, Vidal decidió este año lanzar una prueba piloto, y municipalizó el manejo de los comedores. Así, las comunas de Lanús, Tres de Febrero, Vicente López, Junín, Hurlingham, Escobar, Almirante Brown, Pilar, Ezeiza, San Isidro, Morón y Pinamar comenzaron a tener toda la responsabilidad de la licitación, distribución y cumplimiento de la comida que se da en las escuelas. La medida se tomo argumentando situaciones de mal manejo de recursos, descentralizando el manejo de los fondos que envía la Provincia. Para los gremios, Vidal se quiere “sacar de encima” la responsabilidad de los comedores.

“No tuvo mayor impacto esa decisión, el gobierno suponía que iba a tener una mejor administración, pero si dos ministerios no pudieron resolver el tema de los comedores, menos las comunas”, explicó Almazán, de SUTEBA, En tanto, ATE habló de la responsabilidad que se busca eludir. “El Estado provincial tiene la función de garantizar la provisión de alimentos de los comedores escolares, de todos los cupos. Estamos en contra de delegar esas responsabilidades, en este caso hacia los municipios”, agregó Pintos, desde el sindicato estatal de Lanús.

Aumenta la demanda

En un jardín de infantes de Esteban Echeverría, una alumna le dice a la maestra que le duele la panza. En la dirección, le preguntan qué comió. La niña no responde. El hambre se hace presente con más frecuencia en las aulas bonaerenses, y son los docentes los que deben afrontar las consecuencias más dramáticas de la crisis. En los últimos meses, junto con el deterioro de la situación económica y social, cada vez más chicos optan por comer en la escuela. En algunos casos, es la única comida que reciben en el día. Esto disparó la demanda, pero los cupos, que ya eran escasos a principio de año, se mantuvieron congelados. Según estimaciones de SUTEBA, hay unos 400 mil cupos en toda la Provincia. Si como dice el informe de la UCA, la mitad de los niños menores de 14 años están en situación de pobreza, la comida no alcanza.

“La insuficiencia de cupos tiene que ver con el crecimiento de la pobreza, el impacto de la desocupación y el aumento de la canasta alimentaria, esto atraviesa a las comunidades educativas. Esto generó en el tránsito de este último año el crecimiento de la demanda para integrar a niños y jóvenes en algunas de las prestaciones del SAE”, sostuvo Almazán. La dirigente recordó que comenzamos el año con faltantes, pero ahora esto se agravó”. “La provincia de Buenos Aires siempre tuvo como intención reducir los cupos, por una cuestión de ajuste, si modificaron esa idea fue por una cuestión de lucha de las organizaciones”, dijo la secretaria Adjunta de SUTEBA.

El reclamo por la falta de cupo se canaliza a través de los consejos escolares, que elevan a los funcionarios provinciales la queja. Pero no existen herramientas propias que permitan solucionarlo de inmediato, ni la cantidad de comida que llega ni el valor que se paga por ella. Por eso, el presidente del Consejo Escolar de Esteban Echeverría, Pablo Montserrat, afirmó que los funcionarios locales “estamos atados de manos”.

“Necesitamos más cupos, muchas familias que pierden el trabajo deciden que los chicos coman en las escuelas, hay mas excluidos, y más inflación”, le dijo a Gestión Sindical el consejero echeverriano. “La Provincia otorga una cantidad de cupos por escuela, a lo sumo podés mediante un acuerdo interno trasladar algunos cupos de una escuela a otro, no dejás de administrar carencias, porque no hay escuelas que tengan cupos de más”, admitió. “Nosotros atendemos la demanda en el territorio, estamos en el medio de las empresas que quieren más fondos y los reclamos de los docentes que tienen más chicos para comer”, graficó.

En este contexto de fragilidad, los problemas de infraestructura empeoran las condiciones diarias en la que la escuela pelea contra el hambre. La legislatura provincial acaba de dar media sanción para declarar en emergencia edilicia a la educación, una medida lanzada por el bloque del Frente Renovador, que deberá tratarse en el Senado. La explosión de la cocina de la escuela 49 de Moreno es el ejemplo más drástico de esta situación, y a dos meses de la tragedia no sólo no volvió a funcionar el comedor, sino que en el distrito se vivieron hechos muy graves, como el secuestro y tortura de una docente y la quema, al parecer intencional, de otro establecimiento.

“La falta de gas en muchas escuelas atenta contra la buena alimentación, en muchas no tienen nada para calentar la lecha o la infusión, no pueden cocinar”, remarcó Almazán, que destacó que desde SUTEBA “reclamamos que les manden viandas, que terminaron siendo un sándwich o un alfajor”. Las mejoras de estructura son administradas por los consejos, pero los fondos siguen llegando desde Provincia. Montserrat comentó que esta semana cerraron la reparación de una instalación de gas, pero que el gasista a cargo avisó que “la próxima hay que rever los costos”, ya que los insumos “subieron un 30 por ciento”. Esteban Echeverría recibe unos 20 mil pesos diarios para reparar 160 escuelas.

Problema de fondo

La pelea diaria contra el hambre está cruzada por estos inconvenientes, obstáculos que docentes y trabajadores afronta con vocación y mucha imaginación. El problema estructural no sólo no se corrigió en estos años de gestión de Cambiemos, sino que se profundizaron. La municipalización, que prometía transparencia, no logró evitar situaciones irregulares, sobre todo con las empresas. Por mucho tiempo, el sector estuvo casi cartelizado, ya que sólo algunas firmas podían sostener los plazos de pago y el escaso margen de ganancia. En cantidad, y con algunos “trucos”, alimentar a los chicos puede ser un gran negocio, incluso cuando se paga 19 pesos por vianda.

“La licitación la hace el Consejo Escolar local, se acercan los oferentes, y luego a partir de los antecedentes y otras cuestiones se adjudican”, explicó Monserrat. En su distrito, hay seis empresas que prestan el servicio. El consejero remarcó que “hace un tiempo era difícil conseguir oferentes, no había empresas, pero después se regularizó el pago y muchas empresa de entusiasmaron. Pero con la inflación no sabemos con la realidad que nos vamos a encontrar en enero, cuando volvamos a realizar la licitación”.

Muchos de los manejos turbios de los alimentos están vinculados a las empresas. Pintos, de ATE Lanús, se quejó que la firma que entregó el cajón de manzanas con el nido de ratas, sigue prestando servicio “como si nada”. “La denuncia contra la empresa proveedora sigue planteada, pero sigue funcionando y entregando alimentos, se le sigue pagando normalmente, no tuvo ningún tipo de sanción. Nos sentimos decepcionados por la respuesta de las autoridades hacia los trabajadores”, remarcó. Una fuente provincial le explicó a Gestión Sindical que la empresa en cuestión “tiene antecedentes negativos en otros distritos”. “En Quilmes, por ejemplo, se la apartó del servicio por cuestiones similares, pero igual se la mantiene en Lanús, pese a que ambos distritos son gobernados por Cambiemos”, agregó la misma fuente.

El color político del distrito no es casual. Ya que desde La plata suelen dar “cierta ayuda extra” a los intendentes macristas. Pese a esto, la generalidad del servicio es, coinciden gremios y funcionarios locales, deficitario. Los resultados quedan a la vista: según un relevamiento de SUTEBA, hay un alto porcentaje de adolecentes pobres que saltean una de las tres comidas, o llegan a la escuela sin haber ingerido nada sólido. “Eso se expresa en situaciones de salud, falta de concentración, fatiga crónicas, eso se está viendo en las escuelas, no sólo en la infancia, sino en muchos chicos más grandes”, concluyó Almazán.

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