04 de Diciembre
de 2021
Actualidad.

[VIDEO] Bizarro y peligroso: Alfredo Coto encabezó junto a delegados gremiales del hipermercado una protesta por el cierre de la sucursal Ramos Mejía por sobreprecios y falta de higiene

04. 04. 2020

El dueño de la cadena y el principal referente gremial de esos supermercados se pusieron barbijos y lanzaron protestas por la clausura de locales. Juntaron la gente sin respetar los protocolos de salubridad. Los habían clausurado por constatar precios abusivos y por incumplimiento de normas básicas de salubridad.

Ver para creer. La primera impresión al ver lo que sucedía resultaba insólita: una inédita protesta patronal-sindical en medio de la pandemia de Coronavirus. Las cámaras mostraban a Alfredo Coto encabezando la queja por el cierre de la sucursal del hipermercado ubicada en Ramos Mejía, La Matanza. Lo asombroso era ver que el empresario estaba acompañado por eufóricos trabajadores que gritaban “queremos trabajar”, rompiendo la distancia social en plena cuarentena.

Pero en cuestión de segundos, las propias imágenes de los noticieros sirvieron para develar que había realmente detrás de esa “protesta”. En realidad, Ramón Muerza, referente gremial de la cadena de supermercados y personaje muy ligado al polémico empresario fue el organizador de la “puesta en escena”.

Con barbijos y delegados movidos de otras sucursales para la ocasión, Coto y Muerza rompieron todos los protocolos de seguridad, aglomeraron a los trabajadores de la sucursal Ramos Mejía y pidieron que levanten la sanción que horas antes habían impuesto sobre esa tienda.

La clausura había sido detonada por la comprobación de que Coto no respeta los precios máximos estipulados por el Gobierno Nacional y la constatación de precios abusivos. Pero también por incumplimiento de normas bromatológicas e higiene, según informó el municipio de La Matanza.

“Entre otras irregularidades, se detectaron productos con fecha de vencimiento manipulada, productos sin la pertinente refrigeración, mal manejo de residuos, falta de limpieza en espacio donde se manipulan fiambres, quesos y carne, sangre de carne picada cayendo sobre tortas y productos de repostería, lo que lleva a un potencial riesgo de contaminación cruzada de alimentos”, precisó el gobierno de Espinoza.

Horas antes, una escena similar se había vivido en la sucursal Sarandí, donde también se comprobaron precios por sobre los máximos y el local también había sido clausurado.

La presencia de Coto en ambas sucursales no llamó la atención, teniendo en cuenta la fuerte presencia en persona que suele desplegar “Don Alfredo” en cada uno de los establecimientos y sobre la cadena en general.

Lo que sí sorprendió fue la velocidad con la que Muerza, y sus delegados, llegaron para apoyar el levantamiento patronal contra las clausuras.

Hace varias jornadas que en las sucursales de Coto los trabajadores se organizan para pedir que se cumplan los protocolos de seguridad previstos por el Covid.19. La firma trata de retacear la entrega de los elementos de limpieza y de protección y en ningún momento se lo vio al dirigente liderar esos reclamos.

De hecho, por elevar esos pedidos se lo escuchó el fin de semana a Gastón Masini, representante de Recursos Humanos de Coto, decirle a los empleados: «Pará con estos discursos. Es un esfuerzo de la compañía y de los empleados, sino te vas a tener que ir a vivir a Cuba».

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