jueves 27 de febrero de 2020
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Un sector de la UTA anunció un paro y se profundiza la interna en el gremio de choferes

La agrupación liderada por Miguel Bustinduy llamó a una protesta el martes próximo, por el incumplimiento de la paritaria 2019. Ese día, la conducción nacional del gremio irá a una audiencia al Ministerio de Trabajo para destrabar la situación, por lo que desconoció la medida de fuerza. La interna entre las partes sigue tensa, y hay rumores de otro intento de tomar la sede gremial, como en diciembre pasado.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

La toma de la sede de la UTA a mediados de diciembre del año pasado fue el punto de máxima tensión de la interna en el gremio de los choferes de colectivos, un conflicto que lleva varios años y amenaza el liderazgo de un histórico como Roberto Fernández. Luego de esos hechos violentos –el edificio fue tomado, se quemaron autos y hubo destrozos –se abrió una suerte de impasse, con una tibia negociación con el Ministerio de Trabajo como mediador. Pero las posturas tanto del oficialismo como del sector que responde al dirigente opositor Miguel Ángel Bustinduy aparecen hoy como irreconciliables, y más allá de la supuesta tranquilidad, en cualquier momento puedo volver a explotar. La semana próxima, con el llamado a un paro por parte de la agrupación “rebelde”, la interna volverá a escribir un nuevo capítulo.

La protesta fue llamada luego de un plenario para el martes 11 de febrero, para reclamar por incumplimientos en la paritaria del 2019, y afectará principalmente a las líneas del grupo Dota, bastión del dirigente opositor. Pero la conducción nacional de la UTA desconoció la medida, y dijo que ese día habrá una audiencia en el Ministerio de Trabajo para buscar una solución al reclamo salarial. En tanto, sectores clasistas del gremio criticaron a ambos sectores por su “pelea de intereses”, y pidieron asambleas de base en todas las empresas para lanzar un plan de lucha.

La interna de la UTA volverá al centro de la escena luego de la violenta toma de la sede gremial de mediados de diciembre, cuando los integrantes del sector que responde a Bustinduy intentaron desplazar a Fernández de la conducción del gremio. Ahora, quieren llamar a un paro por el incumplimiento del pago de un tramo de la paritaria.

Esta semana hubo una reunión entre la conducción del sindicato y funcionarios de la cartera laboral, para acordar con las empresas este tema. Los choferes deben cobrar el período de septiembre a enero, que en la previa tiene una suba estipulada del 18,3 por ciento. Además, se debe abonar una diferencia proporcional del medio aguinaldo y el bono de 4 mil pesos dispuesto por el gobierno.

La UTA informó mediante un comunicado que el próximo 11 de febrero habrá otra audiencia, y de no llegar a un acuerdo “tomaremos las acciones correspondientes en defensa de los derechos de nuestros representados”. Pero Bustinduy realizó el mismo día de la audiencia un plenario de su agrupación “Juan Manuel Palacios”, y decidió llamar a un paro de actividades para el martes cuando la conducción nacional se vuelva a reunir en el Ministerio de Trabajo. La misma no cuenta con el aval de la conducción de Roberto Fernández.

Las diferencias entre la conducción y el sector rebelde se habían aplacado, pero el no pago del aumento volvió a sacarlas a flore. Es más, esta semana se hablaba de una nueva toma de la sede gremial. “La gente de Bustinduy hizo correr el rumor que volvían a la Uta si no se pagaba el aumento, hubo una advertencia al personal administrativo. Pero al final no fueron, y decidieron llamar al paro, que es una forma de mostrar su poder dentro del gremio”, le dijo a Gestión Sindical una fuente del sindicato. El tema salarial “preocupa a todos los trabajadores, que están perdiendo mucho poder adquisitivo, pero el llamado al paro tiene que ver con la pelea entre Fernández y el grupo opositor, es parte de la interna”, agregó la misma fuente.

En el plenario que decidió la huelga para el próximo martes, y alertó mediante un comunicado que “la UTA como institución, líder y señera en el pasado, no tiene presencia, ni propuestas ni liderazgo. Se cae a pedazos todos los días”. Este tipo de medidas ya se hicieron en el interior, cuando las empresas de las ciudades de varias provincias desconocieron el pago de una suba acordada a nivel nacional. En ese caso fueron paros por la noche, dejando sin servicio nocturno a muchas grandes ciudades. En ese caso la medida contó con el aval de la conducción nacional del gremio.

La pelea en la UTA lleva un tiempo, y el año pasado se intensificó cuando Bustinduy intentó armar una lista opositora, pero la Junta Electoral del gremio, dominada por el oficialismo, decidió no avalarla. El dirigente opositor fue un aliado de Fernández, pero la pelea por los recursos provenientes de Dota –un gigante con cientos de empresas en la zona metropolitana –los enfrento.

El grupo reúne a unas 60 líneas de colectivos de la zona metropolitana, entre ellas Monsa, que maneja la línea 60. La relación de Bustinduy con el holding empresarial se cristalizó con el armado de este frente para enfrentar a Roberto Fernández, que acusa a la empresa de querer quedarse con el sindicato para ampliar su hegemonía en el transporte público urbano de todo el país.

En la interna de la UTA existe un tercer actor, que gana peso entre los choferes, y que se mantiene alejado de esta disputa. Se trata de un espacio denominado “Choferes autoconvocados”, integrados por agrupaciones y delegados clasistas, que buscan salir de esta puja y alertar sobre los graves problemas que existen tanto en el sindicato –la situación de la obra social es la principal preocupación –así como las condiciones de trabajo. Desde este espacio le confirmaron a Gestión Sindical que harán “una medida propia” el martes cuando el sector de Bustinduy realice un paro.

“Queremos salir de esta pelea que es por intereses propios, no de los trabajadores. Fernández y Bustinduy eran aliados, se pelearon por los fondos de Dota, nada que ver con nosotros, los choferes”, agregó uno de los dirigentes del sector. En este sentido, se recordó que están contra “el desmanejo de la conducción nacional, y de un grupo que quiere el sindicato para entregar a un grupo empresarial que no respeta los derechos de los choferes”.

Los “Choferes Autoconvocados” ya formaron una línea interna en la UTA, a través de la lista Multicolor, donde proclaman su “inquebrantable independencia con respecto a las empresas, los gobiernos de turno y las fracciones burocráticas”. “Están jugando con la necesidad de los choferes y de sus familias, y eso no debemos permitirlo más. Basta de actas tras actas que emanan de reuniones que mantienen en vilo a los compañeros porque necesitan que se resuelva ya un aumento que al menos recupere algo de salario, porque la situación es insoportable.

Ya no es que ganamos poco: el sueldo no alcanza, lisa y llanamente”, se quejaron mediante un comunicado. Respecto al rol de la agrupación “rebelde”, los autoconvocados dijeron que “sólo pretenden apoderarse de nuestro sindicato para ponerlo al servicio de otras empresas y también están comprometidos políticamente con los mismos gobiernos”.

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