26 de Junio
de 2022
Informes Especiales.

Quién es quién en el mapa interno de todas las CGT

16. 11. 2015

Cuando la unidad parece más cerca, hay cada vez más grupos internos que presionan para lograr una unificación más beneficiosa. Desde los sciolistas de la CGT Azopardo a los massistas que acompañan a Scioli. Moyano y Caló armaron una “mesa chica” con los gremios más cercanos. Luis Barrionuevo, con internas.

Por más divisiones que haya en la CGT, hoy fragmentada en tres grandes bloques pero con muchos subgrupos pululando en su interior, los objetivos de toda la dirigencia sindical están claros. Incluso Prescindiendo de quien sea presidente a partir del 10 de diciembre, los gremios tienen claro cuáles son sus prioridades para la etapa que viene: sostener el modelo por rama de actividad, el financiamiento del sistema de obras sociales y las cuestiones salariales, que incluyen Ganancias, asignaciones familiares y 82 por ciento. Así se plasmó en la cumbre del hotel Castelar, mediante un documento que algunos quieren sea la piedra basal de la futura unidad. Pero no será sencillo. Acostumbrados a acomodarse a las circunstancias, los sindicalistas arman pequeños grupos de presión, desde los cuales despliegan diversas estrategias para hacer “una unidad a su medida”. Los bloques saben que deberán buscar un interlocutor válido con Daniel Scioli o Mauricio Macri, según el caso, para no quedar aislado como en los últimos años.

La CGT Azopardo, la Alsina y la Azul y Blanca no son la única manera de agrupar a los gremios. Y hoy más que nunca están trabajando en conjunto para llevar agua para su molino. En la central que conduce Hugo Moyano un núcleo duro forma el corazón del moyanismo, con camioneros, el gremio de Peajes, Juan Carlos Shmid, y los panaderos de Abel Frutos. Desde allí no sólo se maneja la CGT, sino también la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que en otros tiempos fuera un “coto menor” de Moyano. Pero dentro de la CATT algunos gremios trabajan de manera autónoma. Roberto Fernández (UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad) forman un grupo autónomo, que no reporta a ninguna de las CGT (renunciaron a su cargo en la CGT Alsina y en la UGATT, la institución creada por Antonio Caló para contraponer peso a la CATT en 2012), y asilan su apoyo según el caso. Así, fueron capaces de sumarse a la empresa de trenes creada por el gobierno, y a la vez ser protagonista de los dos paros nacionales del año.

En Azopardo hay también una suerte de sector sciolista, que no acompaña al gobierno nacional pero trabaja en la candidatura del gobernador provincial. Omar Plaini de canillitas es su cara visible, pero además están los municipales porteños de Amadeo Genta los curtidores de Walter Correa. Este espacio hace equilibrio en una central que es esencialmente opositora, y que tiene un núcleo que ya se alineó con Cambiemos. Guillermo Pereyra, número dos de la CGT y actual senador nacional, ya anunció que votará a Mauricio Macri, y trabaja con varios dirigentes en este camino. En el área de transporte, el titular del gremio de la Marina Mercante Julio González Insfrán habló recientemente en un encuentro del sector y pidió el apoyo a Macri, y anunció “conversaciones” con el candidato para desarrollar planes para el sector portuario.

En la CGT Alsina, coexisten varios grupos, que se mueven en lo político y gremial similar, pero tienen sus diferencias. Caló formó un grupo leal, que se identifica con el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que lidera su lugarteniente Omar Viviani. Además, allí reportan Ricardo Pignanelli (SMATA) y Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), quienes decidieron no asistir al cónclave del Castellar por sugerencia de Caló. “Lo hablamos con Antonio y decidimos en conjunto no concurrir, porque pensamos que no es el momento de un encuentro de ese tipo”, le dijo a Gestión Sindical Sasia. Al realizarse a tres días de las elecciones de octubre, a la dirigencia no le pareció que “esa foto ayude”.

De esta forma, se diferencio del resto de la central, que si concurrió. En especial, estuvieron presentes dos grupos: los “gordos” y los “independientes”. Los primeros son un agrupamiento histórico del sindicalismo argentino, que ganó su nombre por los kilos que mostraban algunos de sus emblemas, como Oscar Lescano, el fallecido líder de Luz y Fuerza. En este espacio se agrupan los sindicatos más masivos, empezando por Comercio, y que tienen conducciones que se cuentan en décadas. Acusaos de ser “oficialistas de todos los gobiernos”, suelen sostenerse en el poder por estatutos a medida, y hoy buscan su lugar en la nueva CGT. Los “independientes” reciben su nombre por sus orígenes “apolíticos”, que en realidad significa que no son de raíz peronista como los “gordos”, aunque algunas ya están imbuidos de la lógica y la liturgia. Menos partidarios, son comandados por Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN) y José Luis Lingeri (obras sanitarias). Estos son sindicados como los principales operadores de los contactos con el moyanismo, y esperan lograr un lugar importante en la nueva conducción, pese a ser oficialistas abiertos.

En esta CGT se acaba de crear un nuevo subgrupo, de dirigentes que se quedaron en el espacio cercano al gobierno luego de la fractura con Moyano, pero que luego se pasaron al Frente renovador, para volver de a poco. Héctor Daer, Carlos West Ocampo (ambos de la Sanidad) y Alberto Roberti dejaron el espacio de Sergio Massa y juegan en la mesa Scioli 2015, aunque con diversa suerte. Los primeros lo hacen de manera sigilosa, con despertar odios en sus antiguos socios, mientras que el petrolero rompió en medio de un escándalo, con acusaciones de traición incluidas y una promesa de fiscalizar el balotaje por parte del actual diputado nacional. Si bien no están operando juntos, pueden tener un lugar secundario en la nueva CGT.

Incluso en la CGT de Luis Barrionuevo, no acostumbrado al consenso, hay divisiones. Un espacio se mantiene fiel al gastronómico, que puso su estructura a jugar primero con Sergio Massa y ahora la “presto” a Cambiemos. Ricardo Cirielli (Personal Técnico Aeronáutico), estuvo en varias reuniones de la mesa sindical del gobernador y candidato oficialista, hasta que la interna escandalosa de su gremio lo distrajo del armado interno. Otros dirigentes se fueron acercando, pero de manera discreta, para evitar el malestar de su líder.

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