sábado 17 de agosto de 2019
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Paro de Mujeres: los gremios denuncian el impacto de la crisis en las trabajadoras y la desigualdad laboral

En el marco de una nueva movilización por el Día Internacional de la Mujer, las centrales obreras unificaron sus reclamos, y pusieron en evidencia los problemas que afrontan las mujeres en el mundo laboral. “Somos las primeras que en tiempo de crisis perdemos el empleo”, afirman. En el país, la brecha salarial alcanza el 25 por ciento. Pedido para que haya mayor igualdad de género en la conducción de los sindicatos.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Por tercera vez, el país y el mundo vive el Paro Internacional de Mujeres, la jornada de lucha que protagonizan las trabajadoras para reclamar por sus derechos laborales, y denunciar la violencia de género que padecen diariamente. Bajo la consigna “Igualdad, trabajo y unidad”, la protesta inundó las calles de Buenos Aires y todo el país, en el marco del Día Internacional de la Mujer, fecha que recuerda la muerte de las empleadas textiles en Chicago, que reclamaban por sus condiciones laborales. En este contexto, se vivió una movilización que llamó la atención sobre las diferencias que existen en el mercado laboral, ya sea por la brecha salarial o el llamado “techo de cristal”, que no permite que muchas mujeres accedan a puestos jerárquicos o de decisión. “Vivas nos queremos”, fue otro de los reclamos, que tiñó de verde no sólo el centro porteño, sino plaza del interior, además de las columnas que llegaron desde el conurbano bonaerense, cargadas de pibas que protagonizan este movimiento heterogéneo, vital y en constante evolución.

La idea del paro es hacer visible el trabajo de la trabajo de la mujer, y no sólo alcanza las tareas formales. La idea de la jornada es que las tareas domésticas, el cuidado de los hijos y otras cuestiones que por “legado social” son reservadas a la mujer, sean realizadas por los hombres, para que ellas puedan marchar.

Como sucedió en otras movilizaciones la presencia sindical fue amplia. Por primera vez, las centrales sindicales y movimientos sociales se reunieron para realizar un reclamo conjunto. En este sentido, la CGT, CTA Autónoma, Corriente Federal, CTA de los Trabajadores, CCC, CTEP y CNCT lanzaron un comunicado consensuado, donde le dieron a la jornada un marcado perfil opositor.

El objetivo fue además visibilizar la escasa representación en los puestos de conducción de los gremios de las mujeres: sólo el 18,3 por ciento de las secretarías están en manos de trabajadoras. “Es un espacio machista”, suelen admitir las sindicalistas, que vienen creciendo en participación y trabajo conjunto. Además, el paro buscó generar conciencia en la necesidad de instrumentar herramientas para evitar la disparidad salarial, que hace que en la Argentina las mujeres ganen hasta 25 por ciento menos que los varones.

Como cada 8 de Marzo, el color verde es parte de la jornada, reclamando aborto legal, seguro y gratuito. En ese punto, la organización del acto final insistió en la necesidad de volver a discutir la ley, que el año pasado pasó por el Congreso, para ser rechazada por el Senado, en medio de un debate inédito e histórico para el país.

Desigualdad laboral

En la previa al Paro Internacional de Mujeres, se conocieron datos sobre el mercado laboral argentino desde una perspectiva de género. A partir de estadísticas oficiales, El Centro Atenea y la Corriente Federal elaboraron el informe “La mujer, el trabajo y la comunidad organizada”, donde analizan las características del mercado laboral en el país, que presenta una brecha salarial entre hombres y mujeres de un 25 por ciento, 5 puntos por encima del promedio del mundo, según lo establece la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Esta desigualdad en los ingresos laborales responde a múltiples causas. Una demanda ocupacional diferenciada de varones y mujeres impacta directamente en la brecha salarial, porque los trabajos que se vinculan al estereotipo masculino suelen estar mucho mejor remunerados que aquellos que se vinculan con el estereotipo femenino”, sostuvo el trabajo, al que tuvo acceso Gestión Sindical.

El estudio asegura que la estructura ocupacional de Argentina “reproduce la división sexual del trabajo tradicional, en donde tanto el trabajo en casas particulares como la enseñanza, los servicios sociales y de salud son actividades claramente feminizadas, algunas de ellas con presencia de mujeres casi de manera excluyente”. De esta manera, insiste, las mujeres “extienden en el espacio extra-doméstico sus roles reproductivos y de cuidado, tradicionalmente asignados a ellas. En el otro extremo, la presencia femenina es secundaria en las actividades vinculadas socialmente con la ‘fuerza’ como la construcción y el transporte”.

Un dato interesante que presenta este informe es que si se analiza el ingreso medio por hora de la ocupación principal, “la inequidad salarial entre varones y mujeres tiende a desaparecer”. Esto se debe a que el principal problema de la brecha salarial “se sitúa en la cantidad de horas que trabajan varones y mujeres y en la distribución del tiempo dedicado a las tareas del hogar, las cuales recaen principalmente en las mujeres”.

En este punto, el Centro Atenea y la Corriente Federal aseguran que los varones dedican en promedio 3,4 horas diarias a esas tareas, contra 6,4 horas de las mujeres. “Se ve con claridad el resultado de la adjudicación de tareas y roles al interior de los hogares y la preponderancia que tiene aún el estereotipo de ‘mujer cuidadora’.

Casi el 90 por ciento de las mujeres realizan tareas domésticas a diferencia de sus pares varones que no llegan al 60 por ciento de participación en estas mismas tareas”, analiza el trabajo, que remarcó que Se entiende por tareas domésticas a “quehaceres y gestión del hogar, apoyo escolar y cuidado de personas menores y adultos mayores”.

“Estas desigualdades del mundo laboral remunerado, tienen su correlato en la organización de la vida privada. Como dice la famosa frase feminista, ‘lo personal es político’. Si bien ha habido importantes avances, la mujer sigue estando en desigualdad de condiciones. Revertir esta situación es posible. Hay políticas concretas que permitirían que tanto varones como mujeres puedan desarrollarse plenamente tanto en su vida familiar y laboral”, concluyó el trabajo conjunto.

Víctimas de la crisis

El paro Internacional de Mujeres comenzó en el país con una protesta frente a la secretaría de Trabajo nacional, donde trabajadores despedidas se manifestaron contra el impacto de la crisis, que suele tener un fuerte componente de género. La protesta fue organizada por las comisiones de género de Siam, Coca-Cola y la cooperativa Madygraf (ex Donelley), que mediante un comunicado destacaron que “salimos a la calle para rechazar los despidos, la persecución y la discriminación y denunciar que tanto nosotras como nuestras familias somos descartables para las empresa”.

“Somos las principales víctimas del ajuste, obligadas a aceptar trabajos precarios, si es que tenemos la suerte de poder trabajar. Los salarios no alcanzan porque entre el pago de alquileres y lo caro de los servicios es imposible llegar a fin de mes. Estos lugares de trabajo tampoco cuentan con guarderías donde poder dejar a nuestros hijos e hijas mientras trabajamos”, denunciaron.

Durante la actividad se vivieron momentos de tensión cuando la Policía de la Ciudad intentó desalojar la vía pública –la protesta comenzó a las 7 de la mañana en Callao y Corrientes –y las manifestantes fueron corridas por personal de infantería, como ocurrió hace unos días cuando los despedidos de Coca-Cola se manifestaron.

“Las mujeres en general somos las primeras que en tiempo de crisis perdemos el empleo”, afirmó María Fernanda Boriotti, secretaria general de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA).

En el marco del paro, recordó que “estamos en un momento donde los despidos están a la orden del día”, como sucede en el hospital Posadas, donde la última tanda de cesantías –unas 200 –el 80 por ciento corresponde a empleadas. “Las mujeres en el último tiempo hemos comenzado a empoderarnos, tomar conciencia del rol que tenemos, que no hay otra forma que luchan en unidad de como se consiguen los derechos y las conquistas, lejos del rol pasivo que nos otorga el mandato patriarcal”, le dijo Boriotti a Gestión Sindical.

La FESPROSA adhirió al paro de este viernes, y se movilizó junto el resto de sus gremios. “Lo que sucede con el #NiUnaMenos o la discusión por el derecho al aborto son indicativos del poder que tiene la mujer en la sociedad, y eso es para celebrar”, agregó la dirigente oriunda de la provincia de Santa Fe.

Transformación de fondo

Este año, las mujeres que forman parte de las principales centrales obreras del país decidieron unir sus voces para emitir un documento donde piden se reconozca el trabajo de la mujer, y donde criticaron las políticas del gobierno de Mauricio Macri, que según expresaron “golpea doblemente, como trabajadoras y como mujeres”.

Por la mañana, las referentes de la CGT, las distintas versiones de la CTA, y los movimientos sociales presentaron un documento consensuado, donde reclamaron “políticas públicas efectivas que garanticen la accesibilidad real al mundo del trabajo”, a partir del proyecto de Ley de Equidad de Género e Igualdad de Oportunidades de las Trabajadoras.

“Porque trabajadoras somos todas, necesitamos políticas públicas para que reconozcan el trabajo no remunerado de gestión del cuidado y el hogar”, indicaron. Esto incluye “jardines materno-paternales en los lugares de trabajo, barrios y lugares de estudio, licencias y sistema de la seguridad social inclusivo”. PAdemás, el texto rechazó la reforma laboral, la reforma previsional y pidió una ley de cupo laboral travesti-trans. “El ajuste es violencia”, remarcaron las entidades.

En el país existe una ley de cupo femenino sindical, que apenas se cumple. Según un informe del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), las mujeres “ocupan el 18,3 por ciento de las secretarías, subsecretarías y prosecretarías”.

En la última composición de la CGT, por ejemplo, en el triunvirato y las 25 secretarías, sólo dos fueron ocupadas por mujeres, y una de ellas (Sandra Maiorana) renunció en abril del año pasado, dejando a Noemí Ruiz (modelos) como la única representante de género. Estoy viendo un poco más de conciencia”, se entusiasma Boriotti, de FESPROSA.

Si bien en muchas jurisdicciones se descontará el día para quienes paren (comenzando por el Estado nacional), en muchas dependencias se dio asueto, como en varias municipalidades del conurbano bonaerenses y provincias. “No es fácil salir de un mandato impuesto por siglos, que las propias mujeres hemos reproducido. En el sector salud, tenemos muchos gremios cuyas máximas autoridades son mujeres”, remarcó la dirigente, que por 10 años fue titular del Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad de Santa Fe (SIRPUS).

Boriotti reconoció que el sindicalismo es “un medio machista”, más allá de lo que se pregone. “Uno ve la conducción de los gremios y por lo general son hombres, y la participación de la mujer se limita a la secretaría de Género, o de Actas porque escribimos bien, lejos de los puestos de decisión, pero estamos transitando un camino de paridad, que puede parecer forzada pero permite demostrar la capacidad que tenemos”, concluyó Boriotti.

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