Paro en la Aduana: el Gobierno solo acepta actualizar los sueldos si puede despedir personal

Sin avances en la negociación salarial, los trabajadores de aduana comenzaron un paro de 48 horas
La medida de fuerza incluye un apagón informático en las dependencias de la Aduana en todo el país. Se extenderá jueves y viernes.
Este jueves los trabajadores de aduana comenzaron un paro de 48 horas, que incluye un apagón informático en todas las dependencias del país. La medida de fuerza se da en el marco del conflicto salarial que persiste desde principios de año, y ante el nulo avance de las negociaciones.
Es por eso que, en su Plenario Nacional de Delegados, el Sindicato Único del Personal de Aduanas de la República Argentina (SUPARA) resolvió llevar a cabo el plan de lucha, tras el fracaso de la última audiencia con las autoridades del organismo.
Según el gremio, las paritarias siguen bloqueadas, mientras el Gobierno mantiene su negativa a negociar y condiciona cualquier mejora salarial a la anulación de una medida cautelar que garantiza la estabilidad de los trabajadores.
Tanto este jueves como el viernes, los trabajadores se presentarán en sus lugares de trabajo, pero no realizarán tareas operativas. Además, las computadoras asignadas permanecerán apagadas entre las 9 y las 17 en el AMBA, y de 8 a 16 en el resto del país. También se prevén asambleas informativas en todas las aduanas del país.
Desde la organización que conduce Carlos Sueiro aseguraron que no se afectará, ni entorpecerá, el turismo internacional de pasajeros en los distintos puntos de frontera (terrestres, fluviales, marítimos y aéreos).
Además, quedan exceptuadas de estas medidas de fuerza todas las operaciones aduaneras vinculadas con razones humanitarias o de salud pública.
Un conflicto que ya desató otras medidas de fuerza
La confrontación no comenzó esta semana. En lo que va del año, el gremio aduanero ya realizó jornadas de paro similares el 20 y el 21 de febrero y también el 25 y el 26 de marzo.

En esas fechas también se complementó la inactividad con apagones informáticos, lo que dejó virtualmente paralizadas muchas tareas administrativas en las principales aduanas del país.
A mediados de marzo, y en un intento de reducir la tensión, el Ejecutivo nacional propuso abrir una mesa de diálogo con los trabajadores. Sin embargo, esas conversaciones no consiguieron avances concretos y las diferencias se sostuvieron.
El conflicto se acentuó ahora porque los funcionarios a cargo de la administración de la Aduana no aceptan avanzar en ningún acuerdo si el gremio no levanta una medida cautelar que resguarda la estabilidad laboral. Es decir: mientras no haya la posibilidad de reducir la planta de personal a través de despidos, el Gobierno no está dispuesto a otorgar aumentos salariales.
Esto fue, justamente, lo que motivó que se convocara un Plenario Nacional de Delegados. Allí se resolvió intensificar el plan de lucha con estas nuevas medidas por 48 horas, además de confirmarse la participación en el paro general del 10 de abril y, también, en la movilización prevista por la CGT en defensa de los jubilados el día anterior.
Así impacta un paro de trabajadores de aduana
La actividad aduanera es un actor fundamental en el funcionamiento económico del país. Desde alimentos y medicamentos hasta productos electrónicos y autopartes, todo lo que entra o sale de Argentina pasa por una aduana.
Cuando el personal del sector no trabaja, se demora la autorización de despachos, se dificulta la cadena logística e incrementa el valor del acceso de productos importados.
Esto puede resultar en faltantes de stock, aumentos de precios o complicaciones en industrias que dependen de insumos del exterior. Además, las exportaciones también sufren retrasos que afectan la competitividad de las empresas.
La falta de avances concretos en las negociaciones salariales ha afectado a operadores, despachantes y trabajadores vinculados al comercio exterior. Las demoras en la verificación de cargas provocan la acumulación de contenedores y la reprogramación de entregas.
Por su parte, el gremio ya dejó en claro la posibilidad de implementar nuevas medidas en ausencia de una respuesta inmediata.
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