miércoles 28 de octubre de 2020
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Otra grave denuncia de un jerárquico de Comercio contra Vital: incumplimiento del contrato de trabajo, aprietes y persecución sindical

En diálogo con Gestión Sindical, un gerente en la sucursal Avellaneda, acusa a la cadena mayorista de haberle hechos descuentos salariales indebidos, no liquidación de horas extras, extorsiones, y últimamente suspensiones sin motivo a partir de su incorporación como delegado de la Asociación del Personal Profesional y Jerárquico de Comercio.

Por Claudio Garibotto

Una vez más la cadena mayorista Vital es noticia. Y esta nueva denuncia de uno de sus empleados, contando la pesadilla que vive a diario, demuestra que formar parte de esta compañía es un verdadero trabajo insalubre. “Yo entré a Vital en febrero de este año como Gerente. Pero me designaron a la sucursal de Avellaneda y ahí me dijeron que iba a estar como Jefe de Salón durante un tiempo. Así me tuvieron durante tres meses, lo que significó que cobrara 65.000 pesos menos por mes de lo que tendría que hacer sido mi sueldo”, cuenta Alejandro Ocampo. Y agrega: “Sólo se me regularizó esto luego de que reclamara por medio del sindicato, pero el dinero perdido durante ese tiempo nunca lo recuperé”.

Respecto al tema de la baja de su sueldo por ser categorizado de otra manera, Ocampo responsabiliza directamente a “Rodrigo Olivera, el gerente de Operaciones de la compañía, y a María Eugenia Marigliano, la directora de RR.HH”.

Y también dice que “el regional Eduardo Sáez es quien reafirma la decisión de bajarme de categoría, además de ser quien me presionó para que trabaje las horas que ellos pretendían. Esta forma de manejarse es algo normal en esa persona, y lo hace no sólo en Avellaneda sino en todas las sucursales que él tiene a cargo”.

Pero eso fue apenas un ejemplo de todo el maltrato que tanto Ocampo, como sus compañeros, viven cotidianamente: “Como pasa con todos los jefes, la jornada laboral es siempre de 14 o 15 horas, en vez de las ocho que están estipuladas. Y, encima, en el recibo de sueldo sólo reconocen 19 horas extras por mes”.

Luego de reclamar por estas cuestiones y de firmar los recibos de sueldo en disconformidad, un día fue citado a una reunión “junto con el Gerente de la compañía, el Regional y RR.HH. Y ahí me dijeron que yo tenía que trabajar las horas que ellos decían, y que si no me gustaba que me fuera”.

Una semana después de esa situación resolvió postularse como delegado “porque además yo tengo 15 años trabajando en retail en otras empresas multinacionales, y por ese motivo también ya tenía contacto con el gremio”, en referencia a la Asociación del Personal Profesional y Jerárquico de Comercio (APPyJC).

Y a partir de su decisión vivió un hecho muy particular. “Me citaron en casa central para decirme que el gremio no existía, ofrecerme dinero y decirme si quería continuar en el plan de carrera, que me iban a devolver la categoría y que iba a poder seguir creciendo más allá de Gerente.

Al no aceptar nada de esto fue que empezaron a perseguirme y suspenderme”, cuenta. Y remarca que “no voy a dejar de ser delegado, porque sino todos los trabajadores van a seguir siendo perseguidos y lo que quiero es que eso cambie y que todos tengamos los derechos que nos merecemos”.

Por otra parte, otra práctica habitual en Vital es el suspender constantemente a sus empleados: “La semana pasada, por ejemplo, me dieron cuatro días de suspensión. Y, como siempre, fue sin argumentos válidos. Siempre inventan algo, como que faltan precios en las góndolas o cualquier otra excusa. Es algo que hacen como una forma, también, de sumar antecedentes para luego desvincular a los empleados sin tener que indemnizarlos. De hecho los despidos siempre son con causa. Y algo más: cuando te suspenden, igual te obligan a trabajar. Aunque obviamente sin pagarte la jornada”.

El tema de las suspensiones trae como consecuencia, además de que el empleado no cobre esos días, la pérdida del premio de 26.000 pesos que los empleados cobran todos los meses. “Es por eso que, como todos los meses me inventan alguna suspensión, termino cobrando como si todavía figurara como Jefe de Salón”, explica. Y analiza: “Yo sé que a mí me persiguen porque no les gusta que levante la voz para contar todas estas cosas. Ellos saben, por ejemplo, que los días que a mí me suspenden me dedico a ir a otras sucursales a hablar con los jefes y a contarles todo lo que está haciendo la compañía”.

La situación es tan abusiva y vergonzosa como difícil de soportar para todos los empleados. “Pero el problema que tenemos es que hasta el 30 de este mes está pactado con el Gobierno que no podemos tomar medidas gremiales porque somos esenciales”, cuenta Ocampo. No obstante, avisa que “yo mandé un petitorio al gremio para que se le pida a Vital que se abra una mesa de diálogo, para poder lograr una regularización de todos estos temas. Veremos si hay alguna respuesta. Y sino, en cuanto podamos hacerlo, se verá qué medida de fuerza tomamos”.

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