24 de Junio
de 2022
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Omar Plaini: “Scioli será el presidente de los acuerdos, la producción, el trabajo y el desarrollo»

19. 08. 2015

Así lo vaticina el titular del sindicato de Canillitas, miembro de la conducción de la CGT Azopardo y diputado nacional justicialista.

De adolescente, repartió diarios desde las cuatro de las mañana en un puesto que era de un tío suyo. Era el tiempo en que los periódicos de la ciudad de Buenos Aires, conocidos como «diarios nacionales», vendían 2,2 millones de ejemplares por día, contra los 500 mil que venden en la actualidad. Omar Plaini dirige el sindicato de los Canillitas, integra la conducción de la CGT Azopardo y es diputado nacional. Junto a Hugo Moyano,con quien mantiene lealtades y también fuertes diferencias políticas, estuvo muy cerca del kirchnerismo, luego se alejó. Pero ahora volvió con todo de la mano del jefe de Gabinete y candidato a gobernador bonaerense, Aníbal Fernández, —»uno de los cuatro cuadros políticos más importantes de la Argentina», dice— y de Daniel Scioli, por que se jugó hace ya dos años.
«Nunca fui un enemigo de este gobierno. Siempre estuvimos unidos en la disputa con el grupo Clarín. Soy un compañero con algunas miradas distintas, diferencias tácticas, nada más: cuando murió Néstor Kirchner lo dijimos, fue el mejor gobierno de la historia después de Perón», explica.

Al kirchnerismo le concede el mérito de la reconstrucción del tejido social de la Argentina. Desde su oficina en la sede del sindicato, en entrevista exclusiva con La Capital, Plaini recuerda cuando los trabajadores «cambiaban su fuerza laboral por un paquete de fideos, y eso no está muy lejos en el tiempo. Fue ayer nomás».

Cuando este cronista le señala un reclamo empresario, en el sentido de que «los salarios están muy altos en dólares en la Argentina», sonríe con ironía. Y dispara esta definición: «Los empresarios quieren todas la ventajas para ellos. Cuando les conviene, son estatistas, toman los beneficios del Estado .Si no, son privatistas, venden las empresas. Y si no, juegan al dólar y los llevan a paraísos fiscales. Pero resulta que los trabajadores estamos siempre acá y no fugamos dólares».

«Los empresarios tendrán que acostumbrarse a ganar un poquito menos», completa.

Su apuesta por Scioli es definitiva. «Garantiza lo que la sociedad demanda. Será el presidente de los acuerdos, de la producción, el trabajo y el desarrollo», sintetiza.

Junto a Juan Carlos Schmid integró la dupla más lúcida que secundó a Moyano en la CGT. Pero hace dos años empezó a tomar distancia del camionero, jugado en la oposición, y a la sociedad táctica con Clarín. El rosarino Schmid quedó con Moyano, como actor de la oposición política, y Plaíni volvió ligarse al universo K. No rompió con Moyano, pero la relación ya no es la que fue.

Si fuera que el gobernador de Buenos Aires llega a la Casa Rosada ¿se viene la unidad de las distintas CGT? Es una posibilidad, pero la «responsabilidad primaria es de los dirigentes sindicales y no del gobierno», advierte.

Fue y vino, fue oficialista y opositor. En poco tiempo. Recuerda que acompañó hasta 2011. Y que todo se empezó a complicar en la época de la «sintonía fina». Por el impuesto a las ganancias para asalariados, las asignaciones familiares, la inflación. Pero principalmente porque Cristina «no nos llamó más».

Reconoce que hoy volvió a participar en el universo oficialista pero que mantiene la lealtad con «Hugo», a quien le reconoce «pluralismo». En la CGT que conduce lo secundan quienes se jugaron con Mauricio Macri, con Sergio Massa, y, como en su caso, con Scioli.

El problema de la inflación. Del futuro, advierte, «ningún país se puede sostener con un grado de inflación importante como tiene la Argentina. Scioli, si es presidente, va a necesitar la suficiente creatividad para resolver esto. Si queremos desarrollo, los trabajadores no podemos seguir peleando contra la inflación».

Plaini cree en las teorías clásicas del peronismo consensualista: «Para bajar la inflación entendemos que hay una negociación, un Consejo Económico y Social. Todos hablan de un tiempo para conseguirlo, incluso los candidatos opositores».

Otro tema clave de la etapa que viene es «resolver el tema de los trabajadores informales, un 35 por ciento del total. Son el ejército de reserva del empresariado que termina condicionando y extorsionando al trabajar asalariado. Del mismo modo que el impuesto a las ganancias que pagan los salarios medios. Ganancias debe pagar el sector financiero, minero, el juego, y no los trabajadores».

De todos modos, acepta las dificultades de la economía global. «Ante la caída del Muro del Berlín, parecía que el capitalismo venía a solucionar todos los problemas. Pero no, fue al revés, y hoy estamos en una profunda crisis», explica.

De los principales candidatos opositores sintetiza: «Macri es un fiel representante de la derecha argentina. Para ellos el Estado es salud, educación y Justicia y nada más. Los que venimos del campo nacional sabemos del rol central lo tiene el Estado en la economía».

A Massa le adjudica «falta de madurez para gobernar la Argentina. Hizo un giro cuando abandonó el peronismo, veremos cómo adquiere experiencia. Yo creo sus posibilidades podrían estar dentro del campo nacional y popular, en Massa no se entiende la ideología. Y yo soy de los que cree en la ideología», concluye.

Fuente: La Capital (Rosario)

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