domingo 16 de junio de 2019
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Nuevo paro nacional contra Macri: “Fue una clara demostración del hartazgo de los trabajadores”

La medida de fuerza se hizo sentir con fuerza en todo el país, y paralizó casi todas las actividades. Los gremios coincidieron en el rechazo al modelo del gobierno, pero no esperan cambios importantes antes de las elecciones. “El macrismo es un genocidio para la clase trabajadora”, sostuvieron desde el Frente Sindical. Pedidos para que haya un plan de lucha que de continuidad a la protesta.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

“El paro no es contra nadie”, dijo Carlos Acuña, uno de los conductores de la CGT durante la conferencia de prensa realizada en la sede de Azopardo, para hacer un balance de la quinta medida de fuerza nacional lanzada por la central obrera. Sin embargo, la mayoría de los reclamos apuntaron al gobierno nacional, y su política económica.

Lejos de esa visión del líder cegetista, para la mayoría de los gremios lo que demostró esta jornada de lucha fue “el hartazgo de los trabajadores”. Si bien es difícil medir el acatamiento en una medida que incluye la suspensión del transporte público, el malestar por la situación del país se puede ver, se respira en el ambiente. La postal que llegó de los grandes centros urbanos durante toda la jornada fue la misma: calles vacías, muy poco tránsito, negocios cerrados.

La sexta protesta nacional –se se toma en cuenta el paro organizado hace un mes por el Frente Sindical –encontró a todo el movimiento obrero en unidad, cada uno con su metodología. Otra vez hubo ollas populares, cortes y una consigna: “queremos respuestas ya”. Para la dirigencia, la contundencia permite augurar nuevas protestas, aunque el proceso electoral y las distintas miradas políticas que hay en los gremios generan dudas sobre su implementación.

Por su parte, el gobierno respondió con la misma obstinación que otras veces: negó el impacto del golpe y mostró otra vez su cara represiva, como sucedió en Puente Pueyrredón.

El paro de este miércoles paralizó la actividad en buena parte del país. Además de la protestas, distintas organizaciones realizaron actos y actividades, para potenciar la jornada de lucha, que estuvo marcada por la ausencia de transporte público y las críticas al actual modelo. Si bien en conferencia de prensa la CGT desmintió que se trate de un “paro político” y que se ataque al gobierno de Macri, el enojo de los dirigentes y las bases fue evidente.

Desde el Frente Sindical para el Modelo Nacional, Gustavo Arreseygor, titular del SATHA, dijo que “vimos prácticamente todas las actividades paradas, mientras el gobierno se preocupaba por menoscabar el paro, descalificarlo, sin atender el reclamo de los trabajadores, que no son importantes para ellos”. En diálogo con Gestión Sindical, el dirigente calificó el gobierno actual como “un genocidio para la clase trabajadora”. “El drama que están pasando los que no pueden llevar un plato de comida a su mesa, los trabajadores despedidos, es una de las caras del gobierno de Macri”, agregó Arreseygor.

El Frente Sindical dio una conferencia de prensa en la sede de camioneros, donde Hugo Moyano y el resto de los dirigentes que forman este sector volvieron a pedir un plan de lucha que continúe esta medida. Allí confluyen los sectores más combativos del sindicalismo, que además están cerca del armado electoral que hoy encabeza Alberto Fernández.

Además del paro, otros grupos y organizaciones realizaron actividades a lo largo y ancho del país. La CTA Autónoma decidió agregar 12 horas de paro a la protesta, que comenzaron ayer martes, y hacer un acto central en la sede de la seccional Capital Federal, donde hubo una olla popular. “El paro fue contundente, desde la CTA Autónoma hemos convocaos a decenas de paros y movilizaciones contra las medidas de ajuste, arrancando en febrero de 2016 contra los despidos en el Estado, desde ese momento nunca dejamos de estar en la calle”, recordó la secretaria Adjunta de la entidad, Claudia Baigorria.

Para la dirigente, el paro “fue enorme en todo el país, es una clara demostración del hartazgo de los trabajadores y del pueblo a las políticas de ajuste, de destrucción del aparato productivo, a la fuga de capitales y endeudamiento que propone el gobierno”. En el acto de esta central hubo fuerte presencia de las organizaciones sociales y barriales, que remarcaron los padecimientos que se viven en los sectores humildes por los efectos de la crisis.

“Esto no se soporta más, octubre queda todavía lejos, en el mientras tanto los chicos tienen que comer”, sostuvo ante Gestión Sindical Baigorria, que recordó que hay estudios que denuncian que en la Argentina “el 10 por ciento de los niños ya no comen a la noche, esto es condenarnos a un futuro de espanto, La pobreza es lacerante”.

Además de la CGT, al paro nacional adhieren los casi 70 gremios del Frente Sindical –donde confluye la Corriente Federal de Trabajadores –las tres CTA, la Multisectorial 21F, el «triunvirato piquetero» de movimientos sociales (CCC, Barrios de Pie, CTEP), el MASA, que reúne a una decena de gremios cegetistas, las 62 Organizaciones Peronistas del textil Hugo Benítez, la Confederación del Transporte CATT, cámaras empresarias, organizaciones y partidos políticos de la oposición. Además, gremios clasistas y partidos de izquierda realizaron unos cortes en todo el país.

Cortes y tensión

Como vienen sucediendo en las últimas protestas, los sectores que no están en la CGT decidieron realizar actividades para movilizar la protesta. En este sentido, hubo cortes en varios accesos a Capital Federal, donde organizaciones sociales, políticas y gremios llevaron su reclamo a la calle.

En ese punto, otra vez la respuesta del gobierno fue la fuerte presencia policial, en especial en Avellaneda, en la subida del Puente Pueyrredón. Allí, la Prefectura Naval Argentina utilizó una “súper valla”, una estructura metálica que forma un vallado hidráulico que se utilizó en el operativo de seguridad del G20 en diciembre pasado, para impedir que los manifestantes puedan subir a los carriles de acceso a la Ciudad de Buenos Aires. La valla ubicada en la avenida Mitre de esa localidad del conurbano sur impidió que los manifestantes suban al acceso a Capital Federal. La medida sorprendió y logró su cometido, ya que el corte duró hasta el mediodía, pero los manifestantes no pudieron subir al emblemático puente.

El operativo de seguridad generó momentos de tensión en el lugar. En un momento, cerca de las 9 de la mañana, las fuerzas de seguridad decidieron dispersar a los manifestantes, que estaban del otro lado de la estructura de la “súper valla”. Allí, denuncian distintas agrupaciones, se tiró gas pimienta y balas de gomas, y hubo varios heridos. “Así trata la ministra (Patricia) Bullrich a las mujeres trabajadoras”, se quejó Alejandra Vercellino, despedida de la planta Siam de Avellaneda presenta en la protesta.

Según le confirmó a Gestión Sindical, al menos dos mujeres fueron heridas por el accionar policial, “que se manifestaban de forma pacífica”. Una de las heridas subió un video a las redes sociales donde mostraba al menos media docena de heridas de bala de goma. Luego de la represión, la calma volvió a lugar, y se realizó un acto de cierre de la jornada. Además del corte en Avellaneda, hubo manifestaciones en tuta 197 Y Panamericana, en Puente de la Noria, en Ruta 3 altura kilómetro 27 de La Matanza, entre otros.

Como sucedió en otros paros, desde el gobierno nacional buscaron minimizar el impacto. La ministra Bullrich defendió el accionar de las fuerzas de seguridad y dijo que la gente “está harta de los paros”. La funcionaria en declaraciones radiales sostiuvo que “estamos hartos de los paros, es el sexto paro que sufre este gobierno, ya sabemos que cuando hay un gobierno que no es del partido de los sindicalistas hay que bancarse los paros. Es algo poco democrático”.

Por su parte, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, sostuvo que el paro convocado por la CGT “tiene más que ver con alguna posición política de algunos dirigentes sindicales de cara al cierre de listas que con una manifestación genuina”, y aseguró que el Gobierno trabaja “para el bienestar de los argentinos”.

El encargado de llevar adelante las relaciones con los gremios sostuvo que, a su juicio, la medida de fuerza “tiene más que ver con algunas posiciones políticas de algunos dirigentes sindicales de cara al cierre de listas que con una manifestación genuina y con el descontento de lo que está pasando”. Tras recordar que el gobierno nacional viene “trabajando con los sindicatos y la CGT, cerrando paritarias casi para 3 millones de trabajadores, que sería el 50 por ciento de los trabajadores formales”, el ministro dijo que no ve que el Gobierno esté “incumpliendo nada en el transcurso de las negociaciones y del diálogo que tenemos con esos sectores”.

Impacto profundo

La contundencia de la medida y las promesas de continuar con la lucha hacen pensar en nuevas protestas, como pidieron desde el Frente Sindical. El tema será parte de la agenda de discusión, en medio de un proceso electoral clave, que cada vez está más cerca, y que tendrá al movimiento obrero como protagonista.

“Este gobierno no va a cambiar el rumbo, nos vamos a tener que plantear si vamos a seguir tomando medidas de fuerza, ya que ellos no van a cambiar. Nosotros tenemos que manifestar la disconformidad y la necesidad de las bases que esto cambie de alguna forma, más allá de que tenemos elecciones”, sostuvo Arreseygor, titular del SATHA e integrante del Frente Sindical. Para el dirigente, “es legítimo seguir haciendo medidas de fuerza y expresando nuestra posición a este modelo económico, político y social”. “Esto tiene que tener continuidad, seguramente mucho va a condicionar de como se mueva el gobierno, ahí veremos cómo nos movemos de este lado”, remarcó.

En tanto, la secretaria Adjunta de la CTA Autónoma Claudia Baigorria rescató la unidad en acción, y analizó cómo influenciará las elecciones este trabajo en conjunto. “Nuestra central va a seguir manteniendo nuestra autonomía, apostamos que nuestros compañeros y compañeras incluso puedan incorporarse a propuestas construidas democráticamente, en espacios populares, que puedan poner el corazón en las necesidades del pueblo”, dijo. “Nosotros decimos ‘no a Macri’, a partir de eso en cada una de las regiones vamos tratando de entrelazar con distintos sectores populares que permita rechazar el ajuste y construir una alternativa política de este escenario de espanto”, agregó Baigorria.

En este sentido, se espera que buena parte de la CGT sea parte de la interna peronista, que comenzó a definirse con la fórmula Fernández-Fernández. “Veo con muy bueno ojos que todo el arco sindical se esté alineando detrás de un proyecto político, porque el peronismo se tiene que unificar, quienes no estén serán funcionales al gobierno, tendrán acuerdos por debajo de la mesa”, concluyó Arreseygor.

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