Un peso pesado del sindicalismo con 41 años al frente de su gremio se bajó de la reelección
Rodolfo Daer se bajó de la secretaría general del STIA pero quiere quedarse con la Tesorería.
Cuando todo estaba encaminado para una nueva reelección, Rodolfo Daer resolvió abandonar la conducción del Sindicato de la Alimentación.
La sorpresa fue total. En los últimos días se había anunciado un acuerdo entre el oficialismo y parte de la oposición en el Sindicato de Trabajadores de Industria de Alimentación (STIA), y todo indicaba que Rodolfo Daer iba a ser reelecto. Pero ahora se supo el hermano de Héctor Daer decidió dejar el gremio que conduce desde hace 41 años, y que la que irá unida contra la oficialista Lista Verde será la oposición.
De esta manera, en las elecciones del 26 de septiembre el dirigente cederá el máximo cargo de la Lista Verde a su actual adjunto, Sergio Escalante, y se quedará con un lugar en la estratégica secretaría de Finanzas.
Como se preveía, se presentarán dos listas en los comicios, las cuales deberán contar con la validación de la Junta Electoral.
Si esto ocurre, la renovada nómina oficialista competirá contra Jorge Penayo, candidato a secretario general de la izquierda, que se presentará unificada a partir de la alianza entre la Lista Bordó, del trotskista PTS, y la Celeste y Blanca, del maoísta Partido Comunista Revolucionario (PCR).
La explicación oficial de la no reelección
Rodolfo Daer, de 74 años, tomó una decisión similar a la de su hermano menor, Héctor Daer, de 63 años, quien se corrió de la nueva jefatura de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) Buenos Aires en las elecciones que tendrán lugar el próximo jueves y también de la futura conducción de la CGT.

Al anunciar la resolución ante sus pares, los dos coincidieron en hablar de una sensación de “ciclo cumplido”. Según sus allegados, Rodolfo Daer hizo hincapié en que “hay una construcción colectiva en el sindicato, con la madurez suficiente como para que avancen las nuevas generaciones de dirigentes».
Ahora, mientras Héctor le dejará su lugar en ATSA Buenos Aires a Javier Pokoik, secretario Gremial de la organización desde hace 12 años, Rodolfo apuesta a que lo suceda su actual secretario adjunto, algo bastante probable. Escalante, de 58 años, lo acompaña desde 2004 e integra la Delegación San Martín de la CGT.
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Los dos hermanos tienen también historia como secretarios generales de la CGT, Rodolfo, entre 1996 y 2004, y Héctor, a partir de 2016 y hasta hoy, como miembro del triunvirato conductor.
De todas formas, ninguno de los dos se jubilará. Mientras uno estará en la Tesorería de Alimentación, el otro figura en la lista Celeste y Blanca del oficialismo en ATSA como primer congresal, desde donde podrá ser reelegido al frente de la federación nacional de Sanidad (FATSA), cuyas autoridades se renovarán en 2026.
Además, buscarán seguir formando parte del futuro secretariado de la CGT como representantes de sus sindicatos.
Rodolfo Daer, un histórico sindicalista peronista
El inesperado paso al costado de Rodolfo Daer tiene un significado relevante, ya que se trata de una de las principales figuras del sindicalismo peronista desde hace décadas.
Esto, a pesar de que su origen ideológico fue distinto, ya que desde muy joven militó en la Federación Juvenil Comunista, una cuna de formación de cuadros políticos en los años 60. Sin embargo, cuando empezó a trabajar en una fábrica conoció la actividad sindical y se pasó a las filas del peronismo, donde llegó a convertirse en un dirigente destacado del sector ortodoxo que lideró el metalúrgico Lorenzo Miguel.
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Tras la dictadura militar, Daer ganó las elecciones en STIA Buenos Aires en 1984, cuando el gobierno de Raúl Alfonsín dispuso la normalización de la vida sindical, y asumió la secretaría general en enero de 1985. Desde entonces lo reeligieron ocho veces.
En tanto que llegó a la titularidad de la CGT en 1996, en el segundo mandato de Carlos Menem, a quien apoyó sin llegar a ser un incondicional, y siguió durante el gobierno de la Alianza y el de Eduardo Duhalde como referente de una CGT dialoguista.
Luego, las tensiones internas causaron una ruptura en abril de 2000, con la irrupción de una CGT disidente liderada por Hugo Moyano. Daer dejó la jefatura cegetista en 2004, cuando asumió un triunvirato que integraron Moyano, José Luis Lingeri y Susana Rueda.




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