viernes 28 de febrero de 2020
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Luego del violento desalojo, los trabajadores de Kimberly-Clark no se rinden y prometen resistir

Sin previo aviso, la policía desocupó la planta ubicada en Bernal, luego de 70 días de toma. Los detenidos fueron liberados cerca mediodía, y denunciaron el uso de armas de fuego durante el operativo. “La fábrica quedó militarizada”, se quejaron. Hubo un acto en la autopista 25 de Mayo y promesas de mantener la lucha. Crónica de una jornada cargada de tensión.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

“Al piso, todos al piso”. Eran las tres de la madrugada, y en la planta de Kimberly-Clark en Bernal todo era silencio. Un grupo de trabajadores dormía en el lugar, ocupado hace al menos dos meses en el marco del intento de la firma multinacional norteamericana de cerrar la ubicación. De repente, un grupo de policías armados irrumpió a los gritos y desalojó las instalaciones, deteniendo a cerca de una docena de ellos, entre los cuales había delegados gremiales. El desalojo era una posibilidad latente desde hacía unos días, pero la violencia con el que se llevó a cabo generó indignación, en el marco de la angustia por el futuro de unas 200 fuentes laborales. Una vez afuera, los empleados se movilizaron primero para denunciar el accionar policial, y para ratificar su intención de sostener las fuentes laborales.

“La planta quedó militarizada”, aseguran los cesanteados, que buscan alternativas para evitar el cierre definitivo. Diversos sectores se solidarizaron con los trabajadores, que piden una medida de acción del gremio de papeleros en todo el país. La promesa es “resistir”, y lograr que las autoridades que asumen el 10 de diciembre en la provincia de Buenos Aires los ayuden a volver a producir.

El violento desalojo de Kimberly-Clark dejó como saldo la detención de la menos ocho empleados, entre ellos tres delegados. Hace unas semanas que los directivos de la multinacional de Estados Unidos habían denunciado a los cesanteados por “usurpación”, y el desalojo por la fuerza era una alternativa que se manejaba en las últimas horas, al punto que se había anunciado un acto frente a la planta ubicada en el partido de Quilmes para intentar frenar la acción. Pero la llegada de la policía aceleró el desenlace. “Actuaron armados y sin autorización judicial”, denunció Walter Reláñez, delegado de los trabajadores.

Según le confirmó a Gestión Sindical, los detenidos, “fueron liberados entre las 9 y las 10 de la mañana”, pero ni ellos ni el resto de los trabajadores pudieron volver a la planta. “El lugar está virtualmente militarizado, hay unos cinco móviles de la Policía Bonaerense custodiando la puerta del lugar, y muchos efectivos, todos armados”, relató el delegado. La planta estaba tomada hacía más de dos meses por sus empleados ante la decisión de la patronal de intentar cerrar sus puertas, un conflicto que aseguran no se origina en problemas económicos –la multinacional tiene operaciones en varios países de la región –sino en la intención de “ajustar”.

Luego del desalojo y la liberación de los detenidos, los empleados de Kimberly-Clark recibieron varias muestras de solidaridad de organizaciones sindicales, políticas y sociales, y luego del mediodía decidieron realizar un acto en la autopista 25 de Mayo, para repudiar el accionar policial y la falta de respuesta a sus reclamos de fondo. “La represión fue la única respuesta del gobierno nacional y el provincial a nuestros reclamos”, afirmó Reláñez, que junto a los empleados piden que las autoridades se involucren en la cuestión. Hasta el momento, estuvieron en el lugar colaboradores de la intendenta electa de Quilmes Mayra Mendoza y Augusto Costas, del equipo de colaboradores del gobernador electo Axel Kicillof, que se sospecha será ministro del futuro gobierno, en el área de economía o de producción.

El acto reclamó además que la federación de papeleros llame a una protesta nacional por esta situación, algo que no se logró en la última asamblea del sector, donde los empleados de Kimberly-Clark llevaron esa propuesta. Además, hace unos días hicieron unas “prueba productiva”, donde elaboraron algunos elementos –luego donados –para demostrar que el plan de recuperación presentado en el Congreso nacional funciona.

Durante la jornada, varios legisladores de distintas fuerzas, como Myriam Bregman (FIT), Walter Correa (Frente de Todos), además de dirigentes sindicales y políticos, repudiaron el accionar de la justicia y la Policía, y confirmaron que no existió una orden judicial que justifique el desalojo, y mucho menos la violencia. Además, denunciaron el uso de armas de fueron en la reducción de los empleados que se encontraban en el lugar en la madrigada de este miércoles.

En los videos que circularon luego, se puede ver a los efectivos que ingresaron con sus armas reglamentaras en las manos. La Policía Bonaerense, indicaron fuentes judiciales, recibió respaldo de un grupo especial de Gendarmería. Además, las mismas fuentes le confiaron a Gestión Sindical que se usaron “inhibidores de señales de celulares” en el violento operativo. Los detenidos fueron llevados a la Comisaría 8° de Quilmes, y luego liberados.

A mediados de noviembre, la empresa decidió denunciar por usurpación a los trabajadores que se mantenían en la planta de Bernal, paso previo para que la justicia ordene el
desalojo. En este contexto, se realizó a los pocos días una audiencia de mediación, para intentar llegar a un acuerdo, que fracasó. Así, el conflicto terminó a una especia de “callejón sin salida”, donde los empleados deberán o recuperar la planta y ponerla a producir o terminar desalojados por la fuerza, lo que sucedió finalmente.

El 26 de septiembre la empresa anunció el cierre de la planta del partido de Quilmes, a partir de un plan de reducción de gastos anunciado a nivel regional. La planta en cuestión era propiedad de Kimberly-Clark desde 1997 y se produce las marcas Kleenex y Scott (papel higiénico y rollo de cocina). Con esta reducción la multinacional norteamericana, que cumple más de 25 años en el país, quedará con dos plantas operativas: una en Pilar que tiene cerca de 230 empleados y la otra en el parque industrial de San Luis, donde hay más de 500 trabajadores.

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