domingo 24 de enero de 2021

Los exdueños de Vicentín aseguran que van “resistir” la nacionalización de la empresa, pero trabajadores y productores la apoyan: la intervención salvó el ingreso de 30 mil familias

Casi 28 mil trabajadores directos e indirectos y 2 mil productores dependen del gigante agroexportador. La medida evitó un drama social. Los directivos le dijeron a los empleados que van a resistir la medida del Gobierno.

Además de las implicancias para la soberanía alimentaria y un mayor control sobre el mercado de divisas, la decisión de Alberto Fernández de intervenir el gigante agroexportador Vicentin tendrá un impacto sobre la paz social santafesina, ya que garantizará ingresos para 30 mil familias locales que estaban en vilo. Se calcula que la empresa tiene 7 mil fuentes de trabajo directas y 21 mil indirectas, entre aceiteros, algodoneros, trabajadores rurales, del vino y de la carne, a lo que habría que sumarle los productores que están en concurso de acreedores.

Es que, según información aportada por la comisión de seguimiento del caso Vicentin de la Cámara de Diputados provincial, una parte importante de los casi 2.368 mil proveedores comerciales a los que se les adeuda son familias o cooperativas de productores. «Hay que resguardar ese esquema de productores y acopiadores, que necesitan y deben cobrar, una red muy importante de intereses concretos y genuinos de los santafesinos», dijo Omar Perotti luego del anuncio, al que mostró su apoyo.

«El proceso de acreedores iba a terminar con suerte en julio de 2021, y en el camino se iba a llevar puestas a muchísimas familias del interior profundo que habían entregado su soja a cambio de un dinero que nunca llegó, por lo que algunas ya estaban en proceso de cierre. Que eso se dé en las cooperativas de los más de 300 pueblos que tenemos en Santa Fe iba a tener un impacto muy grande, era un drama social», analizó Carlos Del Frade diputado (Frente Popular y Social) consultado por El Destape.

Alivio para miles, preocupación para pocos

La certeza de la continuidad laboral y el salario dada por el presidente despeja ese manto de dudas sobre los empleados, que venían cobrando a los tumbos desde noviembre del 2019 y sentían que estaban «a la deriva». «Esto trae un alivio muy grande a los trabajadores. Era una angustia muy grande para la gente de la región», calificó Pablo Reguera, secretario general del gremio de Aceiteros de San Lorenzo, que nuclea a la mitad de los 2 mil que operan en esa terminal.

El gremialista peronista pintó una semblanza de la angustia que generaba en la zona la incertidumbre sobre el futuro de la empresa.

Tras casi 5 meses sin trabajar, con los sueldos recortados y las tarjetas al rojo, «los compañeros habían perdido el crédito, no podían comprar un artículo del hogar en cuotas con recibo de sueldo porque les decían que no sabían que iba a pasar con Vicentin. Esto les devuelve esa garantía», remarcó.

Más «desmanejos» de los dueños

Hace días, el sindicato estuvo en el Ministerio de Trabajo peleando contra representantes de la agroexportadora para que abonen el salario de mayo . «Venía muy mal, pidieron pagar el 100% no renumerativo en dos veces y cursaron una nota para hacer lo mismo durante 24 meses. Estábamos muy preocupados por la deuda, y por la falta de mantenimiento de la empresa», alertó Reguera.

Sobre este punto, explicó que este tipo de mega instalaciones, por la que pasan 5 millones de toneladas de semillas por año, sin una tarea de refacción y conservación adecuada, «en 4 o 5 años se convierte en chatarra». Respecto del millonario crédito que tomó Vicentin, detalló que «en la región solo invirtieron 20 millones de dólares en una planta envasadora de aceite, pero después no hizo nada más. A nosotros también nos gustaría saber qué pasó», se preguntó el aceitero.

«Vamos a acompañar. Es una empresa que está bien instalada, con un poder de molienda de 16 mil toneladas diarias a la que entran 700 camiones con semillas por día. Compite con cualquiera de la región. Con la mano de obra calificada de trabajadores que llevan más de 30 años ahí adentro, los fierros que tiene y una buena gestión, el éxito tiene que estar garantizado», consideró.

Tensa intervención

El interventor Luciano Zarich desembarcó ayer en la sede de la firma ubicada en la localidad santafesina de Avellaneda, y fue recibido en un clima hostil, por parte de la empresa.

Una fuente del Gobierno consultada por BAE Negocios advirtió que a la llegada de los funcionarios a la sede de Vicentin, «hubo resistencia de algunos sectores» (directivos de la empresa), y que los ahora exdueños, «ya dijeron que van a agotar los medios para que no se realice» la intervención y expropiación, «por lo que va a haber una puja, naturalmente».

Agregó que el tema, ahora se trasladará al Congreso donde y «de acuerdo a las caracteristas que tenga la ley», se avanzará con las medidas dispuestas por el presidente Alberto Fernández.

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