21 de Mayo
de 2022
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La CTA no ve como una disputa el acercamiento de la CGT a movimientos sociales, pero pide medidas

04. 11. 2016

Antes de una nueva jornada de lucha, la central que lidera Hugo Yasky volvió a pedir por un paro nacional, y criticó “el bajo grado de reacción” de algunos sindicalistas ante los despidos y los problemas salariales. Pese a esto, saludaron que la CGT s emovilice al Congreso para pedir la emergencia social.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Con el apoyo de organizaciones sociales y sectores clasistas, las dos versiones de la CTA volverán a marchas unidas hoy viernes, en el marco de una nueva jornada nacional de lucha contra las políticas del gobierno de Mauricio Macri.

Sin el apoyo de ATE ni de la CGT, la iniciativa se centrará en los reclamos que vienen repitiendo estas dos centrales durante el año, a la espera de lograr la fuerza suficiente para realizar un paro. De manera sorpresiva, el triunvirato cegetista decidió no sólo no llamar a marchar, manteniendo el perfil dialoguista, sino que además anunció una actividad propia con los movimientos sociales, trabajadores de la economía informal y otros espacios, que sí estarán en Plaza de Mayo. La idea de movilizar junto se puede ver como una disputa de la calle, que por ahora las CTA vienen ganando. Pero desde la central que lidera Hugo Yasky aseguran que no ven esta movida “como una disputa”, y saludaron la actividad. Pese a esto, se quejaron del “bajo grado de reacción” ante el aluvión de despidos.

Bajo el lema “Ni hambre ni despidos”, Yasky y Pablo Micheli presentaron la jornada nacional de lucha, que tendrá como actividad central un acto a las 17 en Plaza de Mayo. A la misma adhieren unas 70 organizaciones sociales y políticas, muchas de las cuales también se mostrarán con la CTT el 18, cuando vayan al Congreso a reclamar la declaración de la emergencia social. A lo largo de los años, se cuestionó a la CGT no tener política para los trabajadores informales, pero este año se pudieron ver a líderes sindicales junto a espacios como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), y se han planteado una agenda conjunto. Para muchos, esto busca desactivar la movilización de las CTA, y evitar que “le ganen la calle”.

Sin embargo, en el espacio que lidera Yasky lo ven de manera mesurada. “No lo tomamos como una disputa, no importa las especulaciones, nos interesa que haya un frente sindical, político y social para frenar las políticas de ajuste”, le dijo a Gestión Sindical un dirigente de primera línea de la CTA de los Trabajadores. Incluso sostuvo que “no nos preocupa, si (la CGT) sale a la calle, estaremos acompañando de alguna manera”. Para este espacio, es fundamental que se reclame por los despidos y la caída del salario, los dos temas que más preocupan.

Lo que si le reclaman a la central más grande del país es de alguna manera mayor actividad, y se mostraron preocupados por la falta de reacción ante los despidos. “Lo decimos con todas las letras, con la escusa de dialogar esperan que el problema se solucione sólo, pero ya sabeos cómo termina esto. Nos sorprende el bajo nivel de respuesta de algunos gremios”, remarcó la misma fuente consultada. Las miradas apuntan directo al triunvirato de la CGT, que hasta el momento mantiene la actitud dialoguista, no sólo en su conducción sino en sus principales gremios. La excepción parece marcarlas el espacio de la Corriente Federal de los Trabajadores y algunos dirigentes como Pablo Moyano, que bregan por una medida de fuerza. De hecho, la corriente que lidera Sergio Palazzo lanzó un documento donde pidió abiertamente “un paro de la CGT”.

La jornada del 18 fue anunciada hace unos días por la conducción de la CGT, que decidió apoyar a los movimientos sociales en su reclamo de que se apruebe la ley de emergencia social, que se trata en el Congreso, y que ya obtuvo el visto bueno de la comisión de Trabajo, y que ahora deberá pasar a la cámara baja. Lejos de las especulaciones, el apoyo sorprendió, ya que incluso fueron los dirigentes de esa central quienes por mucho tiempo se negaron a reconocer e incluir en su espacio a la CTEP y a las agrupaciones de trabajadores precarizados. “Nunca los admitieron, ahora lo hacen para evitar que junto a espacios combativos ganen la calle”, afirmó una fuente del sector. La Ley de Emergencia Social plantea la creación de 1 millón de nuevos empleos, la actualización de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la creación del Salario Social Complementario para todos los trabajadores de la Economía Popular, entre otras medidas que permitan alcanzar un piso básico de derechos.

En tanto, en conferencia de prensa Yasky y Micheli lanzaron críticas a la actitud dialoguista. “Hay un sector de la CGT que actúa parecido a los dirigentes de principios de los 90”, dijo el docente en la presentación de la jornada. Para los dirigentes, “no hay motivos” para “alargar la luna de miel. Hay despidos y pérdida salarial”.

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